Los estados fallidos

Los estados fallidos.

Artículo publicado en el Periódico Mediterráneo

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

2017.04.29

Ya sé que no es el momento de hablar de ello. La crisis económica, que todavía perdura, el no tener para uno mismo, hace que uno se olvide de los demás, pero estamos en una época del año en que se habla mucho del amor fraterno, absolutamente necesario para cooperar y tener éxito como humanos.

Sí, nos olvidamos de los demás, y si no, mirad lo del 0,7 % del PIB para Ayuda oficial al desarrollo (AOD). Ni se habla de ello. Los responsables de Cooperación y Desarrollo de la Unión Europea, se comprometieron en mayo del 2005 a elevar la Ayuda Oficial al Desarrollo hasta el 0,56% del PIB comunitario en el año 2010 con el objetivo de alcanzar la cifra del 0,7% en el año 2015. Esto hubiese supuesto destinar al desarrollo 20.000 millones de euros más al año a partir de 2010. Sin embargo, el objetivo del 0,7 que fijó la ONU hace 35 años, sólo lo han cumplido en algún momento cuatro países: Dinamarca, Luxemburgo, Holanda y Suecia.

Por eso, hablar de los Estados fallidos quizá no sea el momento. Pero como consecuencia de las revueltas populares de Túnez, Egipto, Libia, Siria y … las que probablemente podrían llegar a venir, me interesa sacar a colación el tema de los Estados fallidos.

Son Estados fallidos, no hay duda, estados como Somalia, por ejemplo, u otros lugares en donde el monopolio del uso legítimo de la fuerza dentro de sus fronteras no está en manos del Estado, sino en las de los señores de la guerra o los grupos paramilitares.

Aunque el término también se emplea para referirse a otro tipo de Estados en donde hay altas tasas o registros de criminalidad, corrupción política, mercado informal, ineficiencia judicial, interferencia en la política de poderes fácticos con presupuesto y poder político, muy superiores al del Gobierno.

Por otra parte algunos consideran que el concepto no es del todo claro y es manipulable políticamente.

No obstante el centro de estudios estadounidense Fund for Peace emite anualmente el Índice de Estados Fallidos (Failed States Index) que se publica en la revista Foreign Policy. Clasifica a los países basándose en doce factores, como la presión demográfica creciente, movimientos masivos de refugiados y desplazados internos; descontento grupal y búsqueda de venganza, huida crónica y constante de población; desarrollo desigual entre grupos; crisis económica aguda o grave; criminalización y deslegitimación del Estado; deterioro progresivo de los servicios públicos; violación extendida de los Derechos Humanos; aparato de seguridad que supone un ‘Estado dentro del Estado’; ascenso de élites faccionalizadas e intervención, de otros Estados o factores externos.

En el año 2010 fueron incluidos 177 Estados, de estos 37 fueron catalogados como “en alerta”, 92 “en peligro”, 35 como “moderados”, 13 como “sustentable”. Los peores 10 son lo que alisto a continuación:

  1. Somalia
    2. Chad
    3. Sudán
    4. Zimbabue
    5. Rep. Dem. del Congo
    6. Afganistán
    7. Irak
    8. República Centroafricana
    9. Guinea
    10. Pakistán

¿A dónde me lleva esto? A lanzar lo que, incluso para mí, parece una peregrina idea, pues imaginad lo que se podría hacer con los 20,90 millones de parados de la Europa de los 28 estados a finales de 2016, la mayoría de los cuales han tenido algún tipo de prestación contributiva y ahora, quizás, tienen ayudas a cargo de los Presupuestos generales de su Estado.

En lugar de incentivar el venir al primer mundo, habría que incentivar el ir al tercer mundo a ayudar bajo el paraguas de la ONU a organizar el Estado para que dejara de ser fallido, incluyendo fuerzas del orden, funcionarios de todo tipo, pero sobre todo, ayudar a la prestación de los servicios básicos, entre ellos los de sanidad y educación.

No todos valdríamos, lo sé. Pero muchos estarían encantados de hacerlo, de hecho lo están y van altruistamente mediante colaborar o trabajar con alguna ONG.

Pero lo que digo es algo mucho mayor. Lo que sugiero es que hay que enviar Altos dirigentes para organizar y planificar el país, su economía, su vertebración social y territorial; Altos funcionarios para aconsejar a esos Altos dirigentes; Empleados de a pie que hagan el trabajo; y Fuerzas de seguridad que tengan a su cargo el mantenimiento del orden para que los demás trabajen. Algo así como una Administración temporal bajo el paraguas de la ONU. Incorporando, poco a poco, a los autóctonos que hayan aprendido (no a robar sino a gestionar bien la cosa pública) y posteriormente, en un acto trascendente, de legítima satisfacción moral mundial, ceder el control total.

Esto es un sueño, pero dejadme soñar. No parece serio lo que he dicho. Pero ¿por qué no?

Estamos manteniendo a gente que no tiene otra cosa para comer que lo que compran con las ayudas gubernamentales que reciben después de haber agotado la prestación por desempleo. Muchos de esos y otros, especialmente los jóvenes, estarían dispuestos a poderse ganar la vida en un país extraño, durante un tiempo, aprendiendo bien uno o dos idiomas, el inglés como idioma franco y el del propio país, aprovechando el que son JASPs, es decir, jóvenes aunque suficientemente preparados, poniéndose como reto histórico haber contribuido al éxito de un Estado previamente fallido.

 

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. XVII. Ahorro privado y público en los países ricos

XVII.- Ahorro privado y público en los países ricos

22.03.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

 

Para seguir con la idea del retorno del capital privado (la vuelta de la importancia del capital privado en la economía) y entenderla mejor, dijimos que era necesario hacer una distinción entre los componentes del ahorro, especialmente del privado y del público, el primero de los cuales tiene la máxima importancia.

Los datos del ahorro privado son los siguientes:

2015.03.22 Piketty T5.2

Traducción:

Título: Tabla 5.2. El ahorro privado en los países ricos, 1970-2010

Títulos de columnas de izquierda a derecha: Ahorro privado (neto de la depreciación) en % de ingresos nacionales, del cual ahorro neto de los hogares, del cual ahorro neto de las empresas (beneficios reinvertidos netos).

Columna de países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Australia.

Lectura: Una parte importante (y variable según los países) del ahorro privado proviene de los beneficios no distribuidos de las empresas. Fuentes: Ver Piketty

 

También hay que precisar, según Piketty, que la noción de ahorro a tener en cuenta en la ley dinámica B = s/g es el ahorro neto de la depreciación del capital, es decir, el ahorro verdaderamente nuevo, una vez deducida del ahorro bruto la parte que sirve para compensar la depreciación por el uso o envejecimiento de la inversión (inmuebles o equipos); que en los países desarrollados alcanza cada año alrededor de 10-15% de los ingresos nacionales y absorbe cerca de la mitad del ahorro bruto. La siguiente tabla 5.3 lo explica

2015.03.22 Piketty T5.3

 

Traducción:

Título: Tabla 5.3. Ahorro bruto y neto en los países ricos, 1970-2010

Título de columnas de izquierda a derecha: Ahorro privado bruto (% ingresos nacionales), Menos: Depreciación del capital, Igual: Ahorro privado neto.

Columna de países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Australia.

Lectura: Una parte importante del ahorro bruto (generalmente entorno a la mitad) corresponde a la depreciación del capital y sirve, pues, simplemente, para reparar o reemplazar el capital usado. Fuentes: Ver Piketty

 

Seguidamente es interesante notar la relación del ahorro público con el ahorro privado, hasta tal grado que el ahorro público negativo, es decir, el déficit, o des-ahorro público y la bajada del patrimonio público que se desprende, representan una parte significativa del incremento de los patrimonios privados (entre un décimo y un cuarto, según el país, de acuerdo con lo que indica Piketty). Todo ello se ve en la siguiente tabla.

2015.03.22 Piketty T5.4

 

 

Traducción:

Título: Tabla 5.4. Ahorro privado y público en los países ricos, 1970-2010

Título de columnas de izquierda a derecha: Ahorro nacional (privado + público) neto de depreciación (en % de ingresos nacionales), del cual: Ahorro privado, del cual Ahorro público.

Columna de países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Australia.

Lectura: Una parte significativa (y variable según los países) del ahorro privado es absorbida por los déficits públicos, de donde viene un ahorro nacional (privado + público) más débil que el ahorro privado. Fuentes: Ver Piketty

Para tener una idea completa del cuadro macroeconómico hay que tener presente que el crecimiento de los patrimonios privados que según sabemos ha ocurrido en los países del este europeo y especialmente en Rusia, ocurrido entre el fin de los años 1980 y los años 1990-2000, que en ciertos casos individuales ha tomado la forma de enriquecimientos espectacularmente rápidos, no tiene nada que ver, evidentemente, con el ahorro ni con las ley dinámica B= s/g. Se trata llana y simplemente de una transferencia pura y simple de la propiedad del capital de los poderes públicos hacia los individuos privados. Esto es semejante aunque de una forma muy atenuada con los movimientos de privatización del patrimonio nacional observado en los países desarrollados desde los años 1970-1980.

Por otra parte el incremento de la relación capital/ingresos en el curso de los últimos decenios queda, adicionalmente, condicionado por la subida histórica de los precios de los activos. Es por ello que es conveniente tomar en cuenta series de datos de períodos más amplios. En efecto, para Piketty, más allá de los sobresaltos y las evoluciones erráticas a corto plazo, el alza del periodo 1950-2010 parece que, aproximadamente, ha compensado la bajada del período 1910-1950, con lo que parece que el proceso de alcance histórico de los precios de los activos, hoy ha finalizado.

Insiste Piketty sobre el hecho de que el precio del capital, más allá de las burbujas a corto y medio plazo, que le caracterizan siempre, y las divergencias estructurales a largo plazo, es, en realidad, una construcción social y política y refleja la noción de propiedad que prevalece en una sociedad dada, y depende de múltiples políticas e instituciones que regulan las relaciones entre los diferentes grupos sociales interesados –en particular entre aquellos que poseen capital y aquellos que no lo poseen. Y esto se hace evidente, por ejemplo, en el precio de los inmuebles, que dependen de reglamentaciones y leyes que regulan las relaciones en propietarios y arrendatarios, así como la revalorización de los alquileres.

Hemos estado viendo y trabajando con los datos hasta casi el presente, pero nos interesa conocer las previsiones que se dan para el futuro, a qué nivel se situará la relación capital/ingresos anuales, a nivel mundial, en el siglo XXI. De ello va a depender la estructura de nuestras sociedades nacionales y supranacionales, el éxito de los regímenes democráticos liberales, el estado del bienestar y la estabilidad. Intentaremos comentar sobre ello en el próximo artículo.

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. XII. Las metamorfosis del capital

XII.- Las metamorfosis del capital

8.02.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Para estudiar las transformaciones de la estructura del capital, Piketty hace referencia a los datos del Reino Unido y de Francia, encontrando que ambos países han seguido evoluciones muy semejantes. Tanto en el Reino Unido como en Francia el valor total del capital nacional se sitúa en torno a los seis-siete años de ingresos nacionales durante los siglos XVIII y XIX hasta 1914. Inmediatamente después de esta fecha se hunde brutalmente a causa de la Primera Guerra mundial, hasta, tal punto, que el capital nacional no alcanza más de dos-tres años de ingresos nacionales durante los años 1950. Desde esta última fecha no ha parado de aumentar y en los años 2010 ha alcanzado la cifra de antes de la Primera Guerra mundial.

Pero el que se haya alcanzado una relación capital/ingresos semejantes a la que se observara para los siglos XVIII y XIX no debe hacernos olvidar las profundas transformaciones en la composición de dicho capital, de modo que los activos implicados en el capital en el siglo XXI no tienen mucho que ver con los del siglo XVIII. Efectivamente las tierras agrícolas han sido reemplazadas progresivamente por  los activos inmobiliarios, y por el capital profesional y financiero invertido en las empresas y las administraciones, aunque el valor global del mismo, medido en años de ingresos nacionales, sea el mismo que el de aquella época.

Recordemos que el capital nacional se puede descomponer en capital interior y capital extranjero neto. El capital interior mide el valor de las existencias de capital (inmuebles, empresas, etc.) implantado sobre el territorio del país considerado. Por su parte el capital extranjero neto, o activos extranjeros netos, mide la posición patrimonial del país considerado respecto del resto del mundo, es decir, es la diferencia entre los activos poseídos por los residente del país en el resto del mundo y los activos poseídos por el resto del mundo en el país considerado, incluidos, en su caso, bajo forma de títulos de deuda pública.

Por otra parte, el capital interior se puede descomponer en tres categorías: tierras agrícolas, viviendas (casas e inmuebles de apartamentos, incluido el valor de los terrenos que ocupan), y otro capital interior, que incluye los capitales utilizados por las empresas y las administraciones (inmuebles, edificios de uso profesional, incluidos los terrenos que ocupan, equipos, máquinas ordenadores, marcas, etc.) valorados como todos los otros activos a valor de mercado. Es quiere decir que:

Capital nacional = tierras agrícolas + alojamientos + otro capital interior + capital extranjero neto.

Pues bien, se constata según la gráfica 3.2 para Francia que las tierras agrícolas representaban al principio del siglo XVIII entre 4 y 5 años de ingresos nacionales, es decir, cerca de 2/3 del capital nacional. Pero tres siglos más tarde las tierras agrícolas valen menos del 10 % de los ingresos nacionales en Francia, así como también en el Reino Unido.

2015.02.08 Piketty G3.2

 

 

Traducción: Gráfica 3.2. El capital en Francia, 1700-2010

Cuadro interior: Capital extranjero neto, Otro capital interior, Viviendas, Tierras agrícolas

Eje vertical: Valor del capital nacional en % de los ingresos nacionales

Pie: Lectura: el capital nacional vale cerca de 7 años de ingresos nacionales en Francia en 1910 (incluida la parte colocada en el extranjero)

Se observa, por otra parte, que la zona oscura correspondiente al valor de las tierras agrícolas se ha hundido completamente, aunque dicho hundimiento ha sido compensado por el incremento del valor de las viviendas que era de apenas un año en el siglo XVIII y en el XXI pasa de tres años.

Como se observa también el valor de los capitales netos poseídos en el extranjero se ha quedado en un valor, incluso negativo.

Todo esto significa que dado que los ingresos nacionales promedios son del orden de 30.000 euros por año y por habitante, tanto en Francia como en el Reino Unido, el capital nacional se establece entorno a los seis años, es decir, 6 veces 30.000, o sea en torno a 180.000 euros por habitante; capital que se distribuye casi en dos partes iguales, de media, cada habitante posee unos 90.000 euros de capital vivienda (que utiliza para sí o para arrendar) y otros 90.000 euros en otras formas de capital interior (principalmente inversiones en empresas). Aquí y ahora el valor de las tierras es casi imperceptible, unos pocos miles de euros por habitante, como máximo.

La metamorfosis ha llevado a la riqueza a la siguiente estructura que muestra la Tabla 3.1.

Traducción: Tabla 3.1: Riqueza pública y riqueza privada en Francia en 2012

2015.02.08 Piketty T3.1.

Títulos en cuadros superiores: Valor del capital, en % de los ingresos nacionales, Valor del capital en % del capital nacional

Títulos columna de la izquierda: Capital nacional (Capital pública + capital privado); Capital público (patrimonio público neto: diferencia entre activos y deudas detentados por el Estado y las otras administraciones públicas); Capital privado (patrimonio privado neto: diferencia entre activos y deudas detentados por los individuos privados [hogares])

Descripción de los % Actifs = Activos; Dettes = Deudas

Pie:

Lectura: en 2012, el valor total del capital nacional en Francia era igual a 605 % de los ingresos nacionales (6,05 años de ingresos nacionales), de los cuales 31 % para el capital público (5% del total)y 574 % para el capital privado (95 % del total). Fuentes: ver Piketty

Recordatorio: los ingresos nacionales son igual al producto interior bruto (PIB), disminuidos por la depreciación del capital y aumentado por los ingresos netos recibidos del extranjero; al final, los ingresos nacionales son igual a casi el 90% del PIB en Francia.

Como se ve en el cuadro anterior el valor del capital público es mínimo, no porque no tenga valor absoluto (aunque también pequeño en relación al capital privado) sino porque se compensa por la deuda pública. Esto nos lleva a plantear el caso del Reino Unido que es a la vez el país que ha conocido los más altos niveles de deuda público y que jamás ha entrado en banca rota, es decir, nunca ha impagado su deuda. Esto explica por otra parte que si no se incumple de una forma o de otra, sea directamente por la repudiación pura y simple, el impago, sea indirectamente por una inflación masiva, el desendeudamiento puede tomar un largo tiempo para reembolsar una deuda pública importante, lo que permite a los prestamistas tomar como rendimiento una parte importante del PIB, impidiendo las inversiones en el país, pues sencillamente una parte del presupuesto va a pagar los intereses de la deuda.

Es por eso que Karl Marx y sus seguidores consideraron que la deuda pública era un instrumento al servicio de la acumulación de capital privado. Pero en el siglo XX la visión fue totalmente diferente, fundada sobre la convicción que el endeudamiento podría, al contrario, ser un instrumento al servicio de una política de gasto público y de redistribución social en favor de los más modestos.

La diferencia entre las dos visiones es muy simple, dice Piketty: en el siglo XIX la deuda se pagaba a un tipo alto, lo que era en beneficio de los prestamistas y actuaba en refuerzo de los patrimonios privados; pero en el siglo XX la deuda ha estado ahogada en la inflación y repagada en moneda “falsa” por la alta inflación, lo que ha permitido de facto financiar los déficits por aquellos que habían prestado sus patrimonio a Estado, sin tener que aumentar los impuestos. Esta es la visión “progresista” de la deuda pública que continúa impregnando los espíritus en este principio del siglo XXI.

Entonces ¿qué?, la deuda pública ¿es nociva o virtuosa? No contestaremos con afirmación clara en uno u otro sentido pero la semana que viene consideraremos lo que David Ricardo, Keynes y otros estudiaron y manifestaron al respecto.

 

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. VII. El reparto del capital y las riquezas

 

VII.- El reparto del capital y las riquezas

04.01.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Recientemente se ha publicado en castellano el libro que estoy glosando en la sección desde “Mi punto de vista” todos los domingos del Diario LEVANTE EMV de Castellón, España. Pues bien, ahora que el libro El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty ya está en español y está al alcance de cualquier lector, será interesante volver sobre nuestros pasos y hacer una recapitulación de lo dicho en los artículos anteriores sobre las fuerzas de convergencia, divergencia y los conceptos que usamos, así como la primera y segunda leyes fundamentales del capitalismo. En el futuro resumiremos y aclararemos el problema del reparto mundial de los ingresos que es todavía más desigual que la producción, así como lo dicho sobre el crecimiento.

Comenzamos diciendo que Piketty considera, en cuanto a las fuerzas de convergencia y divergencia en economía, que la principal fuerza de CONVERGENCIA es el proceso de difusión de los conocimiento y de inversión en cualificación y formación, señalando que el juego de la oferta y la demanda, así como la movilidad del capital y del trabajo, pueden igualmente actuar de algún modo en este sentido. Se trata de un proceso de difusión de los conocimientos y de participar en el saber –público por excelencia-, y no de un mecanismo de mercado, por lo tanto es muy necesaria la inversión adecuada en la formación, porque de otro modo se puede impedir a grupos sociales enteros beneficiarse del crecimiento económico.

Por el contrario, la principal fuerza de DIVERGENCIA es la desigualdad fundamental entre los tipos de interés, o renta, percibidos por el capital, y el crecimiento económico. En notación matemática r > g, en donde r = tasa de rendimiento del capital y g = tasa de crecimiento de los ingresos y la producción. De ello se colige que de acuerdo con las estadísticas estudiadas que en la sociedades de crecimiento débil, los patrimonios que vienen del pasado toman, naturalmente, una importancia desproporcionada, pues necesidad de un débil flujo de ahorro nuevo para incrementarse continua y sustancialmente.

En su línea argumental Piketty pasa a explicar que el ingreso nacional = producción interior + ingresos netos recibidos del extranjero. El ingreso nacional está compuesto  de los ingresos del capital y de los ingresos del trabajo por lo tanto ingreso nacional = ingresos del capital + ingresos del trabajo.

Llegados aquí plantea la igualdad  patrimonio nacional = capital nacional en el sentido práctico, intercambiables, pues aunque el término capital se puede considerar que son las formas de patrimonio acumulado por el hombre (edificios, máquinas, equipos y otros) y el término patrimonio excluiría esos conceptos y quedaría para la tierra y los recursos naturales, los cuales la especie humana ha heredado sin haber tenido necesidad de acumularlos. Y define el patrimonio o capital nacional como el valor total estimado a precios de mercado de todo lo que poseen los residentes y el gobierno de un país dado en un momento concreto y que potencialmente puede ser intercambiado en el mercado.

Pues bien ese patrimonio nacional = capital nacional mirado desde un punto de vista está compuesto de patrimonio privado + patrimonio público y mirado desde otro punto de vista está compuesto de capital interior + capital extranjero neto

Con estos conceptos claros Piketty explica la primera ley fundamental del capitalismo que relaciona las nociones de capital/ingresos, es decir el importe acumulado que corresponde a las riquezas poseídas en un momento dado del tiempo, o capital, dividido entre el flujo anual de los ingresos. A este ratio capital/ingresos le denominamos B.

De los datos estudiados por Piketty se deduce que el promedio de este ratio para los países desarrollados es B=6, o lo que es lo mismo B=600%, es decir, el capital acumulado, de promedio, vale lo mismo que los ingresos de 6 años. Y nos lleva a explicar con la primera ley fundamental del capitalismo que los ingresos de capital dentro de los ingresos nacionales α, es igual a la tasa de rendimiento medio del capital r, multiplicada por el ratio capital/ingresos, es decir, B. Simplificándolo, escribiéndolo en notación matemática a=r x B. Lo que significa que si B=600% y la tasa de rendimiento r fuera 5%, los ingresos del capital, a, serían 30%.

Hemos visto que esta primera ley fundamental del capitalismo no nos da la determinación concreta de los tres términos de la igualdad a=r x B, lo que nos lleva a la segunda ley fundamental del capitalismo, según la cual la relación B=capital/ingresos es tanto más elevada cuanto más elevada es su tasa de ahorro y cuanto más débil es su tasa de crecimiento.

Esto nos lleva a la afirmación de que aunque hay tres términos en la ecuación, sólo hay dos grados de libertad: crecimiento  y ahorro.

Probablemente a estas alturas los lectores hayan comprendido la preocupación, tanto de la Cancillería alemana con Angela Merkel, el BCE (Banco Central Europeo) con Mario Draghi y la FED (Reserva Federal americana) con Janet Yellen, así como de todos nosotros con respecto a los estímulos al crecimiento, mediante créditos de dinero fácil que podrían estimular también la inflación, y con respecto a preservar y estimular el ahorro mediante evitar la inflación.

 

 

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS IV.- Segunda ley fundamental del capitalismo

IV.- Segunda ley fundamental del capitalismo

22.11.2014

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Conviene especificar que la primera ley fundamental del capitalismo no nos da la determinación concreta de los tres términos[1]. Es por ello que hace falta introducir otros mecanismos y nociones, en particular la tasa de ahorro y de inversión, así como la tasa de crecimiento.

Esto nos lleva a la segunda ley fundamental del capitalismo, según la cual la relación b = capital / ingresos es tanto más elevada cuanto lo más elevada es su tasa de ahorro y cuanto más débil es su tasa de crecimiento. Lo que quiere decir que aunque hay tres términos en la ecuación, sólo hay dos grados de libertad: crecimiento y ahorro.

Dediquemos atención, inicialmente, al crecimiento.

Para hacer un estudio adecuado es preciso que estos conceptos abstractos se puedan utilizar y medir lo que se lleva a cabo mediante los datos, algunos extraídos de la contabilidad nacional de cada país, aunque ésta, en realidad, sea una construcción social en proceso que refleja la preocupación de cada época, que es la conclusión que saca Piketty.

De dicho estudio se desprende que la repartición mundial de producción ha ido cambiando a lo largo del siglo XX, pues, de hecho, Europa y América han concentrado entre el 70 y el 80 % de la producción mundial de 1900 a 1980, pero ha caído al 50 % al principio de los años 2010, y probablemente bajará hasta del 20 al 30 % en este siglo XXI, nivel que ya estuvo en vigor hasta principios del siglo XIX, mucho más conforme, además, con el peso de Europa y América en la población mundial.

Dicho de otro modo el adelanto de Europa y América en el curso de la revolución industrial les ha permitido durante largo tiempo pesar entre dos y tres veces más, en su producción, que su propio peso en la población.

La primera visión de divergencia parece fue de bloques continentales respecto de otros bloques continentales, pero ahora el fenómeno aparece entre bloques regionales.

Según datos del reparto del PIB mundial en 2012 Europa, poblada por 740 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 540 son de la Unión Europea el PIB por habitantes de los cuales sobrepasa los 27.000 euros, y 200 millones del bloque Rusia / Ucrania cuyo PIB es de alrededor de 15.000 euros, apenas un 50 % sobre la media mundial.

América está igualmente dividida en dos conjuntos bien diferenciados, de una parte USA con Canadá y de otra el resto de países Latinoamericanos.

Piketty

 

 

Como se ve y por resumir, la desigualdad mundial va de un PIB per cápita (PIB = gross domestic product = GDP) de 150 euros por mes a 3.000 euros por mes y aunque las cifras que da Piketty reconoce que podrían ser corregidas por la variación en la paridad de las monedas, lo que conlleva grandes de diferencias en el poder de adquisición, no quita el hecho de la desigualdad regional en el reparto del capital ni el otro claramente visto, al verlo, actualmente, regionalmente, en lugar de continentalmente, que la parte de los países ricos disminuye regularmente desde los años 1970-1980.

Afirma que sea cual sea la medida utilizada, el mundo parece que ha entrado claramente en una fase de convergencia entre los países ricos y pobres.

¿Quiere decir esto que los problemas se van a resolver solos? ¿Quizás con la globalización? Ciertamente parece que algunos de los problemas se han acentuado, por lo que será conveniente continuar haciendo una reflexión siguiendo a Piketty.

[1] Primera ley fundamental del capitalismo: en notación matemática a = r x b, en donde a son los ingresos de capital dentro de los ingresos nacionales, r  es la tasa de rendimiento medio del capital, y recordemos que b = capital / ingresos 

 

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS III.- Primera ley fundamental del capitalismo

III.- Primera ley fundamental del capitalismo

15.11.2014

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

En artículos anteriores he tratado de que los conceptos quedaran claramente definidos, lo que me permite pasar a presentar la primera ley elemental que relaciona las nociones capital / ingresos.

Está claro que los ingresos son un flujo y, por lo tanto, corresponde a la cantidad de riquezas producidas y distribuidas durante un periodo dado. Por su parte, el capital es un stock, un importe acumulado que corresponde a las riquezas poseídas en un momento dado del tiempo y proviene de las riquezas apropiadas y acumuladas en el curso de todos los años pasados.

La manera más natural y fecunda, dice Piketty, de medir la importancia del capital en una sociedad dada consiste en dividir el importe del stock de capital entre el flujo anual de los ingresos. A este ratio capital / ingresos le daremos la notación b.

Si el capital de un país representa el equivalente de seis años de ingresos nacionales, entonces notaremos b = 6 (o b = 600%), índice que corresponde a la mayoría de los países desarrollados que se sitúa entre 5 y 6, y que proviene casi únicamente del capital privado.

Según los datos que da Piketty en Francia como en el Reino Unido, en Alemania como en Italia, en los Estados Unidos como en el Japón, el ingreso nacional así calculado alcanza alrededor de 30.000 – 35.000 euros por habitante, mientras que el total de los patrimonios privados (netos de deudas) es típicamente del orden de 150.000 – 200.000 euros por habitante, es decir, entre 5 y 6 años de ingreso nacional. Hay diferencias entre países, pues la relación b es superior a 6 tanto en Japón como en Italia, e inferior a 5 en los Estados Unidos y Alemania.

El hecho de que los ingresos nacionales sean del orden de 30.000 euros por habitante y año, es decir unos 2.500 euros al mes, en los países ricos de los años 2010, no significa, evidentemente, que cada uno dispone de este importe, y como todas las medias disimula enormes disparidades: en la práctica muchísimas personas disponen de mucho menos dinero al mes, mientras que algunas pocas tienen ingresos muchas decenas de veces superiores. Estas disparidades de ingresos provienen de una parte: de la desigualdad de los ingresos del trabajo; y de otra parte de la desigualdad, aún más fuerte, de los ingresos del capital, que proviene de la extrema concentración de patrimonios.

Lo mismo, el hecho de que un patrimonio privado sea del orden de 180.000 euros por habitante, es decir 6 años de ingresos medios, no implica que cada uno posea tal capital. Muchos poseen claramente muchísimo menos, incluso nada, pero otros poseen varios millones o varias decenas de millones de euros.

A fin de visualizar la forma concreta que toman los patrimonios en el mundo, hoy en día, Piketty precisa que el stock de capital en los países desarrollados se distribuye en dos mitades aproximadamente iguales: capital vivienda de una parte y capital productivo utilizado por las empresas y las Administraciones. Pues bien, para simplificar, en los países ricos de los años 2010, cada habitante gana de media del orden de 30.000 euros anuales, y posee alrededor de 180.000 euros de patrimonio, de los cuales 90.000 euros lo son en forma inmobiliaria, es decir, vivienda, y los otros 90.000 euros en forma de acciones, obligaciones y otras participaciones sociales en empresas, planes de ahorro e inversiones a plazo en empresas y administraciones. Aunque hay variaciones entre países este dato es interesante para visualizar, más o menos, la realidad.

Ha llegado el momento ya de presentar la primera ley fundamental del capitalismo en notación matemática

a = r x b, en donde

a son los ingresos de capital dentro de los ingresos nacionales

r  es la tasa de rendimiento medio del capital, y recordemos que

b = capital / ingresos

Por ejemplo, si  b = 600 % y r = 5 %, entonces a = r x b = 30 %.

Dicho de otro modo si el patrimonio representa el equivalente de 6 años de ingreso nacional, y si la tasa de rendimiento medio del capital es de 5 % anual, entonces la parte del capital en el ingreso nacional es del 30 %.

La tasa de rendimiento del capital es un concepto central de numerosas teorías económicas, en particular en el análisis marxista, con la tesis de la baja tendencial de la tasa de beneficio (predicción histórica completamente errónea). La tasa de rendimiento del capital mide lo que aporta un capital en el curso de un año, sea cual sea la forma jurídica que tomen esos ingresos (beneficios, alquileres, dividendos, intereses, royalties, plus valías, etc.), en forma de porcentaje del valor del capital invertido. Es una noción mucho más amplia que la de tasa de beneficio o la de tasa de interés, y engloba a estas dos.

Ciertas empresas pueden generar tasas de rendimiento superiores al 10 % anual, aunque otras tienen pérdidas. La tasa de rendimiento medio de las acciones alcanza el 7 u 8 % si se considera un largo periodo. Las inversiones inmobiliarias o en obligaciones no pasan del 3 o el 4 % y las tasas de interés real de la deuda pública, es quizás, más débil todavía. La fórmula que estudiamos no nos da esta información sutil, pero nos indica tres nociones fuertemente relacionadas.

Por ejemplo en los países ricos de los años 2010 se constata que los ingresos del capital (beneficios, intereses, dividendos, alquileres, etc.) alcanzan generalmente alrededor del 30 % del ingreso nacional. Con una relación patrimonio / ingreso del orden del 600 %; esto significa que la tasa de rendimiento medio del capital es del 5 % anual. Lo que nos lleva a descomponer los 30.000 euros de ingreso nacional por habitante, actualmente en vigor en los países ricos, en 21.000 euros de ingreso del trabajo (70 %) y 9.000 euros (30 %) de ingreso del capital. Es decir que cada habitante que posee un patrimonio medio de 180.000 euros, y el ingreso del capital es de 9.000 euros, se corresponde pues al 5 % medio por año.

Hasta aquí quedaría que b = 600 % ; a = 30 %r = 5 %.

Estos datos están de acuerdo con las estadísticas y datos que maneja Piketty desde el siglo XIX hasta el XXI. Además señala que la fórmula a = r x b, permite analizar la importancia del capital al nivel de un país en su totalidad, o incluso del planeta entero. Pero también puede utilizarse para estudiar las cuentas de una empresa particular. Por ejemplo, señala que una empresa que utiliza un capital (oficina o edificios industrial, equipamiento, máquinas) de un valor de 5 millones de euros, y que realiza una producción anual de 1 millón de euros, la cual se distribuye entre 600.000 euros de masa salarial y 400.000 euros de beneficios, la relación capital/producción = 5 = b, es decir, su capital representa 5 años de producción, y la parte del capital en esa producción es a = 40 %  y la tasa de rendimiento es r = 8 %. Imaginemos ahora otra compañía que utiliza menos capital (3 millones de euros), pero realiza la misma producción (1 millón de euros) utilizando más trabajo (700.000 euros de salarios) y tiene un beneficio de 300.000 euros. Para esta sociedad los resultados serían b = 3; a = 30 %r = 10 %, es decir, esta empresa es menos intensiva en capital que la primera, pero es más rentable (la tasa de rendimiento de su capital es sensiblemente superior).

El lector que haya llegado hasta aquí se preguntará a dónde quiere ir Piketty y nosotros con él. Se sobreentiende que queremos llegar a saber la razón de las desigualdades en el reparto de las riquezas, cosa que tiene mucho que ver la relación capital acumulado / ingresos. Nos falta ver cómo se produce la acumulación de capital para sacar alguna conclusión. Cosa que trataré de explicar en el futuro.