Archivo para la categoría Política

Las oenegés, la aventura y la corrupción

Las ONGs, la aventura y la corrupción

20180909

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

El Aquarius que viene, y el Open Arms que se apunta; el trato a los migrantes del primero y el distinto trato a los migrantes del segundo. Y muchos vistiendo un chaleco rojo con un logo, con mascarilla o sin ella. ¡Qué aventura, dar de nosotros mismos en favor de los que sufren y están en riesgo! Gran satisfacción interna de cada uno de los participantes por hacer una gran labor. Los sitios web de uno y de otro. El apelar a la bondad, a la compasión, a la cooperación humanas, en definitiva, a las emociones.

Ya hace tiempo (ejemplo: 2012) que supimos (1ª persona plural del pretérito perfecto del verbo saber) la desagradable noticia de la detención de 14 personas por corrupción. Algunos responsables de ONGs, otros, asesores de éstas y una gran parte funcionarios o personas de confianza del Gobierno Valenciano que otorgaban las subvenciones en connivencia. Dinero que tendría que haber ido a cooperación internacional con países en desarrollo se quedó en el patrimonio personal de desaprensivos, más bien, ladrones. Es el caso Blasco del que hemos tenido cumplida información a lo largo de este tiempo.

Ya hace mucho tiempo que sabemos (1ª persona plural del presente de indicativo) de este tipo de problemas. Ahora con las ONGs “salvavidas” en el Mediterráneo, organizaciones que se constituyen para la actividad concreta de ir a navegar cerca de las costas de salida de las pateras, u otro tipo de embarcaciones, en las que las mafias suben a los que quieren un futuro económico mejor (también a los que huyen de guerras), a cambio de dinero o de deudas que las mafias les obligan a cumplir mediante coacción y fuerza; a las que los mafiosos comunican, o dejan que sepan, haber enviado o avistado la endeble embarcación para que vayan a salvarla. Esto es, absoluta y completa connivencia de los responsables de las ONGs o de los capitanes de los barcos, y de muchos más que, de ese modo, tienen actividad (económica) muy emotiva, con buena prensa entre los que practican el “buenismo”, porque están llevando a cabo bondad amorosa, obras de misericordia, salvando vidas.

Si lo vemos como “buenismo” erramos, pues el gobierno, o los gobiernos, o la UE, son los que tienen la competencia y responsabilidad de acudir y de realizar las acciones para impedir masacres, abusos, delitos, situaciones de riesgo, y lo deben hacer mediante Agencias oficiales. El dejar esas competencias, o parte de ellas, a la iniciativa privada da pie a la actividad económica privada con lucro o sin él, pero a vivir de ella.

¿Cómo es posible que los servicios de inteligencia del Estado no hayan alertado (si lo han hecho, peor todavía) del abuso que representa la sincronización entre esos que practican el “buenismo ONG” y las mafias que trafican con seres humanos?

Por eso, el que sí que yerra es el Estado, el Gobierno de Sánchez, apuntándose al buenismo, y la Comunidad Autónoma, el Gobierno del bi(tri)-partito, que también quiere estar en el evento, y el Gobierno de las instituciones de Europa; pues son los que tienen responsabilidad por el posible uso incorrecto o fraudulento de fondos por parte de las ONGs y de quienes los asignan, sean públicos o privados, porque la tutela de las Fundaciones y Asociaciones con fines no lucrativos compete al Estado y a las Comunidades Autónomas. A la vista está que son imprescindibles auditorías profesionales bajo este punto de vista para las ONGs, pues hay muchas posibilidades y oportunidades para los corruptos que asignan o administran fondos, de que los usen para generar, simple y llanamente, actividad económica.

Es una lástima, pero, demasiados nos engañan con las ONGs, haciéndonos creer que son altruistas, cuando lo que hacen es aprovecharse para vivir, tener un trabajo, más bien una aventura, pues eso de viajar y quedar como bueno y fotografiarse con niños o mayores en estado de necesidad, desahuciados de la vida, da mucho caché. Demasiados nos engañan también con retribuciones que perciben de las organizaciones sin ánimo de lucro para ellas, pero sí para quienes las dirigen, para quienes trabajan en ellas (porque de algo tienen que vivir), o, incluso, como el caso Blasco, directamente robando fondos.

¿En qué deja a las personas verdaderamente altruistas y a las organizaciones que de verdad se preocupan por mejorar el mundo? En muy mala situación para poder discernir, pues injusta e incorrectamente, los donantes sinceros piensan que son todos iguales.

Otra cosa, ¿quiénes son los que pedían el 0,7 % para ayuda al desarrollo? Afirmo y contesto que eran y son: los que se apuntan al carro de la publicidad del altruismo, los que quieren tener dinero para administrarlo de mejor o peor manera, los que con eso consiguen trabajo retribuido, incapaces de conseguirlo de otro modo, o, incluso, consiguen poder. Y, obviamente, también algunos honestos que se desvelan por otros, a quienes hay que agradecer su buenísima disposición.

Pero dada la situación si alguien me habla del 0,7 % para ayuda al desarrollo, lamentablemente, pensaré que quiere aprovecharse mediante la corrupción, porque las prácticas que he descrito son corrupción. ¿Entonces es que quiero decir que no hay que ayudar a los desfavorecidos? Ciertamente no, sino que hay que hacerlo asegurándonos de que nadie se aproveche incorrectamente. Por eso la ayuda al desarrollo de países extranjeros hay que hacerla de un modo que asegure el buen uso de los fondos: intergubernamentalmente o a través de la ONU. Aun así, esto no es suficiente porque hay gobiernos corruptos o estados fracasados, cuyos ciudadanos precisan ayuda, pero parece que se puede conseguir más control, especialmente destacando a profesionales de Agencias gubernamentales a dichos lugares, en lugar de personas y organizaciones privadas.

Por otra parte, como he dicho, el Estado tiene responsabilidad por el uso fraudulento de fondos por parte de las ONGs. No debe dejar de asumir su responsabilidad. No podemos ser cómplices de las mafias, no podemos generar actividad económica y puestos de trabajo retribuido a causa de la actividad de trata o tráfico de seres humanos y en connivencia con delincuentes.

La corrupción al asignar o administrar fondos a, o en las ONGs, es como la pederastia en las confesiones religiosas. Nos desanima y desmoraliza profundamente. Habrá que hacer un esfuerzo para investigar, controlar y perseguir a los corruptos.

 

Anuncios

, , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

Bondad y corrupción humanas

BONDAD Y CORRUPCIÓN HUMANAS

20180817

Frederic Rivas Garcia. Doctor en Derecho

 

Me refiero a la vida pública, y en cuanto a ella, algunos, si no muchos, nos sentimos desanimados de ver las mentiras, las estrategias dialécticas verbales de unos contra otros, la corrupción, el egoísmo, el oportunismo, el abuso del momento mediático, el uso y el abuso de la justicia con intención de sustituir a la política, el que se entienda o se cacaree que unas mayorías no tienen legitimidad por ser unión de varios partidos o ideologías y un sinfín de cosas más que sería prolijo enumerar.

Estoy harto de ver la falta de colaboración de unos con otros, cada uno arrimando el ascua a su sardina. Criticando destempladamente lo que hacen otros o lo que hicieron, cuando los que ahora critican, han estado haciendo, o lo hacen, igual o casi igual de mal, o de bien.

La política no debería ser una riña constante de palabras. Y digo riña de palabras, porque casi siempre sólo se usan argumentos, pocos datos, menos ciencia y nada de espíritu de colaboración. Y eso ¿por qué? En realidad, sois servidores públicos o al menos, tenéis ese nombre, pero, probablemente, demasiados pensáis como aquel, que dijo que estaba en la política para forrarse. ¿Es esa la razón? ¡Qué desgracia si estoy en lo cierto!

El momento es desaforado. Se necesita espíritu de concordia, espíritu de, poner a disposición de los demás nuestras capacidades y talentos para que las cosas, en la política, se hagan de la mejor manera posible. Y sí, voy a recuperar la palabra, se necesita espíritu de consenso.

¿Acaso alguno cree que los demás son mucho peor que nosotros? En realidad, son poco más o menos igual de malos; y lo he enfocado por lo negativo, porque no quería preguntar si alguien se cree superior a nosotros, porque todos somos buenos y malos, altruistas y egoístas, colaboradores y antagonistas.

Y todo esto es así porque, de acuerdo con las pruebas científicas obtenidas los últimos treinta años, somos fundamentalmente buenos, pero estamos sujetos a la corrupción de las fuerzas del mal, o lo que es lo mismo, somos esencialmente malos, pecadores, pero susceptibles de ser redimidos por las fuerzas del bien. Estamos hechos para dar la vida en favor de un grupo o al contrario, anteponernos a nosotros y a nuestras familias por encima de todo. Y de nuevo, esto es así porque la selección multinivel, en este caso la conducta social hereditaria, mejora la capacidad competitiva, no sólo de los individuos dentro del grupo, sino además de los grupos en su conjunto.

Un rasgo que nos identifica a los humanos es que somos obsesivamente curiosos, queremos saber lo que hacen otros. Somos genios o nos lo creemos a la hora de interpretar las acciones de los otros, y así, evaluamos, difundimos, intimamos, cooperamos, cotilleamos y controlamos, en lo posible a los demás. Y de ahí los comportamientos de los que me he quejado en párrafos anteriores.

Otro rasgo, es el abrumador deseo instintivo de pertenecer a un grupo, que define nuestra identidad y que nos concede a todos un complejo de superioridad (no solo a los criticados por ser nacionalistas).

Es un hecho probado científicamente que deseamos y preferimos, estar con gente de aspecto parecido al nuestro, que hable el mismo idioma o incluso, el mismo dialecto; con quien compartamos creencias (no me refiero a religiosas sólo). Y la amplificación de esta tendencia, desemboca fácilmente en racismo o en intolerancia religiosa: es decir, los buenos, pueden actuar con maldad.

Y además, está el problema del conflicto dentro del grupo. Los egoístas, los tramposos, si no se les pilla y excluye, se imponen a los altruistas, a los colaboradores y a los que reciprocan. Pero los grupos formados por altruistas se imponen a los compuestos por egoístas; dicho de otro modo, la selección individual fomenta el pecado, la selección grupal fomenta la virtud. Es el eterno conflicto, que no es una prueba de Dios ni una maquinación de Satanás, sino que es así como se resolvieron las cosas en nuestra evolución como especie. De modo que pudiera ser, lo mismo que es en la ciencia, que el conflicto sea la única manera a través de la cual pueda evolucionar la organización y la inteligencia humana. Tendremos que vivir con este caos congénito que, en realidad, como dice Wilson es la principal fuente de nuestra creatividad.

Entonces ¿por qué me quejo?, porque no estoy seguro de que estemos aprovechando bien a nivel de grupo la cooperación, la reciprocidad, el altruismo; mientras que sí estoy seguro de que, a nivel de individuos, muchos, casi todos ellos políticos, están aprovechando muy bien su egoísmo contra el grupo, sus trampas y sus mentiras. Por eso es necesario expulsarlos de la vida pública, extrañarlos, que se ganen la vida trabajando, no en la política.

Es necesario que las instituciones docentes estén más allá de la política y por encima de ella. La universidad no debería estar tan politizada, no deberían crearse universidades, como se ha hecho, para compensar la politización de otras; la docencia, y no me refiero sólo a la reglada, debería ser la tutora de las nuevas generaciones hacia el interés civil por la polis, por la política; debería ser el germen de las preguntas, del conflicto, de las ofertas de diálogo, de las tesis contrapuestas, de las síntesis a las que se llegara, quedándose este debate, de momento, en el ámbito estudiantil y docente universitario para que, posteriormente, trascendiendo más allá de este ámbito, las ideas se asienten en la sociedad civil, que es la que debería estar más politizada.

Y mi discurso ¿para qué sirve? Para poner en valor la importancia de nuestras decisiones a nivel individual y grupal. Hay que aprovechar el conflicto para cambiar las cosas: los políticos, los partidos, la universidad, la política. Se acercan momentos en los que disfrutaremos de derechos que permitirán conformar tanto el marco de decisiones grupales como las propias políticas comunitarias, estatales, autonómicas o locales. ¿Tenemos claros los conflictos de intereses? ¿Tenemos claros los pasos para resolverlos? El marco en el que debatir ideas y aclarar esos pasos, esas propuestas, debería empezar ya, entre la sociedad civil, y debería estar también más allá de las instituciones y partidos, en la propia calle, en los medios de comunicación, en las redes sociales. Ahora todos tenemos la oportunidad de hacernos oír, no es necesario otros 15 Ms; el debate debería empezar ya. Eso de “no nos representan”, no es para decirlo, sino para evitarlo; echémosles fuera, quitémosles la oportunidad.

No permitamos que los viajes para dejarse fotografiar, los seminarios de fin de semana, los congresos de los partidos, en los que se pontifican sus propuestas e ideologías para salir en los medios de comunicación, donde no hay ni debate ni ciencia, sustituyan a la sociedad civil. No consintamos nuestro servilismo.

No hay superioridad moral de nadie sobre otros. Todos somos, o debemos ser, igualmente actores de nuestro presente para mejorar nuestro futuro y el de nuestro grupo y de las nuevas generaciones, que no debe consistir en una lucha de todos contra todos, sino de todos para favorecer el grupo o grupos concéntricos en los que convivimos: local, y hacia arriba, autonómico, estatal y europeo.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

Un gobierno formado por los mejores

UN GOBIERNO FORMADO POR LOS MEJORES

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

20180716

“Sólo la sabiduría radicada en la comprensión de nosotros mismos, y no la piedad, nos salvará. No habrá ninguna redención ni tampoco se nos concederá una segunda oportunidad. Este es el único planeta que tenemos para vivir; y éste el único enigma que debemos descifrar.”

Así de taxativo se expresa Edward O. Wilson en su libro “El sentido de la existencia humana” y ese sentido es al que alude como único enigma a resolver.

Las especies eusociales, dice, aparecieron en una etapa muy tardía de la historia de la vida, en cambio, han tenido un gran éxito ecológico, aunque hayan sido pocas las especies que han llegado a la eusociabilidad y especialmente la humana ha sobresalido por su capacidad cerebral, mental, que ha llevado al grandísimo avance de las capacidades sociales.

De hecho, la gente, estamos muy interesados en el comportamiento de los demás, somos cotillas desde el nacimiento y con el tiempo esa capacidad se desarrolla; eso nos hace humanos, nos permite identificarnos con un grupo u otro y construimos nuestra identidad personal como integrantes de ese grupo. Además, somos una especie muy esclarecida; la ciencia y las humanidades nos han hecho llegar muy lejos, y todavía llegaremos más. Pero el orgullo podría hacernos pensar que somos los reyes de la “creación”, como las religiones nos han tratado de hacer pensar, a la imagen de dios, de un dios que, más bien, ha sido una entelequia creada por los humanos a la imagen de nosotros mismos, como nos indicó Yuval Harari en “Homo Deus”.

“Por eso es un disparate pensar que este planeta podría ser una estación de paso hacia un mundo mejor” afirma Wilson, porque en realidad somos parte de la flora y fauna de la tierra, a la que estamos sujetos por nuestra emoción, nuestra psicología y nuestra historia.

Wilson señala que “no estamos predestinados a nada, y la vida no es un misterio indescifrable” y no es cierto que dioses y demonios luchen por nuestra lealtad, sino que somos artífices de nuestro propio éxito o fracaso, aunque hay que reconocer que somos una especie frágil y estamos solos para comprendernos a nosotros mismos. Nuestra supervivencia a largo plazo radica en ello y en que logremos una independencia de pensamiento más significativa de la que se tolera hoy en día, incluso, en las sociedades democráticas más avanzadas.

Si todo lo anterior es cierto y los científicos dicen que lo es, parece que estamos solos y, además, estamos perdiendo el tiempo. Es perentorio que hagamos de nuestro planeta un lugar en donde todos vivamos con todas nuestras necesidades cubiertas y todos podamos desarrollar nuestras capacidades; que cuidemos el entorno en el que vivimos con la intención de legarlo a nuestros descendientes en condiciones, para que ellos, a su vez, también puedan vivir una vida plena.

Somos eusociales y a pesar del éxito que representa haber llegado a esta capacidad, nuestras sociedades actuales no están dirigidas por los mejores individuos, sino por algunos que están pensando en sí mismos en lugar de pensar en el grupo, en la sociedad, en la especie humana; que, además, son incompetentes, algunos disléxicos a pesar de ser presidentes. Llegan al poder haciendo trampas y se perpetúan lo máximo posible en él haciendo también trampas. No me refiero sólo a los casos de España, que… también (partidos que se financian ilegalmente; miembros, la casi mayoría, que entran y se mantienen en la política para “forrarse” o para vivir de ella), sino a casos tan conspicuos como el de la presidencia de los EEUU o de las potencias que sueñan y trabajan para hacer sombra a EEUU. Países y gobiernos en donde se niega el cambio climático, científicamente demostrado (da risa, pero eso hace la administración Trump); o simplemente se ignora el daño que hacen, pensando que, si otros han contaminado, ellos también tienen derecho a hacerlo hasta que hayan alcanzado un desarrollo muchísimo mayor (China y otros grandes contaminadores).

Tenemos que repensar el funcionamiento de la actividad política y de la gobernanza de las naciones. Los humanos no somos malvados por naturaleza; somos lo suficientemente inteligentes, generosos y bondadosos para hacer de la Tierra y de la biosfera que nos dio a luz un lugar semejante a un paraíso. El problema es que el homo sapiens es un producto, es una especie disfuncional, a la que se llegó después de adaptaciones genéticas producidas durante millones de años para producir una especie cazadora recolectora, como máximo aldeana; adaptaciones que cada vez estorban más en una sociedad organizada globalmente, mayormente urbana y claramente técnica y científica, que es incapaz de estabilizar las políticas económicas y cualquier forma de gobernación que esté por encima del nivel de una aldea. Eso dice Wilson.

La idea que traigo en la mente para proponer es la de que a la docencia y a la política tienen que ir los mejores. Que la retribución que deben recibir debe ser suficientemente alta como para que no tengan necesidad de corromperse o de salirse de la actividad.

¿Tendrán nuestros legisladores la valentía de afrontar con sinceridad el problema de la financiación de los partidos políticos y de la retribución de los que ocupan cargos públicos? ¿Tendrán la sensatez de plantearse el control estricto, como en el caso de una empresa privada, del uso de fondos y la asignación de estos de modo no clientelar o corrupto?

Además, en el caso de la política, deberían estar aquellos que han demostrado sus capacidades de gestión, sus conocimientos y que nadie va a poder corromperlos ya, por haber alcanzado reconocimiento social entre sus pares, por haber conseguido estabilidad económica, y tener experiencia vital por su madurez y por haber alcanzado tres cuartas partes de la esperanza promedio de vida.

Sí, estoy sugiriendo que a la política tienen que ir personas que tengan más de 50 años de edad. No es bueno para nuestras sociedades que individuos que lo único que han hecho durante años es ser coristas del “sí” en el partido, por suerte, nepotismo, artimañas, o por llegarles el turno, vayan escalando posiciones para después llegar a gestionar lo público, incapaces de haber gestionado lo privado por falta de capacidad, o por el débil esfuerzo que ponen en su profesión o en su trabajo en la empresa privada.

Es disfuncional que en los partidos no haya democracia interna y que se prime el seguidismo. Es disfuncional que los votantes no puedan elegir sus representantes de entre listas abiertas. Es disfuncional que los votos no valgan lo mismo en todas las circunscripciones y que minorías bloqueen o sean la clave para tomar decisiones (salvando la necesaria utilidad de la inclusión de las indicadas minorías, para que tengan la capacidad de hacer oír su voz y defender sus propios intereses). También es disfuncional que la solidaridad interterritorial no tenga más límites que la voluntad de los gobernantes, que la usan para generar voto cautivo, que es una trampa, un populismo, una compra, para llegar al poder, y que produce injusticias que descohesionan la población y los territorios. Se nos puede llenar la boca de pronunciar la sacrosanta palabra de la “unidad” de España, pero se hace poco para mantenerla.

Es perentorio que hagamos algo, que cambiemos las cosas presentes, que no tengamos miedo de tomar decisiones, pues si no lo hacemos perderemos la oportunidad de hacer de nuestro planeta, de nuestra querida España, de nuestra queridas Comunidades Autónomas, en nuestro caso Comunitat Valenciana, un lugar en donde vivamos con necesidades cubiertas y podamos desarrollar nuestras capacidades en beneficio de la “res pública”; y de cuidar del entorno en el que vivimos con la intención de legarlo a nuestros descendientes en condiciones adecuadas, para que ellos, a su vez, también puedan vivir una vida plena.

¿Haréis algo, formularéis propuestas? Si no lo hacéis, no obstante, yo no me cansaré de denunciarlo.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

Dejémosle repirar

Dejémosle respirar

20180624

Frederic Rivas Garcia. Doctor en Derecho

 

Quizás os pase a vosotros también y no sé si se merece que sufra por él, pero sí, estoy sufriendo por Pedro Sánchez.

Inmediatamente después de que ganara la moción de censura, la cual un catedrático de Derecho Constitucional etiquetó como “conmoción de censura” (porque eso, una conmoción, es lo que han tenido tanto el Partido Popular como Ciudadanos) en un excelente artículo en el que se aclaraba la legitimidad y, por supuesto, la legalidad del acceso al gobierno de Pedro Sánchez, muchos se pusieron en su contra, incluyendo la opinión de algunos que en las redes sociales hablaban de un escrito de un periodista famoso por su posición política diestra que renegaban y lo hacen todavía de dicha legitimidad.

Ciertamente a todos les ha pillado con el pie cambiado. Sánchez ha hecho una jugada política maestra.

Y sí, nada más se vio su éxito, ya estaban las redes sociales y los medios de comunicación echando pestes, humo y criticando lo que suponían haría, tanto el presidente Sánchez como su equipo de gobierno: “estos se dedican a gastar”; “éstos no creen en la unidad de España”; llamando a Torra para dialogar, dicen que “ya está pagando el apoyo de los independentistas”; “¿dónde están ahora los pensionistas?, ya no se quejan de que no llegan a final de mes, ni salen en los medios”; “éste gastará, como siempre, lo que no hay…le dejen o no lo hará y gastará, porque el gasto son votos”; “sería una novedad que no acrecentara el problema catalán”; “los socialistas necesitan una fábrica de moneda detrás”.

Y ¿qué pensar de que los presupuestos para 2018 cuya aprobación consiguió el Partido Popular, ahora se anuncie que van a ser enmendados en el Senado (para sancionar “traiciones”) por el propio Partido Popular? ¿es esto serio? Son unos presupuestos aceptados por la Unión Europea que el PSOE se ha comprometido a ejecutar. Y vemos a muchos burlándose de que el PSOE vaya a defender dichos presupuestos ahora.

Dejadle respirar he contestado yo cuando he podido, de modo que tengamos paciencia y démosle un respiro de, al menos, tres meses.

Ojalá el egoísmo propio del líder de Ciudadanos no le impida esperar, porque ese partido político es el que más tiene que perder o ganar con la espera o no, y es el que, probablemente, inicie la estrategia del ataque político. Alguien me ha dicho: espera a este fin de semana y verás. Esto lo escribo el miércoles, veremos el domingo (hoy) qué novedades hay.

¿Pero es eso lo que nos merecemos los ciudadanos de España, que sean los intereses egoístas de los líderes políticos o de los partidos políticos, pensando en las inmediatas o próximas elecciones, los que primen?

Un amigo me reconocía que yo llevaba razón cuando digo que el egoísmo impedirá la espera: “no se va a esperar” y me añadió “la única solución que tenemos es que aprendamos a gobernar en coalición” porque España será ingobernable y tras la ingobernabilidad viene el caos. Efectivamente tiene razón mi amigo cuando me asegura que no hay posibilidad de gobernar España sin coaliciones serias, porque no se puede gobernar a medio y largo plazo con apoyos puntuales. Un gobierno en minoría que sólo pueda contar con algún apoyo puntual no va a ser un gobierno para beneficio de los ciudadanos, va a ser un gobierno que se preocupará de sus propios intereses como partido y como líderes que quieren asegurar su continuidad en el cargo y posición.

Por otra parte, aunque la totalidad de los miembros del actual gobierno de España tiene formación académica y la mayoría son mujeres, lo que le da un plus, estos hechos no aseguran nada.  Lo mismo que su juventud tampoco, más bien al contrario. Porque, lo cierto es que, experiencia, que significa años, cuantos más mejor, cosa que no tienen, en lo poco, la tienen en la función pública, en gestionar lo que no es propio; y eso no es bueno, pues no podemos olvidar el dicho de “que lo que es de todos, no es de nadie”; y si no, que se lo digan a Urdangarín y a su socio Torres que, en lugar de tratar de vender “humo” a los empresarios, lo vendió a los políticos que gestionaban la “cosa” pública, y éstos, como el dinero no era propio, pues, se dejaron fácilmente convencer y se pasaron por alto normas de contratación de la legislación vigente, porque les “molaba” mucho tener a un chico guapo, yerno del rey, que distribuía humo, en actos públicos que salían en la tele y que les daban fama.

Vergüenza, señores vergüenza. Cosa que no han tenido muchos, en el caso Noos o en la Gürtel o en la… y todo porque gestionan lo que no siendo propio es de todos y, no lo han respetado.

Aunque he iniciado con “dejémosle respirar” ya he manifestado mi disgusto con el hecho de que casi todos los miembros del gobierno sean funcionarios y de que ninguno tenga años suficientes.

Pero una cosa es cierta, Huerta ha dimitido. Cosa que le honra a él y a Sánchez, pues es una práctica extraña por estos lares españoles.

Así que dejemos a Sánchez que respire un tiempo y a ver si se rodea de gente con experiencia y buena voluntad, se dedica de verdad a dialogar y consigue un acuerdo de legislatura, aunque su gobierno esté en minoría y sea monocolor. Todo sea para beneficio nuestro, como ciudadanos, como españoles.

, , , , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

La urraca ladrona

La urraca ladrona

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

20180527

 

Publicado en el Periódico Mediterráneo del 27 de mayo de 2018

Aunque la filosofía en general o la jurídica en particular, así como la filosofía política, es lo que me encanta, hoy voy a cambiar de timbre, y voy a hacerles partícipes de la expresión de mis preocupaciones que actualmente se centran sobre un asunto que pilla muy de cerca a todos los castellonenses, especialmente de la capital y todavía más del Grau de Castelló.

A la urraca común (pica pica melanotos, subespecie de España), en el alto Aragón se la denomina garza, en italiano gazza, de ahí “La gazza ladra” o urraca ladrona, ópera de Rossini, partes de la cual oí desde muy pequeño en los conciertos de la Banda Municipal de Castelló, en la que durante muchos años fue oboe solista mi querido padre; de modo que, para mí, las urracas siempre han tenido la connotación de animales que se aprovechan de otros, roban y esconden cosas.

En efecto, en valenciano a la urraca se la llama “blanca” o “garsa”, de ahí los dichos “pareixes una blanca que tot ho amagues” o “donar garsa per perdiu”, o respecto a lo parlanchinas que son con su matraqueo áspero o canto desgarrado y desagradable “xarrar com una blanca”.

Parece que esta ave es una de las más inteligentes, astutas y con gran poder de comunicación entre ellas. Son omnívoras, es decir comen de todo, se aprovechan de todo, y últimamente parece que, en el Grau de Castelló, especialmente en el Pinar y en la zona del campo de golf, se están saciando de ardillas, de tórtolas y de otras aves y animales, los cuales ves agujereados sus cuerpos y comidas sus entrañas. Veo nidos destruidos y huevos comidos. Probablemente, muchos de ustedes pasearán por el Pinar del Grau, o correrán por sus alrededores, o jugarán con sus hijos allí, o jugarán al golf en el campo y se hayan dado cuenta del problema.

Sí, algunas personas preocupadas, me han hablado del tema. Yo no soy ni especialista, ni siquiera aprendiz, pero si eso está pasando, y lo veo con mis propios ojos, pues la urraca es un animal que en el último lustro se ha hecho abundantísimo en la zona, no comprendo cómo no he visto noticias o iniciativas en cuanto al asunto, de los especialistas.

Puede que yo esté equivocado en mi apreciación, pero hay grupos ecologistas en Castellón (Ecologistas en acción, Gecen etc.),  y existen también especialistas, técnicos y funcionarios, en medio ambiente, que parece que se dedican más a hablar de urbanismo y a poner dificultades a proyectos, lo que les da la mayor visibilidad en los medios de comunicación, que a la investigación científica y cuidado del equilibrio medioambiental, haciendo los estudios pertinentes, así como sugiriendo y llevando a cabo, ellos mismos, iniciativas que eviten los desequilibrios que se van produciendo con el devenir del tiempo y la vida, cualquiera que sea la causa. Pero lo dicho, poner trampas, construir nidos, suministrar alimento, para unos u otros, o intentar la introducción del azor, su peor enemigo y predador, que cada día es más escaso, no es una cosa que estén preparando. O sí. Aunque si, en efecto, se están llevando a cabo iniciativas científicas al respecto, los que estamos preocupados agradeceríamos información medioambiental y científica en los medios de comunicación, proporcionada por dichos especialistas, en lugar de entrar en el debate político que es lo que mejor se les da.

De modo que explícitamente estoy pidiendo de las autoridades y especialistas en la materia y de las organizaciones medioambientalistas no gubernamentales, que den información sobre lo que está pasando y sobre lo que van a hacer, y por qué lo van a hacer de la manera que indiquen, y no de otra manera. Queremos saber la razón de ciencia, el por qué de las cosas. Nos tranquilizaría mucho, porque si fuera cierto lo que se dice de las urracas en algún país europeo, que traen mala suerte o anuncian una muerte próxima, estamos de “mala pata”, ya que aquí abundan cada vez más.

Y es el caso que, la actividad política de los grupos ambientalistas que no cuidan del exceso de “urracas ladronas”, parece que tenga un paralelismo con la de los partidos políticos que, tampoco hasta ahora, han podido cuidar del exceso de “ladrones” que se aprovechan de su posición y de las arcas públicas. No digo nada de los funcionarios ni científicos medioambientales, porque espero que sean ellos los que lo digan.

Nos estamos quedando sin especies tales como gorriones, (els nostres “vileros”); tórtolas, (les nostres “tórtores”); palomas, (els nostres coloms); abubillas (Upupa epop), (les nostres putputs); y ardillas, (els nostres esquirols); a todas las cuales vemos, con nuestros propios ojos ser atacadas por las urracas.

Y nos preguntamos ¿dónde están los ecologistas? ¿dónde están los especialistas y científicos? ¿dónde están los funcionarios estatales y autonómicos, en su caso, competentes en la materia? Y ¿dónde está, si acaso hubiera la comisión de algún delito, el SEPRONA?

, , , , , , , , ,

Deja un comentario

Vergüenza ajena por el comportamiento político

Vergüenza ajena por el comportamiento político

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

20180513

Publicado en el Periódico Mediterraneo de 13.05.2018

 

Sí, tengo vergüenza ajena. Es la vergüenza que siento por todo lo que han hecho los ubicuos corruptos de los partidos políticos; por no haber sido capaces de hablar, al menos, si no negociar, los políticos independentistas catalanes y los miembros del gobierno de España; por las declaraciones de los representantes de los partidos que me hacen sonrojar respecto de lo que les atañe y que no pueden esconder o disimular por más tiempo a causa de las sentencias firmes y de los juicios que se están celebrando; estoy apurado por el daño que están haciendo, todos ellos y algunos más, a la imagen del proyecto común que se llama España, y a los proyectos que ésta incluye, que se pueden llamar comunidades autónomas, partidos políticos y sociedad o ciudadanía.

De la vergüenza ajena se dice que es un concepto muy corriente en la lengua castellana: es lo que se siente cuando vemos que alguien hace algo mal y no podemos evitar que lo haga; y sentimos dentro de nosotros lo que creemos que sentiría la persona que lo hace, si se pudiera ver a sí misma. En realidad, dicen los neurocientíficos que la vergüenza ajena es una de las formas dolorosas de empatía.

Parece que estamos derrotando el camino evolutivo en el que los animales de ambiente terrestre fueron dominados por especies con los sistemas sociales más complejos, especies que han aparecido rara vez en la evolución. La eusocialidad se ha dado en poquísimas ocasiones, en algunos insectos y en los homininos de los que somos la especie reina.

Si, como dice E.O. Wilson la selección natural es multinivel, es decir actúa sobre los genes que prescriben objetivos a más de un nivel de organización biológica, como la célula y el organismo, o el organismo y la colonia, deberemos tenerlo presente para actuar como comunidad (como organismo social) contra los elementos cancerosos que nos dañan.

Los tramposos están ganando en el seno de nuestra colonia social porque ganan una fracción mayor de los recursos, evitan cumplir las normas gravosas que nos hemos impuesto por medio de las leyes o claramente las quebrantan. Si el número de tramposos es elevado, como colonia (como sociedad en la que abundan los tramposos) perderemos ante las colonias de cooperadores. En efecto no alcanzaremos los niveles de riqueza, organización y bienestar de otras sociedades en donde los tramposos no abundan.

Los rasgos objetivos sobre los que se actúa por selección entre grupos son la comunicación, la división del trabajo, la dominancia y la cooperación en la realización de tareas comunales (mediante el honrado pago de impuestos, cumplimiento de normas y evitación de llevar a cabo engaños o trampas).

La selección individual frente a la selección de grupo produce una mezcla de altruismo y de egoísmo, de virtud y de pecado, entre los miembros de una sociedad.

Los que se creen listos (sean personas, partidos, empresas u otro tipo de organizaciones) pensando que haciendo trampas salen ganando derrotan al grupo (la nación, el país, el partido político o la empresa) y el propósito unificador del mismo que sirve a la mayoría. Y este grupo de tramposos, el nuestro, no puede competir con éxito con otros grupos más altruistas y honestos.

Por el camino que vamos, me hace dudar de nuestra capacidad de tener éxito como nación en comparación con otras, aunque los políticos de turno digan que somos “un gran país, una gran nación” (al presidente del Gobierno de España se le llena la boca de decirlo en muchas ocasiones). Si fuera cierto lo que me enseñaron (o adoctrinaron, dirían ahora) en mi juventud, que “España es una unidad de destino en lo universal”, el destino al que nos llevan los políticos de turno de los últimos tiempos es al abismo.

¿Estaré deprimido o sólo será a causa de la vergüenza ajena? Pero aquellos, de los que siento (o sentimos) la vergüenza, no se dan por aludidos.

Es necesaria una regeneración moral. Es necesario un recambio de líderes e, incluso, de partidos. Sí, por qué no decirlo: como en Francia u otros países.

, , , , , , , , , , , , , , , ,

1 comentario

La carrera a la civilización y la acción política

La carrera a la civilización y la acción política

20180429

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

Publicado en el Periódico Mediterráneo del 29.04.2018

 

Las explicaciones de Edward O. Wilson en su “Conquista social de la tierra” nos han servido para afianzar nuestro conocimiento y dar, prácticamente, por hecho probado que la civilización que hemos alcanzado se debe a que las sociedades humanas se han ido haciendo más y más complejas. Se inició con cuadrillas de cazadores-recolectores y/o aldeas agrícolas, en las que se actúa de una manera generalmente igualitaria, en las que el liderazgo se concede a los individuos sobre la base la inteligencia y el valor; y cuando envejecen y mueren se transmite a otros, ya sean parientes próximos o no, pero en las cuales las decisiones importantes se toman durante fiestas comunales. Al menos eso es lo que ocurre con la práctica social de las pocas cuadrillas de cazadores-recolectores que sobreviven dispersas por regiones remotas, principalmente de Sudamérica, África y Australia y que son, probablemente, las más próximas en organización a las que existieron a lo largo de miles de años antes de la era Neolítica.

El siguiente grado de complejidad se da en los cacicazgos o sociedades jerárquicas, en las que un estrato élite, ante la debilidad o muerte, es sustituido por miembros de la familia o por los de rango hereditario equivalente. Esta era la forma dominante de las sociedades en todo el mundo al principio de la historia registrada: jefes, “grandes hombres”, que gobiernan por el prestigio, la generosidad, el respaldo de miembros de la élite situada debajo de ellos y también por el justo castigo de los que se oponen a ellos. Viven a expensas del excedente acumulado por la tribu, que usan para estrechar el control de la tribu, para regular el comercio y para emprender la guerra con los vecinos. Pero los jefes sólo ejercen autoridad sobre los individuos que se hallan en su entorno inmediato o en las aldeas cercanas, con los que interactúan a menudo según necesitan. Eso en la práctica significa súbditos que se pueden alcanzar en menos de un día de marcha, pero no a lo largo y ancho de grandes territorios.

La fase final en la evolución cultural de las sociedades es la de los “estados” que poseen una autoridad centralizada, en los que los gobernantes ejercen su autoridad en la capital y en su entorno pero también sobre aldeas, provincias y otros territorios subordinados lejanos para los que, por la amplitud del campo de acción, el orden social y el sistema de comunicaciones que se posee es necesario nombrar y delegar el poder local en virreyes, príncipes, gobernadores, delegados y otros jefes que lo son, pero de segunda categoría. Entramos en la “jerarquía”, en el control jerárquico. Y ello nos lleva a su “descomponibilidad”, porque un sistema verdadero es “descomponible” en subsistemas. El principio de Herbert A. Simon (brillante matemático teórico) por el que se afirma que las jerarquías tienen la propiedad de la cuasi descomponibilidad, lo que simplifica mucho su comportamiento, así como la descripción del sistema de modo que permite comprender con más facilidad cómo la información necesaria para el desarrollo o la reproducción del sistema alcanza a los que la precisan. Traducido a la evolución cultural significa que no se puede esperar el éxito, si los obreros de una cadena de montaje votan en las reuniones de los ejecutivos o si los reclutas son los que planean las campañas militares.

Confío haberlo explicado entendiblemente. Pero ¿por qué traigo todo esto a colación? Por la forma de organizarse los partidos políticos.

Piense el lector en las ideologías o en las iniciativas que finalmente se transforman en partidos políticos. Los pasos citados se dan en el mismo orden que lo que se ha establecido para las sociedades humanas: por ejemplo, los indignados o el movimiento 15 M, los círculos en los que se organizaron, y también por barrios. Cuando, posteriormente, fue muy difícil integrar un partido, pues había “corrientes”, “mareas”, “confluencias” y no sé cuántas cosas más; bajo una marca se arremolinó un conglomerado de personas con su propia idiosincrasia si no ideología; a pesar de sus posibles buenas intenciones les es difícil evitar los muchos arribistas que han intentado y algunos conseguido vivir del “pesebre” político.

Para intentar evitarlo ahí estuvieron los cacicazgos, más o menos visibles, de algunos “grandes hombres/mujeres” (militar, juez, profesores universitarios) que todavía perduran, jerarquizados o más o menos asamblearios. Y el paso siguiente que en algunos lugares se ha dado y en otros todavía está gestándose.

Hablemos, pues, de ese paso. Por ejemplo, en los presidentes de los partidos o en los secretarios generales de los mismos, la estructura jerarquizada, los “barones” territoriales y el vivir a “expensas” del “excedente” acumulado (la financiación irregular delictiva a los partidos de algunas empresas, las ayudas de gobiernos extranjeros mejor o peor disimuladas, los préstamos perdonados por algunas entidades financieras a las que “a lo peor” se las ha rescatado).

Hagamos una comparación con la jerarquía partidista que controla a todos los afiliados, porque “el que se mueve no sale en la foto”, no se le incluye en las listas electorales; postulantes que quieren vivir de la política, mintiendo con su vocación de servicio público, si no con su currículo (como recientemente se ha visto), todos engrandeciéndose, queriendo ser lo que no son, tener la formación y la experiencia que no tienen: ¡cómo van a servir a la res pública con su falta de experiencia o su falta de formación! ¡cómo van a administrar lo público, con la responsabilidad que conlleva por los efectos sobre la ciudadanía y por los importes tan enormes de dinero que administran, cuando no han administrado lo privado, lo propio, lo suyo, porque no han sido capaces de generarlo!

La única esperanza que queda es que, como los descubrimientos científicos prueban y nos informa Wilson, no hay diferencias genéticas estadísticas entre poblaciones enteras que afecten a la amígdala y a otros centros del circuito de control de la respuesta emocional. Tampoco se conoce ningún cambio genético que prescriba diferencias promedio entre poblaciones, en el procesamiento cognitivo profundo del lenguaje y del razonamiento matemático. El promedio entre poblaciones de estos rasgos de personalidad resulta enormemente superado por su variación en el seno de cada población. Así que cada grupo, cada nación, cada estado, es más diferente entre sí mismo que lo es en comparación con el otro grupo de la misma categoría. Se supera el “nacionalismo” divisivo por orgullo de raza o genético.

Lo único que queda claro es que la personalidad de los humanos puede dividirse, casi únicamente, en extroversión frente a la introversión, antagonismo frente a afabilidad, escrupulosidad, carácter neurótico y disposición abierta a la experiencia.  Y se ha probado que en estos aspectos la heredabilidad es sustancial y se sitúa entre 1/3 y 2/3.  Entonces ¿es que tiene que haber pueblos, naciones o estados de un tipo o de otro, mayormente? Pues no, más bien, eso son estereotipos, pues, también el grado de variación en los valores de personalidad indicados, según un estudio realizado por un equipo de ochenta y siete investigadores y publicado en 2005, es similar en las cuarenta y nueve culturas evaluadas.

En una palabra, somos todos muy iguales. Nuestros conflictos internos, nuestro egoísmo a nivel individual, y nuestra bondad, generosidad y altruismo a nivel del grupo, nos hacen más o menos exitosos. El conflicto individual bien manejado y el conflicto entre grupos bien gestionado hace que unos ganen y otros pierdan en esa carrera a conseguir la civilización más adelantada y próspera. El problema es que, en esa carrera, en la política no están los mejores, y eso nos daña individualmente y como grupo, como nación y como estado.

, , , , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: