Las oenegés, la aventura y la corrupción

Las ONGs, la aventura y la corrupción

20180909

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

El Aquarius que viene, y el Open Arms que se apunta; el trato a los migrantes del primero y el distinto trato a los migrantes del segundo. Y muchos vistiendo un chaleco rojo con un logo, con mascarilla o sin ella. ¡Qué aventura, dar de nosotros mismos en favor de los que sufren y están en riesgo! Gran satisfacción interna de cada uno de los participantes por hacer una gran labor. Los sitios web de uno y de otro. El apelar a la bondad, a la compasión, a la cooperación humanas, en definitiva, a las emociones.

Ya hace tiempo (ejemplo: 2012) que supimos (1ª persona plural del pretérito perfecto del verbo saber) la desagradable noticia de la detención de 14 personas por corrupción. Algunos responsables de ONGs, otros, asesores de éstas y una gran parte funcionarios o personas de confianza del Gobierno Valenciano que otorgaban las subvenciones en connivencia. Dinero que tendría que haber ido a cooperación internacional con países en desarrollo se quedó en el patrimonio personal de desaprensivos, más bien, ladrones. Es el caso Blasco del que hemos tenido cumplida información a lo largo de este tiempo.

Ya hace mucho tiempo que sabemos (1ª persona plural del presente de indicativo) de este tipo de problemas. Ahora con las ONGs “salvavidas” en el Mediterráneo, organizaciones que se constituyen para la actividad concreta de ir a navegar cerca de las costas de salida de las pateras, u otro tipo de embarcaciones, en las que las mafias suben a los que quieren un futuro económico mejor (también a los que huyen de guerras), a cambio de dinero o de deudas que las mafias les obligan a cumplir mediante coacción y fuerza; a las que los mafiosos comunican, o dejan que sepan, haber enviado o avistado la endeble embarcación para que vayan a salvarla. Esto es, absoluta y completa connivencia de los responsables de las ONGs o de los capitanes de los barcos, y de muchos más que, de ese modo, tienen actividad (económica) muy emotiva, con buena prensa entre los que practican el “buenismo”, porque están llevando a cabo bondad amorosa, obras de misericordia, salvando vidas.

Si lo vemos como “buenismo” erramos, pues el gobierno, o los gobiernos, o la UE, son los que tienen la competencia y responsabilidad de acudir y de realizar las acciones para impedir masacres, abusos, delitos, situaciones de riesgo, y lo deben hacer mediante Agencias oficiales. El dejar esas competencias, o parte de ellas, a la iniciativa privada da pie a la actividad económica privada con lucro o sin él, pero a vivir de ella.

¿Cómo es posible que los servicios de inteligencia del Estado no hayan alertado (si lo han hecho, peor todavía) del abuso que representa la sincronización entre esos que practican el “buenismo ONG” y las mafias que trafican con seres humanos?

Por eso, el que sí que yerra es el Estado, el Gobierno de Sánchez, apuntándose al buenismo, y la Comunidad Autónoma, el Gobierno del bi(tri)-partito, que también quiere estar en el evento, y el Gobierno de las instituciones de Europa; pues son los que tienen responsabilidad por el posible uso incorrecto o fraudulento de fondos por parte de las ONGs y de quienes los asignan, sean públicos o privados, porque la tutela de las Fundaciones y Asociaciones con fines no lucrativos compete al Estado y a las Comunidades Autónomas. A la vista está que son imprescindibles auditorías profesionales bajo este punto de vista para las ONGs, pues hay muchas posibilidades y oportunidades para los corruptos que asignan o administran fondos, de que los usen para generar, simple y llanamente, actividad económica.

Es una lástima, pero, demasiados nos engañan con las ONGs, haciéndonos creer que son altruistas, cuando lo que hacen es aprovecharse para vivir, tener un trabajo, más bien una aventura, pues eso de viajar y quedar como bueno y fotografiarse con niños o mayores en estado de necesidad, desahuciados de la vida, da mucho caché. Demasiados nos engañan también con retribuciones que perciben de las organizaciones sin ánimo de lucro para ellas, pero sí para quienes las dirigen, para quienes trabajan en ellas (porque de algo tienen que vivir), o, incluso, como el caso Blasco, directamente robando fondos.

¿En qué deja a las personas verdaderamente altruistas y a las organizaciones que de verdad se preocupan por mejorar el mundo? En muy mala situación para poder discernir, pues injusta e incorrectamente, los donantes sinceros piensan que son todos iguales.

Otra cosa, ¿quiénes son los que pedían el 0,7 % para ayuda al desarrollo? Afirmo y contesto que eran y son: los que se apuntan al carro de la publicidad del altruismo, los que quieren tener dinero para administrarlo de mejor o peor manera, los que con eso consiguen trabajo retribuido, incapaces de conseguirlo de otro modo, o, incluso, consiguen poder. Y, obviamente, también algunos honestos que se desvelan por otros, a quienes hay que agradecer su buenísima disposición.

Pero dada la situación si alguien me habla del 0,7 % para ayuda al desarrollo, lamentablemente, pensaré que quiere aprovecharse mediante la corrupción, porque las prácticas que he descrito son corrupción. ¿Entonces es que quiero decir que no hay que ayudar a los desfavorecidos? Ciertamente no, sino que hay que hacerlo asegurándonos de que nadie se aproveche incorrectamente. Por eso la ayuda al desarrollo de países extranjeros hay que hacerla de un modo que asegure el buen uso de los fondos: intergubernamentalmente o a través de la ONU. Aun así, esto no es suficiente porque hay gobiernos corruptos o estados fracasados, cuyos ciudadanos precisan ayuda, pero parece que se puede conseguir más control, especialmente destacando a profesionales de Agencias gubernamentales a dichos lugares, en lugar de personas y organizaciones privadas.

Por otra parte, como he dicho, el Estado tiene responsabilidad por el uso fraudulento de fondos por parte de las ONGs. No debe dejar de asumir su responsabilidad. No podemos ser cómplices de las mafias, no podemos generar actividad económica y puestos de trabajo retribuido a causa de la actividad de trata o tráfico de seres humanos y en connivencia con delincuentes.

La corrupción al asignar o administrar fondos a, o en las ONGs, es como la pederastia en las confesiones religiosas. Nos desanima y desmoraliza profundamente. Habrá que hacer un esfuerzo para investigar, controlar y perseguir a los corruptos.

 

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