Archivos para 27 mayo 2018

La urraca ladrona

La urraca ladrona

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

20180527

 

Publicado en el Periódico Mediterráneo del 27 de mayo de 2018

Aunque la filosofía en general o la jurídica en particular, así como la filosofía política, es lo que me encanta, hoy voy a cambiar de timbre, y voy a hacerles partícipes de la expresión de mis preocupaciones que actualmente se centran sobre un asunto que pilla muy de cerca a todos los castellonenses, especialmente de la capital y todavía más del Grau de Castelló.

A la urraca común (pica pica melanotos, subespecie de España), en el alto Aragón se la denomina garza, en italiano gazza, de ahí “La gazza ladra” o urraca ladrona, ópera de Rossini, partes de la cual oí desde muy pequeño en los conciertos de la Banda Municipal de Castelló, en la que durante muchos años fue oboe solista mi querido padre; de modo que, para mí, las urracas siempre han tenido la connotación de animales que se aprovechan de otros, roban y esconden cosas.

En efecto, en valenciano a la urraca se la llama “blanca” o “garsa”, de ahí los dichos “pareixes una blanca que tot ho amagues” o “donar garsa per perdiu”, o respecto a lo parlanchinas que son con su matraqueo áspero o canto desgarrado y desagradable “xarrar com una blanca”.

Parece que esta ave es una de las más inteligentes, astutas y con gran poder de comunicación entre ellas. Son omnívoras, es decir comen de todo, se aprovechan de todo, y últimamente parece que, en el Grau de Castelló, especialmente en el Pinar y en la zona del campo de golf, se están saciando de ardillas, de tórtolas y de otras aves y animales, los cuales ves agujereados sus cuerpos y comidas sus entrañas. Veo nidos destruidos y huevos comidos. Probablemente, muchos de ustedes pasearán por el Pinar del Grau, o correrán por sus alrededores, o jugarán con sus hijos allí, o jugarán al golf en el campo y se hayan dado cuenta del problema.

Sí, algunas personas preocupadas, me han hablado del tema. Yo no soy ni especialista, ni siquiera aprendiz, pero si eso está pasando, y lo veo con mis propios ojos, pues la urraca es un animal que en el último lustro se ha hecho abundantísimo en la zona, no comprendo cómo no he visto noticias o iniciativas en cuanto al asunto, de los especialistas.

Puede que yo esté equivocado en mi apreciación, pero hay grupos ecologistas en Castellón (Ecologistas en acción, Gecen etc.),  y existen también especialistas, técnicos y funcionarios, en medio ambiente, que parece que se dedican más a hablar de urbanismo y a poner dificultades a proyectos, lo que les da la mayor visibilidad en los medios de comunicación, que a la investigación científica y cuidado del equilibrio medioambiental, haciendo los estudios pertinentes, así como sugiriendo y llevando a cabo, ellos mismos, iniciativas que eviten los desequilibrios que se van produciendo con el devenir del tiempo y la vida, cualquiera que sea la causa. Pero lo dicho, poner trampas, construir nidos, suministrar alimento, para unos u otros, o intentar la introducción del azor, su peor enemigo y predador, que cada día es más escaso, no es una cosa que estén preparando. O sí. Aunque si, en efecto, se están llevando a cabo iniciativas científicas al respecto, los que estamos preocupados agradeceríamos información medioambiental y científica en los medios de comunicación, proporcionada por dichos especialistas, en lugar de entrar en el debate político que es lo que mejor se les da.

De modo que explícitamente estoy pidiendo de las autoridades y especialistas en la materia y de las organizaciones medioambientalistas no gubernamentales, que den información sobre lo que está pasando y sobre lo que van a hacer, y por qué lo van a hacer de la manera que indiquen, y no de otra manera. Queremos saber la razón de ciencia, el por qué de las cosas. Nos tranquilizaría mucho, porque si fuera cierto lo que se dice de las urracas en algún país europeo, que traen mala suerte o anuncian una muerte próxima, estamos de “mala pata”, ya que aquí abundan cada vez más.

Y es el caso que, la actividad política de los grupos ambientalistas que no cuidan del exceso de “urracas ladronas”, parece que tenga un paralelismo con la de los partidos políticos que, tampoco hasta ahora, han podido cuidar del exceso de “ladrones” que se aprovechan de su posición y de las arcas públicas. No digo nada de los funcionarios ni científicos medioambientales, porque espero que sean ellos los que lo digan.

Nos estamos quedando sin especies tales como gorriones, (els nostres “vileros”); tórtolas, (les nostres “tórtores”); palomas, (els nostres coloms); abubillas (Upupa epop), (les nostres putputs); y ardillas, (els nostres esquirols); a todas las cuales vemos, con nuestros propios ojos ser atacadas por las urracas.

Y nos preguntamos ¿dónde están los ecologistas? ¿dónde están los especialistas y científicos? ¿dónde están los funcionarios estatales y autonómicos, en su caso, competentes en la materia? Y ¿dónde está, si acaso hubiera la comisión de algún delito, el SEPRONA?

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Vergüenza ajena por el comportamiento político

Vergüenza ajena por el comportamiento político

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

20180513

Publicado en el Periódico Mediterraneo de 13.05.2018

 

Sí, tengo vergüenza ajena. Es la vergüenza que siento por todo lo que han hecho los ubicuos corruptos de los partidos políticos; por no haber sido capaces de hablar, al menos, si no negociar, los políticos independentistas catalanes y los miembros del gobierno de España; por las declaraciones de los representantes de los partidos que me hacen sonrojar respecto de lo que les atañe y que no pueden esconder o disimular por más tiempo a causa de las sentencias firmes y de los juicios que se están celebrando; estoy apurado por el daño que están haciendo, todos ellos y algunos más, a la imagen del proyecto común que se llama España, y a los proyectos que ésta incluye, que se pueden llamar comunidades autónomas, partidos políticos y sociedad o ciudadanía.

De la vergüenza ajena se dice que es un concepto muy corriente en la lengua castellana: es lo que se siente cuando vemos que alguien hace algo mal y no podemos evitar que lo haga; y sentimos dentro de nosotros lo que creemos que sentiría la persona que lo hace, si se pudiera ver a sí misma. En realidad, dicen los neurocientíficos que la vergüenza ajena es una de las formas dolorosas de empatía.

Parece que estamos derrotando el camino evolutivo en el que los animales de ambiente terrestre fueron dominados por especies con los sistemas sociales más complejos, especies que han aparecido rara vez en la evolución. La eusocialidad se ha dado en poquísimas ocasiones, en algunos insectos y en los homininos de los que somos la especie reina.

Si, como dice E.O. Wilson la selección natural es multinivel, es decir actúa sobre los genes que prescriben objetivos a más de un nivel de organización biológica, como la célula y el organismo, o el organismo y la colonia, deberemos tenerlo presente para actuar como comunidad (como organismo social) contra los elementos cancerosos que nos dañan.

Los tramposos están ganando en el seno de nuestra colonia social porque ganan una fracción mayor de los recursos, evitan cumplir las normas gravosas que nos hemos impuesto por medio de las leyes o claramente las quebrantan. Si el número de tramposos es elevado, como colonia (como sociedad en la que abundan los tramposos) perderemos ante las colonias de cooperadores. En efecto no alcanzaremos los niveles de riqueza, organización y bienestar de otras sociedades en donde los tramposos no abundan.

Los rasgos objetivos sobre los que se actúa por selección entre grupos son la comunicación, la división del trabajo, la dominancia y la cooperación en la realización de tareas comunales (mediante el honrado pago de impuestos, cumplimiento de normas y evitación de llevar a cabo engaños o trampas).

La selección individual frente a la selección de grupo produce una mezcla de altruismo y de egoísmo, de virtud y de pecado, entre los miembros de una sociedad.

Los que se creen listos (sean personas, partidos, empresas u otro tipo de organizaciones) pensando que haciendo trampas salen ganando derrotan al grupo (la nación, el país, el partido político o la empresa) y el propósito unificador del mismo que sirve a la mayoría. Y este grupo de tramposos, el nuestro, no puede competir con éxito con otros grupos más altruistas y honestos.

Por el camino que vamos, me hace dudar de nuestra capacidad de tener éxito como nación en comparación con otras, aunque los políticos de turno digan que somos “un gran país, una gran nación” (al presidente del Gobierno de España se le llena la boca de decirlo en muchas ocasiones). Si fuera cierto lo que me enseñaron (o adoctrinaron, dirían ahora) en mi juventud, que “España es una unidad de destino en lo universal”, el destino al que nos llevan los políticos de turno de los últimos tiempos es al abismo.

¿Estaré deprimido o sólo será a causa de la vergüenza ajena? Pero aquellos, de los que siento (o sentimos) la vergüenza, no se dan por aludidos.

Es necesaria una regeneración moral. Es necesario un recambio de líderes e, incluso, de partidos. Sí, por qué no decirlo: como en Francia u otros países.

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