EN LA PRIMA DE RIESGO SE ESCONDEN ABUSOS

En la prima de riesgo se esconden abusos

Federico M. Rivas García

Doctor en Derecho

28.06.2015

 

“La prima de riesgo se relaja”, “la prima de riesgo sube por el efecto contagio” de Grecia, son titulares afirmaciones  de actualidad. Ciertamente, de unos años a esta parte ¿a quién no le interesa o, incluso, le preocupa la prima de riesgo?, pero ¿por qué preocupa, qué es, por qué es tan importante?

 

Hay que saber que el mercado de deuda primario consiste en las subastas de bonos o instrumentos de deuda soberana por parte de los Estados, por unos importes nominales y a unos vencimientos o plazos de devolución. A estas subastas acuden entidades y particulares a comprar dichos instrumentos pujando por subir los tipos de interés mientras que el Estado se esfuerza por no subirlos mediante no querer vender más instrumentos, es decir, no cubrir el importe previsto o hacerlo a menor ritmo, puesto que cuanta más demanda de dinero por parte del Estado mayor precio (interés) pedirá el prestamista.

Hay que aclarar, adicionalmente, que el mercado secundario es el mercado en el que entidades y particulares se desprenden de los bonos anticipadamente a su vencimiento, por cualquier razón estratégica, financiera o económica que tengan. El mercado secundario es muy importante porque permite tener la posibilidad de tener  liquidez al tenedor de los títulos. Sin dicha posibilidad los títulos serían más difíciles de colocar en las subastas, puesto que las circunstancias de las entidades y personas inversoras cambian con el paso del tiempo y puede llegar el caso de que no puedan esperar al vencimiento para recobrar la liquidez del dinero en efectivo.

 

Iniciemos este tema diciendo que la prima de riesgo es la diferencia de tipo de interés que se exige en el mercado secundario a los bonos o instrumentos de deuda de un país, en este caso de la zona euro, respecto del país que menos interés se le exige. Pero, claro, si el bono ya ha sido emitido a un tipo nominal el cual no va a cambiar, la forma de conseguir un tipo de interés adicional, una prima, es mediante comprar con descuento respecto del nominal. Hechos los cálculos, esto nos lleva a la prima de riesgo.

 

Lo segundo que hay que decir es que incluso en el mismo país se exige un prima por recomprar los instrumentos de deuda antes de su vencimiento, porque ¿qué beneficio tiene el que da liquidez mediante la compra de deuda cuyo tenedor es otro, si lo hace por el mismo precio (de lo que resulta el mismo tipo de interés)?, le sería menos complejo comprar directamente deuda en el mercado primario, es decir, directamente al Estado que la emite, salvo que el plazo para el vencimiento no se le acomode y el interés no esté al mayor tipo posible.

 

La idea de un índice que mostrara el diferencial entre los Estados, en sí, es buena, pero el problema de la prima de riesgo es que se convierte en un índice de referencia y, al igual que otros índices, su ponderación no es adecuada.

 

¿Qué quiero decir con ponderación?, muy sencillo. Supongamos que una entidad se deshace por necesidad imperiosa de Letras del Tesoro que vencen de aquí a un año, reduciendo 2 puntos porcentuales el nominal, lo que llevará a que el comprador tenga como retribución el tipo de interés, pongamos el 5 % anual, más los 2 puntos indicados, en total un 7 %; mientras que para los números del vendedor tendrá que restar los 2 puntos indicados de descuento y repartirlos entre la duración de la vida de la inversión. Digo que no es lo mismo que el importe total de dichas Letras del Tesoro sea 100 millones de euros que si fueran 5.000 o 15.000 millones de euros. Pues bien, esta ponderación, no se efectúa adecuadamente; el efecto que tiene aun siendo el mismo diferencial de 2 puntos porcentuales, no es el mismo como se ve a continuación:

Importe                                   Prima adicional pagada         Liquidez obtenida

2 puntos porcentuales

100.000.000                                    2.000.000                         98.000.000

5.000.000.000                                100.000.000                     4.900.000.000

15.000.000.000                                300.000.000                   14.700.000.000

Aquí, como se ha visto, entra el volumen de deuda que ha cambiado de manos y no puede ser que un pequeño movimiento relativo, de deuda, afecte tanto las nuevas operaciones a cruzar como, incluso, el listón o meta para las subastas en el primer mercado.

 

Bloomberg planteó un índice que podría ser utilizado mediante la manipulación por volumen para cambiar el precio de los capitales, es decir los intereses que tenían que pagar, de las deudas soberanas. Aun dando por supuesto que no exista dicha manipulación por volumen, la situación de prevalencia de las agencias de rating, de las agencias de información económica y de las propias entidades financieras permite especular sobre información insuficiente y no fiable contra las deudas soberanas, contra inversores y contra terceros.

 

¿Acaso es digno de confianza un índice de un, M día o una semana en particular, el de la prima de riesgo española, que se basa en un volumen diario de operaciones de unos 300 millones de euros? Evidentemente NO, y ello teniendo presente que la deuda total española en circulación es de más de 800.000 millones de euros, y la posibilidad, ganas o deseos de cruce de operaciones semanales está entre 10.000 y 15.000 millones.

 

A pesar de la falta de exactitud y de ciencia tanto en el cálculo como en el enfoque del índice de la prima de riesgo, que nos ocupa, el mercado financiero en el que incluyo las agencias de rating, las de información económica (medios de comunicación) y las entidades financieras actúan insensatamente fuera de ecuanimidad porque tienen intereses creados y tratan, en todo momento, de perjudicar los intereses de terceros (incluidos los Estados) manipulando el mercado.

 

Los intereses creados de los Fondos soberanos de países de la zona euro y de otras zonas monetarias impiden que se haya iniciado tanto un movimiento claro de solución para el problema de las agencias de rating como para la financiación de las deudas soberanas teniendo en cuenta los parámetros fundamentales de los países y no los ataques especulativos basados en datos, sesgados, manipulados y difundidos por quienes ganan con hacerlo.

 

Habría que ir pensando en cambiar las cosas. Esto no debe seguir así. Es abusivo. No es de recibo que la actividad financiera, fundamentalmente, sea una actividad estafatoria, sin ofender, quiero decir de engaño.

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