Archivos para 29 marzo 2015

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. XVIII. ¿Cuál será la ratio capital/ingresos en el siglo XXI?

XVIII.- ¿Cuál será la ratio capital/ingresos en el siglo XXI?

29.03.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

En cuanto al reparto del capital y las riquezas nos interesa mucho conocer cuál será la relación entre éste y los ingresos, pues el conocimiento del mismo será como conocer cómo de desigual económicamente será el mundo. ¿Mejorará, no conseguiremos un justo reparto del capital y las riquezas, o empeorará?

Lo primero que tenemos que hacer es recordar que a la ratio (o división) capital/ingresos la denominamos B; es decir, B es el % que representa el capital acumulado sobre los ingresos anuales. Una ayuda para para reflexionar sobre el nivel que podría alcanzar dicha relación, es decir dicha B, es la ley dinámica o segunda ley fundamental del capitalismo B = s/g en donde, recordamos que “s” es el ahorro y “g” el crecimiento; de modo que B es igual al % de ahorro anual dividido entre el % de crecimiento, de modo que si un país ahorra un 12 % de su PIB y crece un 2 % (crecimiento económico y demográfico sumados), B será igual al 600 %.

Piketty explica: la fórmula B = s/g que se lee “B igual a s dividida entre g”. Por otra parte, cuando decimos que B = 600 %, es equivalente a decir que B = 6; lo mismo que s = 12 % es equivalente a decir “s = 0,12”; y que g = 2 % es equivalente a decir g = 0,02.

De nuevo repetimos que cuando en un país se ahorra un 12 % anual, y el crecimiento económico-demográfico del mismo es un 2 % anual, se acumula un capital del 600 %, es decir, 6 veces, los ingresos anuales de dicho país.

Para centrarnos más, también dijimos en artículos anteriores que a = r x B (o lo que es lo mismo, B =  a / r), fórmula que indica que “a” representa la parte correspondiente al capital en los ingresos nacionales, el cual es igual al rendimiento medio del capital, al que denominamos “r”, multiplicado por “B” o capital acumulado que, como venimos de decir, es igual a la relación que hay entre ahorro y crecimiento.

Pero vayamos a lo que íbamos. Y si la tasa de rendimiento medio del capital, denominada “r” alcanza el 5 %, eso quiere decir que (5 % x 600 % = 30 %, es decir r x B = a) la retribución del capital (recordemos, no sólo financiero, sino de los elementos del inmovilizado [locales, tierras, máquinas, viviendas]) alcanzará el 30 % de los ingresos anuales cada año, acumulándose de modo significativo.

Hemos dicho que B = s / g, es decir B, o capital acumulado, es igual a la relación entre ahorro y crecimiento; de modo que si el ahorro es del 12 % anual y el crecimiento (económico y demográfico acumulados) alcanza el 2 % anual, invariablemente B, el capital acumulado alcanzará el 600 % de los ingresos anuales.

Pero también se ha indicado que B = a / r, es decir que el capital acumulado es igual a la parte de los ingresos anuales correspondientes al capital dividido entre la tasa de rendimiento medio. Esto si la tasa de rendimiento medio es el 5 %, de nuevo, invariablemente nos lleva a un capital acumulado del 600 % de los ingresos nacionales anuales y a que la parte que lleva como renta anual, el capital, es el 30 % de dichos ingresos anuales.

Teniendo, pues, presente la ley dinámica B = s / g nos preguntamos cuál será la distribución capital – trabajo, lo que corresponderá a cada uno de los ingresos nacionales en el siglo XXI.

Piketty dice que la relación capital / ingresos a largo plazo depende especialmente de la tasa de ahorro “s” y de la tasa de crecimiento “g”. Estos dos parámetro macro sociales dependen, ellos mismos, de millones de decisiones individuales influenciadas por múltiples consideraciones sociales, económicas, culturales, psicológicas, demográficas, y pueden variar fuertemente en el tiempo y entre un país y otro. Además, son grandemente independientes la una de la otra.

Piketty viene aquí en nuestro auxilio para que podamos pasar del análisis de la relación capital / ingresos al de la participación o distribución de los ingresos nacionales entre el trabajo y el capital. Recuerda que la fórmula a = r x B, bautizada primera ley fundamental del capitalismo, permite pasar de modo transparente de la una a la otra.

En efecto, usando un ejemplo, si el valor del stock de capital es igual a seis años de ingresos nacionales (B = 6) y si la tasa de rendimiento medio del capital es del 5 % por año (r = 5 %), entonces la parte de los ingresos del capital “a” dentro de los ingresos nacionales es igual al 30 %, como párrafos antes hemos explicado, y la correspondiente al trabajo, entonces, es igual al 70 %.

La cuestión central para Piketty es cómo se establece la tasa de rendimiento del capital y para ver de sacar alguna conclusión Piketty comienza por examinar las evoluciones observadas durante un largo período y lo hace mediante las gráficas 6.1 y 6.2 correspondientes a los datos de participación del capital-trabajo del Reino Unido y de Francia, en las que, para el Reino Unido, desde 1970 y hasta 2000 la participación del trabajo baja 10 puntos porcentuales desde el 80 % hasta casi el 70 % con un incremento hasta 2010 de hasta el 74 % aproximadamente. Por el contrario en Francia los ingresos del trabajo no llegan a bajar tanto, quedándose en 2000 en 75 % y en 2010 en el mismo 74 % aproximadamente que en el Reino Unido.

 

2015.03.29 XVIII. Gráficas 6.1 y 6.2

Traducción:

Gráfica 6.1. El reparto capital – trabajo en el Reino Unido, 1770-2010

Cuadro: Ingresos del trabajo, ingresos del capital

Eje vertical: Ingresos del trabajo y del capital (en % de los ingresos nacionales)

Lectura: En el siglo XIX, los ingresos del capital (alquileres, beneficios, dividendos, intereses) representan alrededor del 40 % de los ingresos nacionales, contra el 60 % para los ingresos del trabajo (asalariado o no asalariado)

Traducción:

Gráficas 6.1. El reparto del capital – trabajo en Francia, 1820-2010

Cuadro: Ingresos del trabajo; ingresos del capital

Eje vertical: Ingresos del trabajo y del capital (en % de los ingresos nacionales)

Lectura: En el siglo XXI, los ingresos del capital (alquileres, beneficios, dividendos, intereses) representan alrededor del 30 % de los ingresos nacionales, contra el 70 % para los ingresos del trabajo (asalariado y no asalariado)

Piketty precisa cómo ha calculado estos datos e indica que lo ha hecho adicionando el conjunto de ingresos del capital que se encuentran  reunidos en las cuentas nacionales (independientemente de su título jurídico: alquileres, beneficios, dividendos, intereses, royalties, etc., con la excepción de los intereses de la deuda pública, y todo ello antes de toda forma de imposición fiscal), y posteriormente dividiendo este agregado por los ingresos nacionales (se obtienen entonces, la parte del capital en los ingresos nacionales, que hemos denominado “a”) y por el capital nacional (se obtiene así la tasa de rendimiento medio del capital, con notación “r”). A este rendimiento medio Piketty le deduce el costo del tiempo que el hombre de negocios medio le dedicará para conseguir dicho rendimiento y con ello halla el rendimiento puro del capital.

La principal conclusión que sobresale de las estimaciones de Piketty según él mismo indica es que tanto en Francia como en el Reino Unido, desde el siglo XVIII al XXI, el rendimiento puro del capital ha oscilado entorno de un valor central del orden del 4 % – 5 % por año, o más generalmente, en un intervalo comprendido entre 3 % y 6 % anual. No existe tendencia masiva, a largo plazo, ni al alza ni a la baja. Aunque el rendimiento puro ha sobrepasado claramente el 6 % después de las fuertes destrucciones y de los múltiple choques sufridos por el capital en el curso de las guerras del siglo XX, ha vuelto, no obstante, muy rápidamente hacia los niveles más débiles observados en el pasado.

Adelantándose a las objeciones de algunos lectores que, quizás, encuentren que esta tasa de rendimiento medio del 3 – 4 % en vigor al principio de los años 2010 es, más bien, optimista, por comparación al rendimiento que, desgraciadamente, ellos obtienen para sus pobres economías, Piketty dice que deben ser precisados varios puntos. Aunque dichos datos están libres de impuestos, hay que tener presente, en efecto, muchos puntos, situaciones y conceptos, cosa que haremos en el futuro mediante una reflexión sobre los activos reales o nominales, sobre la capacidad de negociación de las grandes fortunas en comparación con los pequeños importes de ahorros. Entraremos también a tratar la noción de la productividad marginal del capital.

Os esperamos.

 

Anuncios

, , , , , , , , ,

Deja un comentario

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. XVII. Ahorro privado y público en los países ricos

XVII.- Ahorro privado y público en los países ricos

22.03.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

 

Para seguir con la idea del retorno del capital privado (la vuelta de la importancia del capital privado en la economía) y entenderla mejor, dijimos que era necesario hacer una distinción entre los componentes del ahorro, especialmente del privado y del público, el primero de los cuales tiene la máxima importancia.

Los datos del ahorro privado son los siguientes:

2015.03.22 Piketty T5.2

Traducción:

Título: Tabla 5.2. El ahorro privado en los países ricos, 1970-2010

Títulos de columnas de izquierda a derecha: Ahorro privado (neto de la depreciación) en % de ingresos nacionales, del cual ahorro neto de los hogares, del cual ahorro neto de las empresas (beneficios reinvertidos netos).

Columna de países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Australia.

Lectura: Una parte importante (y variable según los países) del ahorro privado proviene de los beneficios no distribuidos de las empresas. Fuentes: Ver Piketty

 

También hay que precisar, según Piketty, que la noción de ahorro a tener en cuenta en la ley dinámica B = s/g es el ahorro neto de la depreciación del capital, es decir, el ahorro verdaderamente nuevo, una vez deducida del ahorro bruto la parte que sirve para compensar la depreciación por el uso o envejecimiento de la inversión (inmuebles o equipos); que en los países desarrollados alcanza cada año alrededor de 10-15% de los ingresos nacionales y absorbe cerca de la mitad del ahorro bruto. La siguiente tabla 5.3 lo explica

2015.03.22 Piketty T5.3

 

Traducción:

Título: Tabla 5.3. Ahorro bruto y neto en los países ricos, 1970-2010

Título de columnas de izquierda a derecha: Ahorro privado bruto (% ingresos nacionales), Menos: Depreciación del capital, Igual: Ahorro privado neto.

Columna de países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Australia.

Lectura: Una parte importante del ahorro bruto (generalmente entorno a la mitad) corresponde a la depreciación del capital y sirve, pues, simplemente, para reparar o reemplazar el capital usado. Fuentes: Ver Piketty

 

Seguidamente es interesante notar la relación del ahorro público con el ahorro privado, hasta tal grado que el ahorro público negativo, es decir, el déficit, o des-ahorro público y la bajada del patrimonio público que se desprende, representan una parte significativa del incremento de los patrimonios privados (entre un décimo y un cuarto, según el país, de acuerdo con lo que indica Piketty). Todo ello se ve en la siguiente tabla.

2015.03.22 Piketty T5.4

 

 

Traducción:

Título: Tabla 5.4. Ahorro privado y público en los países ricos, 1970-2010

Título de columnas de izquierda a derecha: Ahorro nacional (privado + público) neto de depreciación (en % de ingresos nacionales), del cual: Ahorro privado, del cual Ahorro público.

Columna de países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Australia.

Lectura: Una parte significativa (y variable según los países) del ahorro privado es absorbida por los déficits públicos, de donde viene un ahorro nacional (privado + público) más débil que el ahorro privado. Fuentes: Ver Piketty

Para tener una idea completa del cuadro macroeconómico hay que tener presente que el crecimiento de los patrimonios privados que según sabemos ha ocurrido en los países del este europeo y especialmente en Rusia, ocurrido entre el fin de los años 1980 y los años 1990-2000, que en ciertos casos individuales ha tomado la forma de enriquecimientos espectacularmente rápidos, no tiene nada que ver, evidentemente, con el ahorro ni con las ley dinámica B= s/g. Se trata llana y simplemente de una transferencia pura y simple de la propiedad del capital de los poderes públicos hacia los individuos privados. Esto es semejante aunque de una forma muy atenuada con los movimientos de privatización del patrimonio nacional observado en los países desarrollados desde los años 1970-1980.

Por otra parte el incremento de la relación capital/ingresos en el curso de los últimos decenios queda, adicionalmente, condicionado por la subida histórica de los precios de los activos. Es por ello que es conveniente tomar en cuenta series de datos de períodos más amplios. En efecto, para Piketty, más allá de los sobresaltos y las evoluciones erráticas a corto plazo, el alza del periodo 1950-2010 parece que, aproximadamente, ha compensado la bajada del período 1910-1950, con lo que parece que el proceso de alcance histórico de los precios de los activos, hoy ha finalizado.

Insiste Piketty sobre el hecho de que el precio del capital, más allá de las burbujas a corto y medio plazo, que le caracterizan siempre, y las divergencias estructurales a largo plazo, es, en realidad, una construcción social y política y refleja la noción de propiedad que prevalece en una sociedad dada, y depende de múltiples políticas e instituciones que regulan las relaciones entre los diferentes grupos sociales interesados –en particular entre aquellos que poseen capital y aquellos que no lo poseen. Y esto se hace evidente, por ejemplo, en el precio de los inmuebles, que dependen de reglamentaciones y leyes que regulan las relaciones en propietarios y arrendatarios, así como la revalorización de los alquileres.

Hemos estado viendo y trabajando con los datos hasta casi el presente, pero nos interesa conocer las previsiones que se dan para el futuro, a qué nivel se situará la relación capital/ingresos anuales, a nivel mundial, en el siglo XXI. De ello va a depender la estructura de nuestras sociedades nacionales y supranacionales, el éxito de los regímenes democráticos liberales, el estado del bienestar y la estabilidad. Intentaremos comentar sobre ello en el próximo artículo.

, , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. XVI. El retorno del capital privado desde los años 1970

 

XVI.- El retorno del capital privado desde los años 1970

08.03.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

Piketty dice que si consideramos datos quinquenales, en lugar de decenales, en las series estadísticas de valor del capital en términos de % de los ingresos nacionales, vemos incesantes variaciones, pues son datos a corto plazo. Estas evoluciones erráticas son debidas a que los precios de los activos, sea que se trate de activos inmobiliarios (viviendas o inmuebles profesionales o empresariales) o activos financieros (en particular, acciones), son muy volátiles, pues esos precios dependen de factores complejos: la previsión de la demanda futura por los bienes y servicios generados por una empresa o un activo inmobiliario dado, es decir, flujos futuros de beneficios, alquileres, dividendos, royalties (elementos fundamentales de un análisis) y; del precio al que se puede esperar volver a vender los bienes, en caso de necesidad, dicho de otro modo, de la anticipación de la plusvalía o minusvalía. Este elemento, mucho más subjetivo, puede engendrar fenómenos de creencias que se “auto-realizan” hasta tal grado que uno, creyendo que va a vender el elemento a mayor precio que lo va a comprar, decide comprar pagando un mayor precio que el que le da el valor fundamental y cede al entusiasmo colectivo, por muy excesivo que sea. Este es el caso de las burbujas.

Pero, más allá de las burbujas y sin lugar a dudas, se puede afirmar que estamos asistiendo a un gran retorno del capital privado en los países ricos o, más bien, al nacimiento de un nuevo capitalismo patrimonial, evolución estructural que se explica, según Piketty, por tres series de factores que se acumulan y se complementan para dar a este fenómeno una gran amplitud.

El factor más importante a largo plazo es la ralentización del crecimiento, especialmente demográfico que, junto con un ahorro elevado conduce mecánicamente a una elevación estructural y tendencial de la relación capital/ingresos, a través de la ley B = s/g.

(Recordemos que B la denominamos “relación, o ratio, entre capital dividido entre los ingresos anuales” todo ello en términos de %. También se puede decir que es el valor del capital que un país posee valorado en términos de % ahorro dividido entre el crecimiento. Si s= ahorro = 12 % y g = crecimiento = 2 %, entonces B = s/g = 600 %, es decir el valor del capital es el importe de 600 % de los ingresos nacionales, o dicho de otro modo, es el importe de 6 años de dichos ingresos nacionales)

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, éste es un mecanismo que constituye la fuerza dominante a largo plazo. Pero Piketty recuerda que otros dos factores han reforzado sustancialmente los efectos a los largo de los últimos decenios: de una parte, un movimiento de privatización y de transferencia gradual de la riqueza pública hacia la riqueza privada desde los años 1970-1980; y de otra parte, un fenómeno de alcance de largo plazo de los precios de los activos inmobiliarios y de bolsa, que se aceleró en los años 1980-1990, en un contexto político muy favorable para los patrimonios privados, en comparación con los decenios de después de la guerra.

La dinámica que se desprende de la Tabla 5.1 intitulada “Tasa de crecimiento y tasa de ahorro en los países ricos, 1970-2010”, es que, más allá de las burbujas, ha habido un crecimiento débil y un ahorro muy fuerte.

2015.03.08 Piketty T5.1

Traducción:

Título: Tabla 5.1. Tasa de crecimiento y tasa de ahorro en los países ricos, 1970-2010

Títulos de columnas de izquierda a derecha: Tasa de crecimiento de los ingresos nacionales, Tasa de crecimiento de la población, Tasa de crecimiento de los ingresos nacionales por habitante, Ahorro privado (neto de la depreciación) en % de los ingresos nacionales.

Columna de países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Australia.

Lectura: Las tasas de ahorro y de crecimiento demográfico varían fuertemente en el seno de los países ricos; las tasas de crecimiento de los ingresos nacionales por habitante varían mucho menos. Fuentes: Ver Piketty

En cuanto al ahorro privado hay que tener en cuenta las dos componentes; de una parte el ahorro realizado directamente por los individuos privados (es decir, la parte de los ingresos disponibles de los hogares que no se consume inmediatamente; y de otra parte, el ahorro realizado por las empresas, por cuenta de los individuos privados que las poseen, directamente, en el caso de empresas individuales, o indirectamente, a través de sus inversiones financieras. Esta segunda componente corresponde a los beneficios reinvertidos por las empresas, también llamados beneficios no distribuidos.

Si no se tuviera en cuenta esta segunda componente concluiríamos que en todos los países el flujo de ahorro es insuficiente para explicar el crecimiento de los patrimonios privados y también que esta última se explica, en una gran parte por un alza estructural de los precios relativos de los activos y, especialmente, del precio de las acciones.

Nos interesa conocer más datos para entender mejor el porqué del retorno del capital privado. Para ello deberíamos hacer una distinción suficiente entre ahorro bruto y neto, tanto privado como público, y cómo se interrelacionan. Es lo que veremos el próximo día.

, , , , , , , , , ,

Deja un comentario

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. XV. La relación a largo plazo entre capital e ingresos

XV.- La relación a largo plazo entre capital e ingresos

01.03.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

 

En un artículo anterior comentamos la metamorfosis del capital en Europa y América desde el siglo XVIII. En efecto, a través de un largo periodo, la naturaleza de la fortuna se transformó totalmente, pues el capital en suelo (agrícola) fue progresivamente reemplazado por el capital inmobiliario, industrial y financiero.

Pero lo que es más chocante para Piketty es que después de todas esas transformaciones, el valor total del stock de capital, medido en años de ingresos nacionales, relación que mide la importancia global del capital en la economía y la sociedad, no parece que haya cambiado, casi nada, durante un largo período.

De acuerdo con los datos de los que se dispone, especialmente del Reino Unido y de Francia, países de los cuales se tienen las series históricas de datos más completas, el capital nacional, representa entre cinco y seis años de ingresos nacionales a principios de los años 2010, es decir un nivel a penas inferior al observado durante los siglos XVII y XIX y hasta la Primera Guerra mundial (alrededor de seis-siete años de ingresos).

Ciertamente, después de la Segunda Guerra mundial, ha habido una fuerte progresión de recuperación de la relación capital/ingresos, por lo que, dicho esto, Piketty se formula la pregunta de si esta progresión va a conseguir que la relación capital/ingresos no sólo alcance sino sobrepase el nivel de los siglos pasados.

Otro asunto importante que Piketty llama a nuestra atención es la comparación entre Europa y América, especialmente cómo afectaron a ambos continentes los choques armados del período 1914-1945, por supuesto, más fuertemente a Europa. Pero si exceptuamos este largo período de guerras y entre las guerras, la relación capital/ingresos siempre ha sido más elevada en Europa, antes de dicho período, y después de dicho período se ha alcanzado y sobrepasado a Estados Unidos.

La relación capital/ingresos de Europa, que se indica en las gráficas 5.1  y  5.2 ha sido estimada calculando la media de las series disponibles para las cuatro principales economías del continente (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia), ponderadas por los ingresos nacionales de cada país. En total, estos cuatro países representan más de tres cuartos del PIB europeo occidental y cerca de dos tercios del PIB europeo. Si se tomara en cuenta otros países, en particular España, conduciría a una progresión, todavía más fuerte, de la relación capital/ingresos en el curso de los últimos decenios.

2015.03.01 Piketty G5.1

La gráfica 5.1 se refiere al “Capital privado y público de Europa y América, 1870-2010”.

Traducción:

En el eje vertical: Valor del capital público y privado (en % de los ingresos nacionales)

En el eje horizontal: Años a los que se refieren los datos.

Globos: Capital privado; Capital público

Cuadro: Estados Unidos; Europa

Lectura: los movimientos del capital nacional en Europa así como en América corresponden, sobre todo, a movimientos de capital privado.

Fuentes y series: ver Piketty

 

2015.03.01 Piketty G5.2

La gráfica 5.2 se refiere a “El capital nacional en Europa y América 1870-2010”.

Traducción:

En el eje vertical: Valor del capital nacional y extranjero (en % de los ingresos nacionales)

En el eje horizontal: Años a los que se refieren los datos.

Globos: Capital nacional; Capital extranjero neto

Cuadro: Estados Unidos; Europa

 

Lectura: el capital nacional (público y privado) vale 6,5 años de ingresos nacionales en Europa en 1910, contra 4,5 años en América.

 

Volvamos a la segunda ley fundamental del capitalismo: B = s/g

Donde B es la relación, o ratio, capital/ingresos %; s es la tasa de ahorro; y g es la tasa de crecimiento de los ingresos nacionales.

Si s = 12% y g= 2%, entonces B = s/g = 600%

Dicho de otro modo, si un país ahorra cada año el 12% de sus ingresos nacionales y la tasa de crecimiento es del 2% anual, entonces a largo plazo, la relación entre capital/ingresos será igual a 600%: es decir, el país en cuestión habrá acumulado el equivalente de seis años de ingresos nacionales en capital.

Esto explica una realidad evidente e importante; que un país que ahorra mucho aunque crezca poco, acumula a largo plazo un enorme stock de capital, lo que puede tener enormes consecuencias sobre la estructura social y el reparto de las riquezas en dicho país.

Piketty, además, lo dice de otro modo: en una sociedad casi en estagnación los patrimonios salidos del pasado toman de modo natural una importancia desmesurada. La vuelta a una relación capital/ingresos anuales a un nivel estructural elevado, próximo al observado durante los siglos XVIII y XIX, se explica de modo natural por un retorno a un régimen de crecimiento débil, de modo que el la bajada de crecimiento, especialmente, del demográfico, la que conduce a un retorno de la importancia del capital.

Y el punto principal es que aunque sean pequeñas, las variaciones en la tasa de crecimiento, pueden tener efectos inexorables, muy importantes, a largo plazo, como quedó dicho.

Esto pone en el tapete las políticas fiscales para evitar que se acumulen las consecuencias que llevan a diferencias desmesuradas. Y relacionada con esto, una idea que no se nos tiene que olvidar es que respecto a una fiscalidad progresiva, es decir, que pague no sólo proporcional sino progresivamente mucho más quien más rico sea o ingresos tenga. A este respecto, los Estados Unidos, después de la Segunda Guerra mundial, van mucho más lejos que Europa, prueba, sin duda, de que su preocupación va más a reducir las desigualdades que a erradicar la propiedad privada.

Una cosa interesante para los de mi generación es ver, con datos, qué ha pasado durante los últimos 45 años, cosa que intentaremos hacer en el próximo episodio de nuestra reflexión sobre el reparto del capital y las riquezas. Como meta intentaremos llegar a comprender las sugerencias que hace Piketty para conjurar el claro peligro de que las riquezas, en mayor cuantía, estén en manos de un % cada vez menor de población, y que un % mayor de población sólo tengan su capacidad de trabajo como riqueza: en definitiva, la extinción de la clase media.

 

 

 

, , , , , , , , , ,

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: