SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. VII. El reparto del capital y las riquezas

 

VII.- El reparto del capital y las riquezas

04.01.2015

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Recientemente se ha publicado en castellano el libro que estoy glosando en la sección desde “Mi punto de vista” todos los domingos del Diario LEVANTE EMV de Castellón, España. Pues bien, ahora que el libro El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty ya está en español y está al alcance de cualquier lector, será interesante volver sobre nuestros pasos y hacer una recapitulación de lo dicho en los artículos anteriores sobre las fuerzas de convergencia, divergencia y los conceptos que usamos, así como la primera y segunda leyes fundamentales del capitalismo. En el futuro resumiremos y aclararemos el problema del reparto mundial de los ingresos que es todavía más desigual que la producción, así como lo dicho sobre el crecimiento.

Comenzamos diciendo que Piketty considera, en cuanto a las fuerzas de convergencia y divergencia en economía, que la principal fuerza de CONVERGENCIA es el proceso de difusión de los conocimiento y de inversión en cualificación y formación, señalando que el juego de la oferta y la demanda, así como la movilidad del capital y del trabajo, pueden igualmente actuar de algún modo en este sentido. Se trata de un proceso de difusión de los conocimientos y de participar en el saber –público por excelencia-, y no de un mecanismo de mercado, por lo tanto es muy necesaria la inversión adecuada en la formación, porque de otro modo se puede impedir a grupos sociales enteros beneficiarse del crecimiento económico.

Por el contrario, la principal fuerza de DIVERGENCIA es la desigualdad fundamental entre los tipos de interés, o renta, percibidos por el capital, y el crecimiento económico. En notación matemática r > g, en donde r = tasa de rendimiento del capital y g = tasa de crecimiento de los ingresos y la producción. De ello se colige que de acuerdo con las estadísticas estudiadas que en la sociedades de crecimiento débil, los patrimonios que vienen del pasado toman, naturalmente, una importancia desproporcionada, pues necesidad de un débil flujo de ahorro nuevo para incrementarse continua y sustancialmente.

En su línea argumental Piketty pasa a explicar que el ingreso nacional = producción interior + ingresos netos recibidos del extranjero. El ingreso nacional está compuesto  de los ingresos del capital y de los ingresos del trabajo por lo tanto ingreso nacional = ingresos del capital + ingresos del trabajo.

Llegados aquí plantea la igualdad  patrimonio nacional = capital nacional en el sentido práctico, intercambiables, pues aunque el término capital se puede considerar que son las formas de patrimonio acumulado por el hombre (edificios, máquinas, equipos y otros) y el término patrimonio excluiría esos conceptos y quedaría para la tierra y los recursos naturales, los cuales la especie humana ha heredado sin haber tenido necesidad de acumularlos. Y define el patrimonio o capital nacional como el valor total estimado a precios de mercado de todo lo que poseen los residentes y el gobierno de un país dado en un momento concreto y que potencialmente puede ser intercambiado en el mercado.

Pues bien ese patrimonio nacional = capital nacional mirado desde un punto de vista está compuesto de patrimonio privado + patrimonio público y mirado desde otro punto de vista está compuesto de capital interior + capital extranjero neto

Con estos conceptos claros Piketty explica la primera ley fundamental del capitalismo que relaciona las nociones de capital/ingresos, es decir el importe acumulado que corresponde a las riquezas poseídas en un momento dado del tiempo, o capital, dividido entre el flujo anual de los ingresos. A este ratio capital/ingresos le denominamos B.

De los datos estudiados por Piketty se deduce que el promedio de este ratio para los países desarrollados es B=6, o lo que es lo mismo B=600%, es decir, el capital acumulado, de promedio, vale lo mismo que los ingresos de 6 años. Y nos lleva a explicar con la primera ley fundamental del capitalismo que los ingresos de capital dentro de los ingresos nacionales α, es igual a la tasa de rendimiento medio del capital r, multiplicada por el ratio capital/ingresos, es decir, B. Simplificándolo, escribiéndolo en notación matemática a=r x B. Lo que significa que si B=600% y la tasa de rendimiento r fuera 5%, los ingresos del capital, a, serían 30%.

Hemos visto que esta primera ley fundamental del capitalismo no nos da la determinación concreta de los tres términos de la igualdad a=r x B, lo que nos lleva a la segunda ley fundamental del capitalismo, según la cual la relación B=capital/ingresos es tanto más elevada cuanto más elevada es su tasa de ahorro y cuanto más débil es su tasa de crecimiento.

Esto nos lleva a la afirmación de que aunque hay tres términos en la ecuación, sólo hay dos grados de libertad: crecimiento  y ahorro.

Probablemente a estas alturas los lectores hayan comprendido la preocupación, tanto de la Cancillería alemana con Angela Merkel, el BCE (Banco Central Europeo) con Mario Draghi y la FED (Reserva Federal americana) con Janet Yellen, así como de todos nosotros con respecto a los estímulos al crecimiento, mediante créditos de dinero fácil que podrían estimular también la inflación, y con respecto a preservar y estimular el ahorro mediante evitar la inflación.

 

 

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