SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS. VI. EL CRECIMIENTO

 

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS.

VI.- El crecimiento

29.12.2014

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Parece que hoy está bien establecido un proceso de convergencia a nivel mundial que permite que los países desarrollados sean alcanzados por los países emergentes, aunque hay que reconocer que las desigualdades continúan siendo extremadamente fuertes entre los países ricos y los países pobres. Por otra parte, nada indica que este proceso se base en las inversiones de los primeros en los segundos, al contrario.

Para Piketty la cuestión central de la convergencia, en la que hace falta insistir para resolver el problema, es el probable retorno a un régimen de crecimiento débil. Afirma que se puede ver, con los datos que aporta, que el crecimiento, más allá de períodos excepcionales o de fenómenos de atrapar económicamente algunos países a otros, el crecimiento ha sido, siempre, relativamente débil, y que todo indica que será todavía más débil en el futuro, especialmente en lo que toca a su componente demográfica.

Aquí está envuelto tanto el crecimiento económico como el de la población. Pues bien, de acuerdo con los datos que maneja Piketty, el crecimiento mundial desde la Revolución industrial ha sido el que se indica en la tabla siguiente, en donde los títulos de las columnas se pueden traducir por: Tasa de crecimiento anual medio, Producción mundial, Población mundial, Producción por habitante.

2014.11.23 Piketty T2.1.

 

 

Cuando vemos las tasas de crecimiento del periodo 1913-2012 nos parecen tasas que están por debajo de algunas que las han sobrepasado, especialmente de países emergentes, y nos parecen pequeñas.

Pero para entender bien el tema del crecimiento tenemos que pararnos a pensar en la “ley del crecimiento acumulado” que explica que una tasa de crecimiento débil acumulado durante un largo periodo lleva a una progresión considerable. En efecto, a pesar del 0,8 % del crecimiento anual de la población mundial entre los años 1700 y 2012, que se ve en la tabla anterior, ha permitido, acumuladamente multiplicar la población mundial en tres siglos por diez, pues en 1700 la población mundial era de unos 600 millones de habitantes y en 2012 de más de 7 mil millones.

Otra tabla de Piketty nos explicará la ley del crecimiento acumulado

2014.11.25 Piketty T2.2

Cuyas columnas podrían traducirse: Una tasa de crecimiento anual igual a… / equivale a una tasa de crecimiento generacional (30 años) de… / es decir, una multiplicación al final de 30 años por un coeficiente de… / una multiplicación al final de 100 años por un coeficiente de… / y una multiplicación al final de 1000 años por un coeficiente de…

A la vista de estos números uno puede hacerse una idea de las percepciones contradictorias del proceso de crecimiento. Así es. Piketty insiste que en el horizonte de un año, un crecimiento de un 1 % para muy débil, casi imperceptible, y las personas afectadas pueden tener la impresión de un completo estancamiento; pero con el horizonte de una generación, es decir a un plazo de 30 años, que constituye para nosotros la escala de tiempo más perceptible para evaluar los cambios puestos en marcha en una sociedad dada, este crecimiento corresponde a una progresión de más de un tercio (35 % en la tabla), lo que representa una transformación muy sustancial.

Para resumir la idea hay que decir que la ley del crecimiento acumulado es idéntica, en el fondo a la ley denominada de los rendimientos acumulados, según la cual una tasa de rendimientos anual de unos pocos puntos básicos (un % bajo), acumulada a lo largo de varios decenios, conduce mecánicamente a una progresión, incremento, muy fuerte del capital inicial, a condición de que el rendimiento sea constantemente reinvertido, o al menos que la parte consumida por el titular del capital no sea muy fuerte en relación a la tasa de crecimiento de la sociedad considerada.

La tesis central de Piketty es que una brecha, aunque en apariencia limitada, entre la tasa de rendimiento del capital y la tasa de crecimiento, puede producir a largo término efectos extremadamente potentes y desestabilizantes sobre la estructura dinámica de las desigualdades en una sociedad dada.

Vamos a tener que familiarizarnos, pues, con la ley del crecimiento y del rendimiento acumulados.

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