SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS IV.- Segunda ley fundamental del capitalismo

IV.- Segunda ley fundamental del capitalismo

22.11.2014

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Conviene especificar que la primera ley fundamental del capitalismo no nos da la determinación concreta de los tres términos[1]. Es por ello que hace falta introducir otros mecanismos y nociones, en particular la tasa de ahorro y de inversión, así como la tasa de crecimiento.

Esto nos lleva a la segunda ley fundamental del capitalismo, según la cual la relación b = capital / ingresos es tanto más elevada cuanto lo más elevada es su tasa de ahorro y cuanto más débil es su tasa de crecimiento. Lo que quiere decir que aunque hay tres términos en la ecuación, sólo hay dos grados de libertad: crecimiento y ahorro.

Dediquemos atención, inicialmente, al crecimiento.

Para hacer un estudio adecuado es preciso que estos conceptos abstractos se puedan utilizar y medir lo que se lleva a cabo mediante los datos, algunos extraídos de la contabilidad nacional de cada país, aunque ésta, en realidad, sea una construcción social en proceso que refleja la preocupación de cada época, que es la conclusión que saca Piketty.

De dicho estudio se desprende que la repartición mundial de producción ha ido cambiando a lo largo del siglo XX, pues, de hecho, Europa y América han concentrado entre el 70 y el 80 % de la producción mundial de 1900 a 1980, pero ha caído al 50 % al principio de los años 2010, y probablemente bajará hasta del 20 al 30 % en este siglo XXI, nivel que ya estuvo en vigor hasta principios del siglo XIX, mucho más conforme, además, con el peso de Europa y América en la población mundial.

Dicho de otro modo el adelanto de Europa y América en el curso de la revolución industrial les ha permitido durante largo tiempo pesar entre dos y tres veces más, en su producción, que su propio peso en la población.

La primera visión de divergencia parece fue de bloques continentales respecto de otros bloques continentales, pero ahora el fenómeno aparece entre bloques regionales.

Según datos del reparto del PIB mundial en 2012 Europa, poblada por 740 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 540 son de la Unión Europea el PIB por habitantes de los cuales sobrepasa los 27.000 euros, y 200 millones del bloque Rusia / Ucrania cuyo PIB es de alrededor de 15.000 euros, apenas un 50 % sobre la media mundial.

América está igualmente dividida en dos conjuntos bien diferenciados, de una parte USA con Canadá y de otra el resto de países Latinoamericanos.

Piketty

 

 

Como se ve y por resumir, la desigualdad mundial va de un PIB per cápita (PIB = gross domestic product = GDP) de 150 euros por mes a 3.000 euros por mes y aunque las cifras que da Piketty reconoce que podrían ser corregidas por la variación en la paridad de las monedas, lo que conlleva grandes de diferencias en el poder de adquisición, no quita el hecho de la desigualdad regional en el reparto del capital ni el otro claramente visto, al verlo, actualmente, regionalmente, en lugar de continentalmente, que la parte de los países ricos disminuye regularmente desde los años 1970-1980.

Afirma que sea cual sea la medida utilizada, el mundo parece que ha entrado claramente en una fase de convergencia entre los países ricos y pobres.

¿Quiere decir esto que los problemas se van a resolver solos? ¿Quizás con la globalización? Ciertamente parece que algunos de los problemas se han acentuado, por lo que será conveniente continuar haciendo una reflexión siguiendo a Piketty.

[1] Primera ley fundamental del capitalismo: en notación matemática a = r x b, en donde a son los ingresos de capital dentro de los ingresos nacionales, r  es la tasa de rendimiento medio del capital, y recordemos que b = capital / ingresos 

 

SOBRE EL REPARTO DEL CAPITAL Y LAS RIQUEZAS III.- Primera ley fundamental del capitalismo

III.- Primera ley fundamental del capitalismo

15.11.2014

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

En artículos anteriores he tratado de que los conceptos quedaran claramente definidos, lo que me permite pasar a presentar la primera ley elemental que relaciona las nociones capital / ingresos.

Está claro que los ingresos son un flujo y, por lo tanto, corresponde a la cantidad de riquezas producidas y distribuidas durante un periodo dado. Por su parte, el capital es un stock, un importe acumulado que corresponde a las riquezas poseídas en un momento dado del tiempo y proviene de las riquezas apropiadas y acumuladas en el curso de todos los años pasados.

La manera más natural y fecunda, dice Piketty, de medir la importancia del capital en una sociedad dada consiste en dividir el importe del stock de capital entre el flujo anual de los ingresos. A este ratio capital / ingresos le daremos la notación b.

Si el capital de un país representa el equivalente de seis años de ingresos nacionales, entonces notaremos b = 6 (o b = 600%), índice que corresponde a la mayoría de los países desarrollados que se sitúa entre 5 y 6, y que proviene casi únicamente del capital privado.

Según los datos que da Piketty en Francia como en el Reino Unido, en Alemania como en Italia, en los Estados Unidos como en el Japón, el ingreso nacional así calculado alcanza alrededor de 30.000 – 35.000 euros por habitante, mientras que el total de los patrimonios privados (netos de deudas) es típicamente del orden de 150.000 – 200.000 euros por habitante, es decir, entre 5 y 6 años de ingreso nacional. Hay diferencias entre países, pues la relación b es superior a 6 tanto en Japón como en Italia, e inferior a 5 en los Estados Unidos y Alemania.

El hecho de que los ingresos nacionales sean del orden de 30.000 euros por habitante y año, es decir unos 2.500 euros al mes, en los países ricos de los años 2010, no significa, evidentemente, que cada uno dispone de este importe, y como todas las medias disimula enormes disparidades: en la práctica muchísimas personas disponen de mucho menos dinero al mes, mientras que algunas pocas tienen ingresos muchas decenas de veces superiores. Estas disparidades de ingresos provienen de una parte: de la desigualdad de los ingresos del trabajo; y de otra parte de la desigualdad, aún más fuerte, de los ingresos del capital, que proviene de la extrema concentración de patrimonios.

Lo mismo, el hecho de que un patrimonio privado sea del orden de 180.000 euros por habitante, es decir 6 años de ingresos medios, no implica que cada uno posea tal capital. Muchos poseen claramente muchísimo menos, incluso nada, pero otros poseen varios millones o varias decenas de millones de euros.

A fin de visualizar la forma concreta que toman los patrimonios en el mundo, hoy en día, Piketty precisa que el stock de capital en los países desarrollados se distribuye en dos mitades aproximadamente iguales: capital vivienda de una parte y capital productivo utilizado por las empresas y las Administraciones. Pues bien, para simplificar, en los países ricos de los años 2010, cada habitante gana de media del orden de 30.000 euros anuales, y posee alrededor de 180.000 euros de patrimonio, de los cuales 90.000 euros lo son en forma inmobiliaria, es decir, vivienda, y los otros 90.000 euros en forma de acciones, obligaciones y otras participaciones sociales en empresas, planes de ahorro e inversiones a plazo en empresas y administraciones. Aunque hay variaciones entre países este dato es interesante para visualizar, más o menos, la realidad.

Ha llegado el momento ya de presentar la primera ley fundamental del capitalismo en notación matemática

a = r x b, en donde

a son los ingresos de capital dentro de los ingresos nacionales

r  es la tasa de rendimiento medio del capital, y recordemos que

b = capital / ingresos

Por ejemplo, si  b = 600 % y r = 5 %, entonces a = r x b = 30 %.

Dicho de otro modo si el patrimonio representa el equivalente de 6 años de ingreso nacional, y si la tasa de rendimiento medio del capital es de 5 % anual, entonces la parte del capital en el ingreso nacional es del 30 %.

La tasa de rendimiento del capital es un concepto central de numerosas teorías económicas, en particular en el análisis marxista, con la tesis de la baja tendencial de la tasa de beneficio (predicción histórica completamente errónea). La tasa de rendimiento del capital mide lo que aporta un capital en el curso de un año, sea cual sea la forma jurídica que tomen esos ingresos (beneficios, alquileres, dividendos, intereses, royalties, plus valías, etc.), en forma de porcentaje del valor del capital invertido. Es una noción mucho más amplia que la de tasa de beneficio o la de tasa de interés, y engloba a estas dos.

Ciertas empresas pueden generar tasas de rendimiento superiores al 10 % anual, aunque otras tienen pérdidas. La tasa de rendimiento medio de las acciones alcanza el 7 u 8 % si se considera un largo periodo. Las inversiones inmobiliarias o en obligaciones no pasan del 3 o el 4 % y las tasas de interés real de la deuda pública, es quizás, más débil todavía. La fórmula que estudiamos no nos da esta información sutil, pero nos indica tres nociones fuertemente relacionadas.

Por ejemplo en los países ricos de los años 2010 se constata que los ingresos del capital (beneficios, intereses, dividendos, alquileres, etc.) alcanzan generalmente alrededor del 30 % del ingreso nacional. Con una relación patrimonio / ingreso del orden del 600 %; esto significa que la tasa de rendimiento medio del capital es del 5 % anual. Lo que nos lleva a descomponer los 30.000 euros de ingreso nacional por habitante, actualmente en vigor en los países ricos, en 21.000 euros de ingreso del trabajo (70 %) y 9.000 euros (30 %) de ingreso del capital. Es decir que cada habitante que posee un patrimonio medio de 180.000 euros, y el ingreso del capital es de 9.000 euros, se corresponde pues al 5 % medio por año.

Hasta aquí quedaría que b = 600 % ; a = 30 %r = 5 %.

Estos datos están de acuerdo con las estadísticas y datos que maneja Piketty desde el siglo XIX hasta el XXI. Además señala que la fórmula a = r x b, permite analizar la importancia del capital al nivel de un país en su totalidad, o incluso del planeta entero. Pero también puede utilizarse para estudiar las cuentas de una empresa particular. Por ejemplo, señala que una empresa que utiliza un capital (oficina o edificios industrial, equipamiento, máquinas) de un valor de 5 millones de euros, y que realiza una producción anual de 1 millón de euros, la cual se distribuye entre 600.000 euros de masa salarial y 400.000 euros de beneficios, la relación capital/producción = 5 = b, es decir, su capital representa 5 años de producción, y la parte del capital en esa producción es a = 40 %  y la tasa de rendimiento es r = 8 %. Imaginemos ahora otra compañía que utiliza menos capital (3 millones de euros), pero realiza la misma producción (1 millón de euros) utilizando más trabajo (700.000 euros de salarios) y tiene un beneficio de 300.000 euros. Para esta sociedad los resultados serían b = 3; a = 30 %r = 10 %, es decir, esta empresa es menos intensiva en capital que la primera, pero es más rentable (la tasa de rendimiento de su capital es sensiblemente superior).

El lector que haya llegado hasta aquí se preguntará a dónde quiere ir Piketty y nosotros con él. Se sobreentiende que queremos llegar a saber la razón de las desigualdades en el reparto de las riquezas, cosa que tiene mucho que ver la relación capital acumulado / ingresos. Nos falta ver cómo se produce la acumulación de capital para sacar alguna conclusión. Cosa que trataré de explicar en el futuro.