Archivos para 14 octubre 2012

Llegó la hora de la verdad

Llegó la hora de la verdad

Félix del Pozo López. Abogado.

14.10.2012


Desde hace ya más de 30 años, unos y otros han ido manteniendo el equilibrio, todas las tendencias han ido cediendo en busca de la convivencia, sin resultado.

No obstante, los que desde un inicio hemos seguido los avatares de las relaciones políticas entre los partidos nacionalistas y los dos grandes partidos nacionales PSOE y PP, nos dábamos cuenta que estos últimos, siempre han sido muy partidistas y poco estadistas, y legislatura tras legislatura, iban perdiendo, con sus constantes cesiones, la partida, con los nacionalistas.

Durante la primera de las tres décadas, sentirse español, enarbolar la bandera de España era ser “un facha”, había que comprender a dos pueblos oprimidos, así vivíamos y así se daba explicación hasta a la desdicha terrorista, a la que se le encontraba causa.

El sistema electoral, en un momento dado, por el efecto de la matemática electoral y el interés por gobernar de la mayoría minoritaria, hace que las minorías impongan sus condiciones, asegurándose así los nacionalistas, una cesión continúa  de parte de los que ganando la elecciones sin mayoría absoluta desean gobernar. Por otro lado, las Comunidades independentistas siempre han estado gobernadas por nacionalistas, durante más de 30 años, la educación, la cultura, los medios de difusión han ido haciendo su trabajo, hasta conseguir el fin. Lo han logrado con el adoctrinamiento de tres décadas. Al mismo tiempo en el Estado se practicaba una política de corruptela política, de amiguismo, de camarillas, de gasto desenfrenado y de políticas equivocadas que nos ha llevado a esta situación, en la que una crisis galopante, una pérdida de valores en la sociedad y una pérdida de confianza, nos deja al borde del precipicio.

Pensar y decir lo contrario es no ver la cruda realidad, seguir haciendo la política del avestruz.

Al PP y al PSOE y a sus dirigentes, la Historia, la que redactarán los historiadores de dentro de unas décadas, los juzgará y nos dirá de sus despropósitos.

La debilidad, social, política y económica, hace que los nacionalistas, o mejor ya, llamémosles por su nombre, independentistas, habiendo conseguido su fin, el adoctrinamiento del pueblo, la transferencia de todos los poderes y el dejar sin sentido ni contenido estatal estas regiones, piensen, que llegó el momento, su hora, después de hablar de tú a tú al Estado los últimos años, al fin, el fin, la panacea, el independizarse de España, ahora que es un país desvalido a punto de ser rescatado por Europa , con disputas internas de todo tipo, con una sociedad dividida y descontenta. Sí, llegó el momento, su momento, ya no basta con  sentirte catalán dentro de España, ya no es suficiente; basta ya, de mantener una sanguijuela, esa llamada España a la que alimentamos (véanse las balanzas fiscales de las Comunidades Autónomas), que nos oprime y nos chupa la sangre, seamos independientes.

Enhorabuena pues, dirigentes del PP y del PSOE, por vuestros logros, habéis demostrado tener una gran visión de Estado, una buena visión del futuro y de España; habéis siempre antepuesto los intereses generales de España, a los intereses propios del futuro inmediato, sí; la verdad, es que inspiráis, seguridad y confianza y buscaréis, alguna formula de Estado asociado, de federalismo y saldréis como siempre del paso. Todo, menos solucionar de verdad. Lo que sea, pero siempre paños calientes.

Pero os digo, no sirven ya paños calientes, al día siguiente el País Vasco, irá detrás, después otra Comunidad y el problema, los conflictos se multiplicarán, en diferentes frentes. Como siempre, calculáis mal, os equivocáis una vez más, con la gravedad de que os equivocáis y hundís, entre unos y otros, a España.

Si fuerais “socialistas” y “populares”, políticos de verdad, estadistas de verdad, os unirías, formarías un gobierno de salvación nacional, como se hizo hace una década en Alemania, hablaríais a la ciudadanía y el 80 % os seguiría, volvería la confianza y saldríamos del callejón sin salida en el que nos habéis metido.

La debilidad, llama a los que están expectantes a actuar y cuando la mecha se enciende, el fuego corre sin control y estáis dando lugar, con tanto frente abierto a que la mecha encendida por “simpatía” [las explosiones se transmiten en muchas ocasiones por simpatía] prenda y explote todo: la economía, el estado, nuestra identidad, nuestra propia persona y España.

Estáis siguiendo la política de siempre en educación, dando bandazos, nunca os habéis puesto de acuerdo en una reforma educativa que lleve a los jóvenes a sacar partido de la educación. Queréis después de 30 años, españolizar. Otros están catalanizando desde hace más de 30 años. ¿A dónde vais?, y, además, tarde y mal.

Ahora esperáis como “tontos” el resultado de las elecciones del 25 de Noviembre. Los jóvenes, la opinión pública, es noticia, domina en los medios de difusión; y si alguno tiene dudas solo tiene que observar, ver el espejo donde tenéis que miraros. ¿Quién puede elegiros a vosotros, PP y PSOE, que sois los causantes de la crisis y opresores y sanguijuelas del pueblo, tanto catalán como español? Sí, así os ven, ¡estáis ciegos!, el varapalo, en las urnas, está servido.

Entonces, el día 26 de Noviembre, si actuáis, será opresión, las urnas habrán hablado, estáis maniatados, nadie permitirá ir contra la voluntad de un pueblo, ¿donde vais entonces?, estrategas de pacotilla.

La verdad, solo servís para épocas de bonanza y rodeados de lealtades.

El gobernar, requiere de políticos competentes, de verdaderos gobernantes imbuidos del servicio a los ciudadanos y no, de títeres sin cabeza, de profesionales de partido desde la juventud. El resultado de no tener a servidores públicos competentes lo paga el pueblo, que se desintegra y extingue y se queda sin trabajo, sin futuro, por un desgobierno.

Suena todo a fatalismo y exagerado pesimismo, mejor me hubiera equivocado en mis presagios, lamento, y mucho, decir que no me he equivocado hasta ahora y quizás todos lo veáis, seguro, que lo veis; pero el ser humano, sus razones, su defensa, crea una barrera, un caparazón de autoprotección, que nos nubla la razón, para autoprotegerse, confiar y soñar, pero tristemente nos engañamos, casi siempre.

Hay que tomar medidas en pro del interés general, con justa medida y en el momento oportuno, sensatez, equilibrio, gobernar, sí gobernar, con todos sus pros y contras. La política del avestruz y de hechos consumados es un error, de más de 30 años, que va a continuar, seguro. Tremendo error. Esperan que el viento escampe la tormenta, pero éste no sopla cuando uno quiere.

La medicina preventiva y las curas a tiempo nos hacen tener calidad de vida y salud. Si no nos cuidamos y tomamos remedios a tiempo, la enfermedad  sigue su curso, se acrecienta  y cuando queremos curarnos, tenemos que recurrir a amputaciones dolorosas o medicamentos, que  perjudican a otros órganos vitales, y lo que era y hubiera sido, una enfermedad curable fácilmente en una semana, se nos complica a veces por dejadez, hasta limites insospechados.

Los paños calientes no curan, ya no sirven. Habrá que sacar la cabeza de debajo del ala aunque no os guste.

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La especulación financiera (III) Conseguir un “pase” fomentó la burbuja inmobiliaria

La especulación financiera (III)

Conseguir un “pase” fomentó la burbuja inmobiliaria

08.10.12

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

Cuando se habla de la crisis se culpa a España de que sus ciudadanos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Por nuestra parte contestamos que han sido las entidades financieras las que han ofrecido créditos baratos en buenas condiciones que han incentivado el consumo, la adquisición de bienes duraderos (lo que ha beneficiado a muchos países europeos) y la burbuja inmobiliaria.

Algunos cuentan incluso que a un “enganchado” no hay que ofrecerle el objeto o causa de su vicio, de modo que los países que invirtieron en España incentivaron toda nuestra adicción a vivir por encima de nuestras posibilidades lo cual, en definitiva, es vivir con el crédito de otros. Alemania dice que hay que ahorrar más, que los españoles deben ahorrar más.

Otros plantean que ellos no se endeudaron y ahora están sufriendo los recortes de la crisis en los servicios sociales a pesar de que no inflaron burbuja alguna y se contentaron con irla pasando y otros más señalan que las consecuencias de las guerras las padecen todos aunque no hayan sido ni culpables ni causas del desencadenamiento de las mismas. Que esto es algo parecido. Lo que ocurre en un país afecta a todos los ciudadanos del país, sean o no causantes de ello.

Pero hablemos de la burbuja inmobiliaria. Algunos promotores han estado haciendo del trabajo y del valor añadido sus signos de identidad. Probablemente otros no. Estos últimos quizás su interés estaba en conseguir que voluntades políticas cambiaran la calificación del suelo adquirido para sobre el mismo construir, lo que conllevaba cuantiosos beneficios no tanto por el valor añadido de la construcción sino por la recalificación urbanística. Anatema a estos últimos. Pero hablemos de los primeros y veamos cómo muchos ciudadanos de a pie han sido cómplices y culpables de muchos problemas.

Esos promotores inmobiliarios que hacen del trabajo, del valor añadido, de la calidad y servicio sus señas de identidad estuvieron promoviendo edificaciones a medida que el mercado demandaba. Primero vendían y después, cuando tenían casi todo vendido, planteaban a las entidades financieras la financiación mediante un préstamo hipotecario a la construcción que aseguraba revertir lo invertido hasta el momento y la financiación futura de los compradores que ya estaban comprometidos pagando mes a mes su cuota hasta la finalización de la obra en la que se irían subrogando en el préstamo.

Si todos esos compradores hubiesen adquirido sus viviendas para uso propio probablemente el problema de la crisis inmobiliaria en España se hubiese circunscrito a aquellos que hubiesen perdido sus fuentes de ingresos y no hubiesen podido hacer frente a las obligaciones a 20 o 25 años que se contemplaban en su escritura de hipoteca.

El problema verdadero vino cuando cualquier hijo de vecino, como consecuencia de la subida de precios por la demanda, vio la oportunidad de conseguir un “pase” invirtiendo una mínima cantidad de dinero.

Aclaremos. Una vivienda por un precio de 200.000 euros con la posibilidad de subrogarse en una hipoteca del 80 % el comprador tenía que pagar hasta la entrega un 20 %, es decir, 40.000 euros, los cuales se pagaban a lo largo del periodo que llegaba hasta el momento de la entrega de la vivienda, al cabo de 24 a 30 meses. Veamos 5.000 euros al firmar el contrato y el resto en cómodos plazos mensuales de 1.200 a 1500 euros.

La demanda era tan alta, la oferta monetaria era tan avasalladora que todo el mundo compraba para sí y para dar el pase, pues en poco más de 6 meses los precios habían crecido lo suficiente para que interesara hacer el pase, es decir, revender con beneficio. Hasta tal grado fue el caso que el gobierno impuso tributación que tenía que recaudar el promotor como si fuera una transmisión plena aun sin tener la disposición del bien todavía. Si en un año los precios habían subido un 10 %, si hacías el pase conseguías el siguiente beneficio especulativo:

200.000 al 10 % = 20.000 euros, aunque bajaras 5.000 o 10.000 euros, conseguías 10.000 o 15.000

Hasta ese momento habías invertido, en el mejor de los casos, pues habías pagado 5.000 + [(1200*12)=] 14.400 = un total de 19.400 €; y en el peor de los casos 5.000 + [(1500*12)] 18.000 = un total de 23.000 euros.

En el mejor de los casos 15.000 de beneficio / 19.400 de inversión = 77,31 % de tasa de rendimiento anual.

En el peor de los casos 10.000 de beneficios / 23.000 de inversión = 43,47 % de tasa de rendimiento anual.

¿Quién no se dejó cegar por conseguir dinero fácil? Pocos.

A medida que la burbuja se desinflaba era más difícil dar el pase, se tardaba más en encontrar comprador para tu adquisición, mientras tanto ibas pagando más cuotas, y, posteriormente, llegaba el momento de hacerte cargo de la vivienda y subrogarte en la hipoteca. El negocio se acababa.

Solución para el especulador de 3 al 4º, incumplir sus compromisos y no hacerse cargo de la vivienda. Problema para el promotor inmobiliario, si no hubiese tenido el contrato de compra no hubiese construido la vivienda.

A algunos promotores se les anularon, en última instancia, más del 50 % de lo que tenían en construcción. Este es el promotor que no, absolutamente que no participó en generar la burbuja inmobiliaria. Lo hicieron los bancos, entidades financieras en general y los especuladores.

Solución para el promotor, alargar el periodo de carencia de los préstamos hipotecarios (durante el que sólo se pagan intereses) para ver de vender lo construido. Problema para la entidad financiera, tenía que novar la operación y no disgregaba el riesgo entre los compradores finalistas.

Y ya estamos cerca del final, pues vender, las viviendas, no se vendieron y tuvieron que ir a parar a las entidades financieras.

Y ahora estamos como estamos, endeudadas muchas familias que compraron lo que no necesitaban, pero hicieron honor a sus compromisos; quebradas muchas compañías inmobiliarias; las entidades financieras con activos “tóxicos” (ladrillo) al mismo tiempo que endeudadas con bancos y fondos extranjeros a quienes no pueden pagar y sin negocio para sostenerse, lo que les obliga a que el dinero que han tomado del Banco Central Europeo lo presten al Estado para conseguir beneficio, en lugar de pagar a los acreedores u ofrecer crédito a la economía real para que ésta se reactive.

Mal, mal, muy mal, están las cosas. Y todo por la especulación financiera e inmobiliaria. En definitiva la especulación siempre es financiera, no se trabaja, no se aporta valor añadido y se espera conseguir algo, dinero, a cambio de nada. Esa es la especulación.

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