La especulación financiera (II)

La especulación financiera (II)

23.09.12

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Hablando de la especulación dije que no trae riqueza, sino engaño, para aquel de quien se beneficia, y alimenta burbujas mentirosas. Eso es lo que ha estado pasando desde el inicio de la crisis de 2007 y aun antes.

Respecto de la especulación a lo grande

Algunos expertos han criticado la instauración de la moneda única como proyecto político que devino en realidad sin haber sido tomadas otras decisiones necesarias para que esa unión económica y monetaria funcionara. Hacen referencia a la integración fiscal, financiera y bancaria.

Dicen que el área de la moneda es adecuada, tan adecuada como lo es el área del USD, en espacio geográfico político y humano. El problema es que, a diferencia de USA no hay integración fiscal, es decir, no todos los estados tienen un sistema fiscal homogéneo como lo es en USA; tampoco hay integración financiera como sí la hay en USA: en efecto, las Reservas Federales de cada Estado que conforman la FED y que se integran en política congruentes, si no idénticas.

De modo que al euro le falta que los países de la zona euro apliquen estructuras con leyes impositivas semejantes y, también, que la coordinación de la actividad financiera (bancaria y de otro tipo de entidades financieras) se lleve a cabo por un organismo de control, supervisión y dirección, integrado en la UE. Esto es un lío, porque en la UE hay dos tipos de países, los que se han integrado en el euro y los que no (ejemplo UK con su GBP, es decir libra esterlina) que tienen intereses monetarios contrapuestos, del mismo modo que lo tiene USA con la UE. En efecto, al UK le interesa poder continuar gobernando con sus propias normas la City londinense (el centro financiero europeo más importante); también le interesa poder continuar jugando con la tasa de cambio entre GBP y € (lo mismo le sucede a USA con su USD). Y lo dicho del UK también es cierto de los otros países de la UE no integrados en el euro.

Si un George Soros pudo en el año 1992, derribar la libra esterlina, apostando contra la divisa británica unos 10.000 millones de dólares, hoy también cualquier especulador, Fondo o Fondo Soberano puede derribar no sólo a los gobiernos de España e Italia juntos, sino al euro en su conjunto. Como él señaló, “si tuviera que invertir”, apostaría contra la moneda comunitaria. Para el financiero, “la introducción del euro, en lugar de crear convergencia, ha supuesto divergencias”.[1]

La divisa europea ya está suficientemente extendida para que se la incite en una espiral devaluatoria, lo que incrementaría el tipo de interés sustancialmente, aunque ello permitiera una actividad exportadora como nunca antes. Esa actuación contra el euro vendría de la venta masiva de masa monetaria en esta denominación y beneficiaría grandemente al USD por la demanda que se generaría y que llevaría a la FED a imprimir más y más billetes como siempre ha hecho.

Alguien se preguntará por qué no hace lo mismo el BCE. No lo hace porque dentro de las normas no puede ni debe hacerlo. Entre los objetivos de dicha entidad no está la de hacer del euro la divisa internacional de referencia, como lo ha venido siendo el dólar de USA.

Especulación y crisis de gobernanza económica

¿Por qué no afecta de igual modo la crisis de los tipos de interés de la deuda a todos los países de la zona euro, si es la misma moneda? Porque el análisis fundamental de los parámetros de los deudores no es el mismo. En efecto, como no todos los países de la zona euro aplican las mismas políticas impositivas ni las mismas políticas de gasto, algunos de esos países son menos dignos de confianza en cuanto a devolver el dinero que toman a préstamo que otros. Cuando un país, igual que una familia, no tiene seguros los ingresos porque no es seguro que tenga trabajo que hacer (estar o no en el paro) y además gasta más que lo que tiene se pone en manos de los acreedores que le prestan, cada vez a mayor tipo de interés porque consideran que es más arriesgado el llegar a cobrar el préstamo que hacer. Lo mismo que no todas las familias o individuos tienen la misma solvencia y capacidad de devolución, ni una entidad bancaria está igualmente determinada a conceder préstamos en las mismas condiciones de tipo de interés, suelo o techo al tipo, asimismo, no todos los países dan la misma imagen de confianza y por eso no se les presta a todos a los mismos tipos.

Por lo dicho, España no tiene una buena imagen ante los inversores financieros, al menos, en comparación con Alemania a la que se le presta a tipos cercanos a 0 (cero) e incluso negativos, es decir, pagando el prestamista al Estado alemán.

¿Será lo que le pasa a España especulación o desconfianza? Creo que esto último aporta una mayor parte del componente prima de riesgo.

Y la desconfianza puede venir porque las estructuras del estado no sean eficientes, porque los que gobiernan la economía nacional, estado, comunidades autónomas y entes locales, gastan de forma ineficiente y más que lo que debieran; porque la mayor parte del gasto, en estos momentos, no sostiene estructuras productivas; porque hay muchos funcionarios y personal laboral a cargo de las administraciones[2] a quienes no se les exige productividad alguna; porque los responsables técnicos y políticos de tanto empleado público producen gastos innecesarios (vehículos, chóferes, oficinas, secretarías a su servicio); verdaderamente la estructura del empleo en España no es la adecuada.[3]

Los inversores pueden pensar que la estructura del sector público en España no es la adecuada y que los políticos que la gobiernan son unos manirrotos. Sólo recordar los sindicatos subvencionados, los liberados sindicales, los consejeros de las Cajas de Ahorro, los políticos aparcados en empresas públicas, los asesores en cada nivel de la administración, los canales de televisión mastodónticos.

Es preciso reformar estructuras y leyes

Pues bien, hemos llegado aquí. ¿Queréis decir que hay especulación contra España? Podría ser, porque ¿quién es tonto para no aprovecharse de la situación, si puede?, pero también nosotros tenemos la culpa (o, más exactamente, la tiene la aplicación en la práctica del sistema político de partidos  cuyos miembros elegidos por la ciudadanía no responden ante ella).

Otro gallo cantaría si fueran directamente responsables ante los electores. Nos engañarían una vez, pero los individuos no se perpetuarían legislatura tras legislatura, esos obedientes incompetentes corresponsables de los problemas que hoy nos acucian.

Hay que hacer cambios sustanciales en la ley electoral. Eso sí que sería ser reformista y no sólo hacer recortes en sanidad y educación, que también son necesarios, quizás, pero más necesario es reformar las prácticas de los que trabajan en la sanidad y en la docencia.

Veamos cuánto de reformista tiene este gobierno y hasta dónde quiere llegar para, de verdad, resolver los problemas de los ciudadanos, en lugar de preocuparse qué va a pasar en las próximas elecciones generales.

 

La especulación financiera (I)

La especulación financiera

13.09.12

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

 

Me he ocupado en otros artículos de este Blog de lo que yo denomino las actividades económicas estafatorias, entre las que hice referencia a la actividad financiera. Quisiera con este escrito hacer una reflexión sobre algunas cosas conexas con dicha actividad, la forma de llevarla a cabo, la necesidad de una regulación y la connivencia de la política (no confundir con de los políticos) con ella.

Partiendo de la base de que la actividad financiera se refiere a la financiación, y ésta al dinero, tenemos que tener presente que el dinero, los billetes y las monedas, precisan de modo absoluto de la confianza de los que los usan. Si alguien tuviera la duda de que no van a ser utilizados para posteriores transacciones económicas, nadie los aceptaría como medio de pago. Si eso se diera en el caso de todo tipo de moneda (divisa) la economía retrocedería a la época de los metales preciosos o, incluso, a la del trueque.

Sabemos que los primeros Bancos que nacieron fueron privados, incluso los bancos “nacionales” lo siguieron siendo por mucho tiempo. Tenían el monopolio de emitir papel moneda y prestaban algunos servicios a los estados. Ciertamente, posteriormente, el privilegio de la emisión de papel moneda, en general, revirtió en los Estados.

El que tenga alguna edad se acordará que los billetes de la antigua peseta, en algún tiempo decían “El Banco de España pagará al portador ‘tantas’ pesetas”. En esa época las reservas de metales preciosos en las bodegas del Banco central de cada país que acuñaba o emitía moneda servían de contrapartida a dicha emisión. Supuestamente no se podía emitir papel moneda que no tuviera dicha contrapartida de oro. Era la época del patrón oro.

El oro en manos de los Bancos centrales no aumentaba según las necesidades de emisión de papel moneda. Algunos estados, la mayoría, emitían más papel moneda que reservas de oro tenían. Otros estados exigían la conversión de las divisas en oro con lo que las reservas del metal de ese país descendían.

Por otra parte países como el Reino Unido o Estados Unidos con economías potentes, la del primero en declive y la del segundo en crecimiento tenían denominaciones monetarias que todo el mundo aceptaba, confiando en las reservas que esos países tenían.

Eso fue cierto especialmente con el  dólar de Estados Unidos (USD) cuyo gobierno es el aguantó dicha convertibilidad hasta 1971, sistema que se mantenía con unas normas acordadas en 1947 en Bretton Woods. Como dice la Wikipedia, los acuerdos de Bretton Woods son las resoluciones de la conferencia monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, realizada en el complejo hotelero de Bretton Woods, (New HampshireEstados Unidos), entre el 1 y el 22 de julio de 1944, donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. Allí se decidió la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y el uso del dólar de Estados Unidos como moneda internacional. Estas organizaciones se volvieron operativas en 1946. Bretton Woods trató de poner fin al proteccionismo del período 1914-1945, que se inicia en 1914 con la Primera Guerra Mundial.

Otros países, por ejemplo Francia, que no tenían una moneda (el franco francés) que sirviera de divisa internacional, cada vez que conseguía USD exigía su convertibilidad en oro, de modo que los países que exportaban más que importaban, el flujo de divisas a su favor en USDs algunos pedían que se convirtiera en oro. A  USA se le acabaron, casi, las reservas de oro y en 15 de agosto de 1971 Nixon decretó la NO convertibilidad del USD.

A partir de ahí “todo” fue basarse en el papel moneda. Ciertamente anteriormente también había sido así por mucho tiempo, pues la divisa internacional era el papel moneda en USD, con la confianza que todo el mundo tenía en que, en caso necesario, se convertiría en oro.

Lo que siguió fue que todo el mundo acumuló sus reservas de riqueza en USDs y USA puso en marcha la máquina de imprimir billetes de acuerdo con las necesidades de masa monetaria y mucho más. Los Estados Unidos han estado viviendo por encima de sus posibilidades y todavía lo hacen y los otros países que le venden mercancías cobran en USDs que éstos acumulan como riqueza. Ese es el caso de China, por ejemplo. Está por ver qué pasará cuando China y otros se den cuenta que la política financiera de los Estados Unidos no está alineada con lo que a ellos les interesa.

Una salida para esos países hubiese sido otra moneda, el euro, que nació de una Unión Monetaria de 17 países de la Unión Europea. Una moneda que tenía la base, especialmente en la capacidad de generar bienes de equipo y de exportarlos a todo el mundo por parte de Alemania: un país trabajador, muy disciplinado y diligente (mucho más que otros) que odiaba la inflación, por la experiencia que tuvo que sufrir en el siglo XX, que se aseguraría la estabilidad de dicha moneda el euro, por su propio beneficio, y que no permitiría que se imprimiera papel moneda en exceso, como lo han hecho los Estados Unidos. La zona Euro es una zona casi tan amplia, en habitantes, como los Estados Unidos; tenía, pues visos de ser una solución a sólo tener una única divisa.

Queda clara la relación de la política, su connivencia con todo lo dicho, cuando consiente y convive permitiendo que las cosas sean como son.

Hete aquí que ahora el euro tiene problemas. ¿Por qué?

La respuesta la podemos hallar en los siguientes hechos.

  • La crisis económica provocada por vivir por encima de sus posibilidades los Estados Unidos y por el abuso de las entidades financieras (bancos y otros) que con sus productos de ingeniería financiera, de nombres rimbombantes y con la bendición de las agencias de rating estafaron a todo el mundo.
  • El hecho de que no solo Estados Unidos han vivido por encima de sus posibilidades, sino también algunos países, entre ellos España, que se han beneficiado de inversiones de capitales multimillonarias que venían del extranjero y que alimentaban la espiral del crecimiento económico y de diversas burbujas (inmobiliaria y tecnológica).
  • La crisis financiera que ha salpicado a entidades de todo el mundo.
  • La crisis fiscal, de recaudación de impuestos, que trae su causa en los puntos anteriores.
  • Las ganas que continúan teniendo los gestores de fondos (capitales inmensos) de continuar generando beneficios y comisiones, como lo estuvieron haciendo hasta el 2007 con los productos financieros estafatorios, que ven una posibilidad con la especulación contra algunos de los países de la zona euro.

Es evidente que las cosas no pueden seguir así. Todos estamos sufriendo las consecuencias de la falta de regulación, de poner coto a los abusos, tanto a nivel nacional como internacional. La política, por tanto, la nacional y la europea, y también la mundial tienen que ponerse a trabajar. Si no lo hace la ciudadanía se divorciará de los que legítimamente la representan porque son incompetentes para solucionar sus problemas; los jóvenes no perdonarán.

No solo son incompetentes los gobernantes sino que, además, en muchos casos son culpables por la poca diligencia en la administración de la cosa pública, por su poco esfuerzo en tratar de ver las consecuencias para el futuro (en el que estamos) de los actos presentes (que llevaron a cabo) al actuar como malgastadores y manirrotos.

Hay que actuar con urgencia, hay que acercarse al ciudadano, hay que reivindicar el buen hacer, el buen administrar. Hay que escoger a los mejores, a los competentes, no a los obedientes. Quizás hay que cambiar las reglas electorales pues ningún elegido es responsable ante quienes lo eligen.

Hay que escuchar y hablar con todo el mundo: especialmente con los jóvenes.

Y, finalmente, quiero decir que la especulación no trae riqueza, sino engaño para con aquel de quien se beneficia, y alimenta burbujas mentirosas que finalmente estafan y perjudican los capitales de los pequeños ahorradores, de los trabajadores.


[1] USDs dólar de Estados Unidos en plural, es decir dólares.