Abuso de los medios de comunicación por partidos y sindicatos

Abuso de los medios de comunicación por partidos y sindicatos

Federico M. Rivas García.

Doctor en Derecho.

29.04.2012

 

 

 

Manifestaciones contra los recortes promovidas por los sindicatos (contra los recortes en sanidad, otra contra los recortes en educación, otra y otra y otra), día sí y día también, en preparación, o no, de la manifestación del 1º de mayo.

 

Congresos de partidos en Comunidades Autónomas y provincias, tanto del partido en el gobierno como de los que están en la oposición.

 

Todos compitiendo por ‘chupar’ cámara, por saturarnos de mensajes que creeremos apoyados por los asistentes al acto, que, piensan probablemente, llevan implícitos mayor seriedad y convicción que los actos de lectura de comunicados en las sedes de partidos, a los que asisten cuatro gatos noveles y que se desautorizan si acaso en las imágenes aparecen los pocos asistentes.

 

Así que lucha y lucha por nuestra atención, por poner los mensajes y algunas ideas en competencia o, mejor, en competición.

 

El ciudadano común está saturado. Yo estoy saturado de siempre escuchar de cada uno lo mismo. Se desacreditan los que pontifican en las manifestaciones y en los congresos. Ignoran no, sino pasan por alto que ya no estamos en campaña, que ya se celebraron las elecciones generales, que ahora toca gobernar, decidir, legislar. Pero los que tienen que gobernar espoleados por lo que hacen los otros también nos tienen en vilo, en campaña permanente.

 

Ya está bien de manifestaciones procesionales, congresuales o asamblearias. Más bien parecen organizaciones religiosas tratando de salir de sus lugares de culto para que se note que no son minoritarias, porque de hecho, lo son; tanto sindicatos como partidos políticos son asombrosamente minoritarios y no representan a la sociedad más que en la medida y a causa de la legitimidad que les dan los votos; y los primeros (los sindicatos) no tienen ninguno. Dejemos pues que sean los votos los que permitan lo que tengamos que oír.

 

Y los votos se oyen en los dos templos de la democracia en España, el Congreso y el Senado. El Gobierno llevando la iniciativa en gobernar, la oposición tratando de mejorar sus las decisiones del mismo para el bien de los ciudadanos. Ahí es donde hay que hablar, debatir, hacer propuestas y contrapropuestas, críticas constructivas y aportaciones que mejoren ambas: de ahí sí que queremos noticias.

 

Por el contrario las noticias que, de los sindicatos y partidos llegan de la calle o de fuera de los dos templos de la democracia, tienen la mínima credibilidad del pataleo, la algarada, la bocina, la pancarta, el estrado de jóvenes especialmente guapos (sobre todo las muchachas escogidas) que corea con una sonrisa las ocurrencias o el ‘mensaje fuerza’ del discursante, en auditorios coloridos y en azul, rojo o más rojo todavía; con rosas o palomas, o manos, o puños. Esos símbolos hay que guardarlos para las capillas privadas.

 

Al ciudadano hay que respetarlo. Lo que está pasando es abusivo o, al menos, así me lo parece a mí. Aunque absoluta responsabilidad compartida la tienen los periodistas que lo permiten o son cómplices de hacerlo más abusivo (estarán haciendo méritos para no los echen al “paro”).

 

No quiero adoctrinamiento ni de palabra ni de vista; quiero información y pido explicación de las razones para las decisiones que se toman: eso del partido en el gobierno y del propio gobierno. De los otros rechazo también lo mismo y pido información, ciencia, razones y NO afirmaciones. Todo ello dicho en los templos que como ciudadanos, y respecto de la “polis”, más deberíamos respetar, los de las Cortes, Congreso y Senado.

 

Os ruego a todos os lo toméis a bien.

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  1. #1 por julio nieves el 30 abril, 2012 - 9:32

    Cuando veo la cantidad de reuniones, asambleas, actos más o menos públicos, declaraciones, asistencia a tertulias, lo único que pienso es en lo torpe que soy.
    En mi modestia, si en una misma jornada tengo más de tres reuniones me las veo y me las deseo para sacar adelante mi trabajo …
    O nuestros políticos son buenísimos y muy capaces o las cosas están como están porque preocupa más “salir en la foto” que tener al día la faena.
    Quisiera equivocarme pero me barrunto que va a ser lo segundo.
    Aburrido, me tienen aburrido: el político hace la pelota al periodista para que le traten bien y le nombre mucho. Y el periodista hace la pelota al político para que a su medio le faciliten propaganda institucional …
    Sería divertido asistir como testigo a esta hoguera de las vanidades si no fuera porque al político y a la propaganda institucional les paga, entre otros, el que suscribe.
    Sobra gente dependiente y faltan personas con criterio.

    • #2 por Ramón el 30 abril, 2012 - 10:02

      Y a ambos les paga el contribuyente.

  2. #3 por Ramón el 29 abril, 2012 - 19:18

    La vanidad es uno de los pecados capitales, y de ahí las ganas de notariedad, ficticia o real, a la cual sucumbimos, sea porque nos buscan y nos dejamos, o porque llegamos incluso a pedir que nos publiciten, tal vez, por esa misma vanidad. Pecado, capital.

  3. #4 por javier company el 29 abril, 2012 - 16:35

    Querido Federico, se agradece, casi conmueve, que persona de tu experiencia y conocimientos tenga el valor de afirmar que ” la oposición tratando de mejorar las decisiones del mismo (gobierno) para el bien de los ciudadanos”. Es como la paloma de Picasso, lo ingenuo casi “naïf” de la mano de un consagrado maestro. Probablemente nos falte eso, volver a los orígenes e ir a la esencia y dejarnos de poses. Tienes razón, faltan hechos y sobran palabras, a todos. Un abrazo. jc

    • #5 por Frederic Rivas el 29 abril, 2012 - 16:51

      Querido Javier:

      Tienes razón pero creo que como los niños (lo continuamos siendo todos un poco, y yo especialmente en mi confianza en el ser humano) la sociedad precisa de educación o formación continua y los políticos mucho más pues creen, por lo que se deduce de los hechos y los abusos de algunos, que están por encima del bien y del mal.

      Deben escuchar que se les recuerde para qué están. No para vivir a costa de los demás sino para aportar soluciones a los problemas de la sociedad.

      Eso de mejorar las decisiones del mismo gobierno para el bien de los ciudadanos, a menudo, aunque quizás también por algún egoísmo lo ha hecho CIU (últimamente se le ha acentuado el egoísmo); pueden todos perfectamente ir en esa dirección constructiva.

      De todos modos, me siento hoy lo que no he podido ser tiempo atrás: docente al que, según veo por las estadísticas, escuchan, en todos los continentes, sobre todo jóvenes estudiantes.

      Dichas sean mis ingenuas palabras en bien de las generaciones que me siguen.

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