Archivos para 29 abril 2012

Abuso de los medios de comunicación por partidos y sindicatos

Abuso de los medios de comunicación por partidos y sindicatos

Federico M. Rivas García.

Doctor en Derecho.

29.04.2012

 

 

 

Manifestaciones contra los recortes promovidas por los sindicatos (contra los recortes en sanidad, otra contra los recortes en educación, otra y otra y otra), día sí y día también, en preparación, o no, de la manifestación del 1º de mayo.

 

Congresos de partidos en Comunidades Autónomas y provincias, tanto del partido en el gobierno como de los que están en la oposición.

 

Todos compitiendo por ‘chupar’ cámara, por saturarnos de mensajes que creeremos apoyados por los asistentes al acto, que, piensan probablemente, llevan implícitos mayor seriedad y convicción que los actos de lectura de comunicados en las sedes de partidos, a los que asisten cuatro gatos noveles y que se desautorizan si acaso en las imágenes aparecen los pocos asistentes.

 

Así que lucha y lucha por nuestra atención, por poner los mensajes y algunas ideas en competencia o, mejor, en competición.

 

El ciudadano común está saturado. Yo estoy saturado de siempre escuchar de cada uno lo mismo. Se desacreditan los que pontifican en las manifestaciones y en los congresos. Ignoran no, sino pasan por alto que ya no estamos en campaña, que ya se celebraron las elecciones generales, que ahora toca gobernar, decidir, legislar. Pero los que tienen que gobernar espoleados por lo que hacen los otros también nos tienen en vilo, en campaña permanente.

 

Ya está bien de manifestaciones procesionales, congresuales o asamblearias. Más bien parecen organizaciones religiosas tratando de salir de sus lugares de culto para que se note que no son minoritarias, porque de hecho, lo son; tanto sindicatos como partidos políticos son asombrosamente minoritarios y no representan a la sociedad más que en la medida y a causa de la legitimidad que les dan los votos; y los primeros (los sindicatos) no tienen ninguno. Dejemos pues que sean los votos los que permitan lo que tengamos que oír.

 

Y los votos se oyen en los dos templos de la democracia en España, el Congreso y el Senado. El Gobierno llevando la iniciativa en gobernar, la oposición tratando de mejorar sus las decisiones del mismo para el bien de los ciudadanos. Ahí es donde hay que hablar, debatir, hacer propuestas y contrapropuestas, críticas constructivas y aportaciones que mejoren ambas: de ahí sí que queremos noticias.

 

Por el contrario las noticias que, de los sindicatos y partidos llegan de la calle o de fuera de los dos templos de la democracia, tienen la mínima credibilidad del pataleo, la algarada, la bocina, la pancarta, el estrado de jóvenes especialmente guapos (sobre todo las muchachas escogidas) que corea con una sonrisa las ocurrencias o el ‘mensaje fuerza’ del discursante, en auditorios coloridos y en azul, rojo o más rojo todavía; con rosas o palomas, o manos, o puños. Esos símbolos hay que guardarlos para las capillas privadas.

 

Al ciudadano hay que respetarlo. Lo que está pasando es abusivo o, al menos, así me lo parece a mí. Aunque absoluta responsabilidad compartida la tienen los periodistas que lo permiten o son cómplices de hacerlo más abusivo (estarán haciendo méritos para no los echen al “paro”).

 

No quiero adoctrinamiento ni de palabra ni de vista; quiero información y pido explicación de las razones para las decisiones que se toman: eso del partido en el gobierno y del propio gobierno. De los otros rechazo también lo mismo y pido información, ciencia, razones y NO afirmaciones. Todo ello dicho en los templos que como ciudadanos, y respecto de la “polis”, más deberíamos respetar, los de las Cortes, Congreso y Senado.

 

Os ruego a todos os lo toméis a bien.

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La asistencia hospitalaria, médica y farmacéutica

El estado del bienestar y los recortes de derechos

La asistencia hospitalaria, médica y farmacéutica

Federico M. Rivas García. Doctor en Derecho.

29.04.2012

Argumentaba recientemente que la Seguridad Social funciona porque se nutre de primas pagadas por el asegurado y/o por el tomador del seguro (trabajador y empresario), como un seguro cualquiera, y porque también el asegurador, en este caso, el Estado, paga los siniestros.

Entre los siniestros hoy vamos a ocuparnos de la asistencia hospitalaria, médica y farmacéutica, y uso esta terminología para que nos entendamos, porque alguien ha hecho estrategia desglosando de “sanitaria” a “farmacéutica”, como si no estuviera incluida, cosa que creo errónea, pero es la que utilizan políticos y periodistas.

La asistencia hospitalaria es un área muy concreta en la que, difícilmente el enfermo incide con su voluntad de posible abuso; si acaso en los servicios de Urgencias, de los que hablaremos enseguida. La vocación de los involucrados, la buena gestión y el control lo hacen todo para evitar hurtos, abusos o mala utilización de medios y material, al objeto de conseguir la eficiencia en el gasto. Por otra parte, hoy, nadie duda de la necesidad de que el Estado facilite el acceso a dicha asistencia hospitalaria (gestionada de una manera u otra, de la que se puede probar su mejor eficiencia) y no hago referencia a total o parcial, porque aquí en España damos por asumido el estado del bienestar y, por tanto, se exige total. La responsabilidad está totalmente en una gestión adecuada del centro hospitalario, por lo tanto en los gestores  y nada o casi nada recae en el ámbito del paciente.

Respecto de la asistencia médica, es decir, los actos médicos de consulta al paciente, de primeras pruebas (auscultación, revisión etc.) y evaluación, hay que decir cosas tanto de los pacientes como de los profesionales médicos y otros. Ciertamente el médico de cabecera es el consejero tranquilizador y el que para, con la primera actuación médica, la pérdida de tiempo, en su caso, de una actuación especialista u hospitalaria que son mucho más gravosas económicamente; también es el que añade calidad profesional y humana en el acto médico, pues conoce al paciente de mucho tiempo y por tanto tiene una visión de conjunto del mismo. Hay que traer a colación el hecho de que las mujeres van mucho más al médico que los hombres, habrá por tanto que animar a evitar los excesos, en su caso, de las mujeres y también el defecto de no ir al médico los hombres, pues retrasar la atención médica es hacer que la enfermedad progrese y sea de más difícil, o no exista ya, solución. Creo, por tanto, que también aquí la responsabilidad principal para evitar el abuso y ser eficientes en el gasto, está en el médico de cabecera.

Con relación a los servicios de Urgencias hay varios problemas totalmente distintos: acudir a Urgencias porque no hay servicios de cabecera; porque se precisen de servicios especializados y pruebas de las que no se pueden disponer con urgencia en el centro de salud de cabecera; o porque es una urgencia vital. La detección de usos inadecuados del servicio por parte de los pacientes es responsabilidad de los profesionales médicos y otros. La solución de tener servicios adecuados de diversos tipos para evitar el que se usen los que no corresponden es responsabilidad de los gestores de la Sanidad pública. Verdaderamente hay asegurados y pacientes que abusan, habrá que evitarlo no prestándoles el servicio que no es necesario y que puede esperar; con eso se correrá la voz y se corregirá el abuso. Como queda dicho salvo una concienciación como pacientes de que no tenemos que abusar, la responsabilidad principal está, en este caso de los servicios de Urgencias, en los profesionales médicos que atienden el servicio y en los gestores y responsables del mismo.

Hablemos de la asistencia farmacéutica. Los pacientes, especialmente los mayores, por falta de conocimiento, de formación o por la propia pérdida de criterio a causa de la edad, piensan que lo caro es lo mejor, que (tener) más es mejor, que “mejor que sobre que falte” y tienen la tendencia a abusar. Pero ahí están los médicos, especialmente de cabecera, que debieran evitarlo pensando que lo que se prescribe de más (tanto en el hecho de prescribir lo no necesario, como en la cantidad prescrita) lo pagamos todos y no le sacamos utilidad; debemos desechar el pensamiento de que “lo que es de todos (la Sanidad, el Estado) no es de nadie” para cuidar de evitar el abuso en la asistencia farmacéutica. De modo que más allá de la formación a la ciudadanía y a su concienciación de que no se puede malgastar en medicamentos que después se tiran a la basura o que, en exceso son dañinos, la responsabilidad está en la clase médica, de nuevo.

Quizás a los médicos no les parezcan adecuadas estas conclusiones, pero son las que se sacan desde el punto de vista de la gestión eficiente y de los pacientes, que reconocemos que precisamos se nos vaya, no sólo informando sino también formando. Sobre todo los gestores de la Sanidad, pública y privada (estos últimos lo saben bien porque afecta directamente a los resultados de su compañía) deben estar muy al tanto de la eficiencia en el gasto, de la corrección de excesos y de la calidad del servicio.

Dicho esto queda claro que la responsabilidad es de los gestores de la Sanidad como controladores de los profesionales sanitarios y de la gestión eficiente con de calidad; de los Protocolos de funcionamiento de los Centros Hospitalarios o Médicos y de los  Directores Médicos y de Gestión que deberían ser cambiados si no tienen éxito.

¿Es la corrección de abusos, la evitación de excesos, el perseguir la meta de la eficiencia en el gasto, un recorte de derechos? No.

Con el enfoque del que inicialmente venimos, si los gestores de la Sanidad no consiguen pagar los costos con las primas que se acumulan, tienen necesidad de tomar dinero de otras partes: del capital de las compañías privadas [eso son las pérdidas] (en el caso de la Sanidad privada), abocándolas a la quiebra, o de los Presupuestos Generales del Estado (en el caso de la Sanidad pública) para compensar el déficit que se produzca.

Continúa quedando pendiente de reflexión el enfoque de Estado Asistencial por la idea de que si la Seguridad Social la sostiene el Estado es una forma de redistribución de la renta. También tratar la prestación por desempleo, las subvenciones fraudulentas en temas de empleo, y la defraudación que cometen los que hacen chapuzas en la economía sumergida al mismo tiempo que cobrar la prestación.

Pero, estamos viendo hasta ahora que, en todo caso, son los gestores los que deben ser diligentes para evitar abusos que comprometen el sistema. Son los gestores lo que pueden probar otros sistemas de gestión (ejemplo, el privado que pretende llevar a cabo la Comunidad Valenciana) para evitar los problemas de gestión en los que estamos inmersos, aunque algo dependa, como hemos dicho, de los asegurados y pacientes.

De nuevo me pregunto si racionalizar el sistema, evitar el abuso y hacer eficiente el gasto es recortar derechos, como algunos dicen. Los derechos y su recorte es un tema al que, os aseguro, le dedicaré otra reflexión.

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El Estado del Bienestar y los recortes de derechos. La Seguridad Social

EL ESTADO DEL BIENESTAR Y LOS RECORTES DE DERECHOS

LA SEGURIDAD SOCIAL

Federico Rivas García. Doctor en Derecho.

22.04.12

 

 

Cada viernes, es decir cada semana (si no, cada día) vienen informaciones de decisiones del gobierno en torno a la reestructuración fiscal y financiera como consecuencia de la crisis económica, así como reformas que se postulan para hacer sostenible el Estado del Bienestar.

Unos se quejan amargamente y se preparan para combatir todo recorte de derechos (así lo creen) conseguidos con la lucha (¿de clases?) de los últimos 50 años, que consideran inalienables.

Otros consideran que hemos estado gastando por encima de nuestras posibilidades y, algunos, malgastando en sostener un Estado complejo, caro y, sobre todo, que ni sabe gastar eficientemente ni exige productividad a sus empleados; también que los ciudadanos que se beneficiaban de servicios públicos, en algunos casos, abusan por el mero hecho de nos costarles nada el servicio (medicinas, servicios de urgencias); y lo más sensato es apretarnos el cinturón, adelgazar el gasto, repensar lo que verdaderamente es necesario, para poder hacer sostenible un Estado que preste unos servicios públicos adecuados.

Ciertamente da una sensación de humanismo y beatitud pensar que gracias a nuestro Estado del Bienestar, muchos, muchísimos inmigrantes, con o sin papeles, han podido ser atendidos de sus enfermedades e intervenidos, mejorando su salud o, incluso, salvándoles la vida. No tanto humanismo destila el pensamiento de que muchísimos europeos han estado haciendo turismo sanitario y conozco el caso de venir a dar a luz a España con dos ventajas: la atención sanitaria y la inscripción en el Registro Civil del nacido.

Es evidente que la consecución de una situación de amparo para todos los ciudadanos de un país es un logro grandioso. Recuerdo respecto de mis padres el antiguo SOVI (Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez).

Pero eso, Seguro Obligatorio, es decir, era un “seguro”. Y un seguro, por mucho que pretenda cuidar del desamparo futuro, se basa en repartir el riesgo (matemática, estadística y actuarialmente) entre los que pagan el seguro y, además, conseguir beneficios para el asegurador. Y cuando la indemnización por los siniestros tiende a alcanzar el importe de las primas el asegurador está condenado a la quiebra. El éxito depende de unos cálculos bien hechos, basados en buenas estadísticas, y de un comportamiento sostenido en el tiempo por el asegurado (de manera que no incremente el riesgo), así como de un comportamiento honesto, no abusivo ni tramposo del mismo.

Lo que fue el SOVI se convirtió a través del tiempo y de varios cambios legislativos en la actual Seguridad Social, que funciona, nutriéndose de primas pagadas por el asegurado y/o por el tomador del seguro (trabajador y empresario), como un seguro cualquiera, y también de que el asegurador, en este caso, el Estado, pague los siniestros. Efectivamente así es, pero si no los consigue pagar con las primas que se acumulan, tiene necesidad de tomar dinero de los Presupuestos Generales del Estado para compensar el déficit que se produzca. Es lo que se llama ser el Estado Asistencial, porque todas las pensiones o servicios que se pudieran pagar con las contribuciones o primas satisfechas por los trabajadores y empresarios, serían prestaciones contributivas, es decir que se había contribuido por ellas, mientras que cuando esas prestaciones superan las primas cobradas, el Estado Asegurador, Asistencial, se convierte en una compañía de seguros que tiene pérdidas anuales y si estas se mantienen, puede quebrar.

Aquí cabe la reflexión al decir que ya está en la propia idea de la Seguridad Social que el Estado la sostenga, que es una forma de redistribución de la renta. De acuerdo, pero el asegurador, el Estado en este caso, debe ser diligente en cuanto a los abusos, debe ser profesional en cuanto a la gestión, consiguiendo la máxima eficiencia y productividad del gasto. De otro modo se va a la quiebra del sistema.

No quiero basar mis argumentos en los EREs falsos, en los trapicheos de los que cobran la prestación por desempleo y hacen chapuzas en la economía sumergida, ni en el abuso o, mejor, en el exceso de medicación consumida por los jubilados. Pero los gestores deben ser diligentes para evitar abusos como estos que comprometen el sistema.

 

Después de todo esto me pregunto si racionalizar el sistema (bueno, verdaderamente racionalizar), evitar el abuso y hacer eficiente el gasto es recortar derechos, como algunos dicen. Es un tema al que le dedicaré otra reflexión.

 

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Cristóbal Montoro no ha prestado suficiente atención a Martin Varsavsky

Cristóbal Montoro no ha prestado suficiente atención a Martin Varsavsky.

6.04.2012. Federico Rivas. Doctor en Derecho

 

Ayer 5 de abril de 2012 Martin Varsavsky dijo en Twitter que De Guindos debería haber abaratado el empleo no el despido, me encantó la afirmación y yo añadí “que se moje y diga cosas más concretas” y él me respondió con el artículo que analizo a continuación, que, por supuesto me ha encantado y que deseo compartir en mi Blog.

Disculpadme tanto el autor como los lectores que introduzca aquí lo que dice Varsavsky, al que, de momento, no han hecho suficiente caso. Lo que sigue es completamente literal salvo haber  hecho correcciones ortográficas como añadir tildes.

Miércoles, 30 de noviembre de 2011

Reunión con Cristóbal Montoro sobre plan para hacer del año 2012 el año del empleo

Acabo de estar reunido con Cristóbal Montoro en la sede del PP en Madrid.  Durante la reunión  le presenté este plan para hacer del 2012 el año del empleo en España.  El plan es sencillo y consiste en que durante el año 2012 y sólo durante el 2012, las empresas que aumenten plantilla y sobre el número que tenían en diciembre del 2011, van a poder contratar empleados y no tener que contribuir con las cargas sociales de los mismos.  En el año 2013 contribuirán con el 25% de las mismas, en el año 2014 con el 50%, 2015 con el 75% y en el año 2016 esa cohorte de empleados del 2012 serán igual que todos los demás empleados.  Lo mismo con las indemnizaciones. Para los nuevos  empleados contratados durante el 2012 la empresa no pagará indemnización el primer año, pagará el 25% el segundo, el 50% el tercero, el 75% el cuarto y en el 2016 los empleados del 2012 serán iguales a los demás en términos de indemnizaciones.  La idea es que como tenemos 5 millones de personas en el paro, este aumento de plantilla vendrá en gran parte de esta gente que cobra el paro, en vez de que se produzca un beneficio inmediato cuando una persona que sale del paro se emplea, ese beneficio para el gobierno se producirá de forma escalonada.  Este es un plan que no le costaría nada al gobierno porque primero se beneficiaría de dejar de pagar el paro, más el efecto multiplicador de estos empleados y luego de las cargas sociales que le llegarían en los años siguientes.  Y los empleados serían iguales a todos los otros empleados salvo en el tema de las indemnizaciones en las que igualarían a los demás empleados en 4 años.

Al comentar el plan también hablamos de detalles para que las empresas no hagan trampas, es decir no despidan para contratar.  En esto lo importante  es que las empresas que quieran poder emplear con este plan establezcan el piso del 2011 como el número de empleados sobre el que tienen que aumentar su plantilla y a partir de ahí crecer.  Desde mi punto de vista expliqué que para que un empleado gaste 1200 euros por mes, la empresa gasta 2500 en esta persona (sumando cargas sociales, IRPF, IVA y todos los impuestos con los que se encuentra un español normal en su vida) y aunque estos gastos son en parte fundamentales para que el gobierno se pueda mantener, ahora mismo quitándose del medio por un año, puede ser el estímulo que el empleador necesita para arriesgarse a crecer. Además si se produce una migración del paro al empleo el país se beneficia, así también si se produce una migración de empresas enfermas a empresas sanas.  Hoy en día hay muchas empresas que necesitan poder despedir, con este sistema va a ocurrir incluso que algunos empleados se vayan voluntariamente a empresas en crecimiento.

En mi reunión le dije a Cristóbal Montoro que en mi opinión el único parámetro que el español medio y los organismos internacionales de cuya merced ahora dependemos (si el BCE no comprara nuestra deuda ahora seríamos insolventes) es la evolución del paro.  Que si en su primer año de gobierno  del PP logra sacar a un millón de personas del paro, la tendencia será muy positiva y España entraría en el ansiado proceso de recuperación.  Pero los únicos que podemos fichar somos los emprendedores y empresarios, las empresas.  El gobierno tiene un deficit tan grande que no puede crear empleo.  Es más, ahora mismo la desconfianza de España y del mundo está en el gobierno español, no en las empresas españolas, especialmente las más grandes que pueden endeudarse ahora mismo a tipos más bajos que el mismo gobierno, algo que nunca ocurrió.

También en mi reunión comenté a Cristóbal Montoro que creo que hay que cambiar la ley de hipotecas para que la gente pueda devolverle a los bancos las casas en las que su deuda es mayor que el valor de la casa, como ocurre en USA.  La gran irresponsabilidad de los bancos españoles fue prestar demasiado por viviendas a sabiendas de que tendrían al hipotecado endeudado de por vida.  Esto no es justo para el ciudadano medio y en el caso de las empresas no solo tenemos bancos que no nos prestan nada sino que además tienen esclavizados a nuestros posibles empleados.  A veces cuando hacemos ofertas de trabajo a gente que está en otras ciudades nos dicen que no pueden mudarse por su hipoteca.  Por último, también comenté el rol nefasto de la banca española que no presta a las empresas y cómo hacer para obligar a los bancos, a los que el gobierno ayuda, a prestar a empresas a tipos altos, digamos al 12% o más pero prestar porque ahora las empresas están ahogadas por la falta de crédito.

Era la primera vez que me reunía con Cristóbal Montoro.  Una de las cosas que me contó que me ayudó a poner el panorama en perspectiva es que en el 96, cuando el PP asumió el gobierno, las cosas estaban mucho peor que ahora, según él.  Lo que argumenta es que la renta española media era la mitad que la actual y que aunque hay ahora más personas en términos absolutos en el paro, en términos de porcentaje de ocupados y desempleados en el 96 las cosas estaban aún peor.  Y por último, los tipos de interés eran más altos en el 1996 que ahora.  Me gustó su tranquilidad.  Puede ser que en medio de esta crisis nos estemos olvidando que antes estábamos peor y mejoramos.  Mi crítica es que mucha de esta mejoría era falsa, era endeudamiento.

Ahora vamos a tener que encontrar una manera de reinventarnos para desapalancarnos y crecer al mismo tiempo.

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Las pequeñas capitales y provincias quedan siempre relegadas

Las pequeñas capitales y provincias quedan siempre relegadas

01.04.2012.

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

Vivo toda mi vida en Castellón, nací en un pueblo de la provincia, en Soneja, y desde la edad de dos años vivo en la ciudad de mis amores: un pueblo grande (lo era antes) ahora ya casi una capital suficientemente grande (para nosotros que la hemos conocido pequeña y en la que casi sabíamos quienes eran todos los vecinos) pues tiene 180.690 habitantes según el censo de 2010. Pero la provincia entera sólo tiene 604.344 habitantes.

Castellón, ciudad liberal por excelencia, casi autárquica; con orgullo de su cultura, de su capitalidad cultural: aquí se habla más y mejor la lengua propia, el valenciano (nuestra forma de decir catalán). Con iniciativa para la industria: es la provincia con mayor producción cerámica; para la exportación: véase nuestro mirar a Europa y al mundo desde el siglo XIX, e incluso antes, con su producción naranjera, vitivinícola (vino Carlón) y la suministradora de toda la cordelería, maromas y jarcias para todas las marinas de guerra del mundo.

¿Y qué quiere decir eso? Pues que Castellón se conforma consigo misma. Pero, ciertamente es la gran olvidada. Siempre nos han hecho llegar tarde a todas las cosas: a las infraestructuras modernas, a las rondas, a las autovías, al aeropuerto, al AVE, al Corredor mediterráneo.

El dinero que había, o que no había pero que se dispuso, se gastó para las obras faraónicas del Metro, de la Ciutat de les Arts i les Ciències, de l’Oceanogràfic, la nueva terminal del Aeropuerto de Manises, de la Fórmula 1, todo ello de Valencia; o de la Ciudad de la Luz (estudios de cine), del parque temático Terra Mítica, la nueva terminal del aeropuerto de Alicante el Altet, inaugurada y, por supuesto, en funcionamiento desde 2011. Y un largo sinfín de muchas cosas más.

Todo el tiempo que en Castellón gobierna el Partido Popular la reivindicación a favor de que se pongan al día en inversiones, infraestructuras y apoyo al desarrollo económico ha sido la bandera. Pero no gobernando o sí el mismo partido en la Comunidad autónoma o en el Estado, lo cierto es que la bandera de la reivindicación sólo ha sido eso, una reivindicación, una excusa para volver a prometer que se conseguirían las cosas necesarias, al final una reivindicación eterna porque nunca se concedía lo reivindicado.

Lo curioso es que esa misma bandera reivindicativa la han usado los dos partidos mayoritarios, cuando han gobernado en la ciudad o no, cuando hacían campaña para las elecciones autonómicas o estatales. Pero Castellón siempre quedaba olvidada, sus infraestructuras si comenzaban, se dilataban en el tiempo  durante varias legislaturas. Estímulos, dinamización económica: ninguna.

Y todo ello porque parece que los 400.000 votos que son los que pueden ejercer el derecho de sufragio del total de 600.000 habitantes no tienen suficiente importancia ni para unos ni para otros. También hay que tener presente las abstenciones, alrededor del 25 %, de modo que los votos computables son unos 300.000 de los cuales unos 250.000 votan al PP y al PSOE.

Los resultados de las elecciones de noviembre de 2011 fueron los siguientes:

Partido Escaños Votos
PP 3 156544 52.87 %
PSOE 2 87461 29.54 %
EUPV-EV 0 15641 5.28 %
UPyD 0 11980 4.04 %
COMPROMÍS-Q 0 11857 4 %

El resto hasta el 100 % fueron pequeñas formaciones. Hay que señalar que además que de entre de esos, cada partido mayoritario ya tiene los de siempre, con lo que el vuelco hacia una parte u otra no va mucho más allá de 60.000 votos.

¿Para qué preocuparse, pues, por 60.000?

Alguien puede sacar como consecuencia que dado que nunca hemos conseguido que se acuerden de nosotros y, probablemente, nunca se acordarán, habría que hacer una reflexión profunda si son los partidos mayoritarios los que, de verdad, aunque manden allá, en Valencia, o más allá, en Madrid, pueden acordarse de nosotros, porque finalmente escuchen a nuestros representantes elegidos (dentro de esos partidos) que sí se preocupan por su circunscripción. Pero este es otro tema que habría que estudiar separadamente.

Lo que sí me da cierta ilusión es la noticia de la elección de Ximo Puig como Secretario General del PSPV. Es alguien muy cercano a nuestras comarcas, es muy de aquí, es querido por muchos, por casi todos. Así que nos anima la nueva y recién estrenada etapa del PSPV – PSOE.

Y esto se junta a la, incluso, más importante etapa del PPCV con Alberto Fabra al frente de él, al frente del Consell que ha tomado las riendas, y bien que se nota.

Dos castellonenses que pueden hacer que Castellón y provincia no quede relegada como siempre. Ha llegado la hora. Si no es ahora, está claro que no será nunca.

Ánimo pues a Alberto Fabra y, en lo que pueda, a Ximo Puig, para luchar, defender y tener presentes las comarcas y la capital de Castellón.

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