Las ONGs y la corrupción

Las ONGs y la corrupción

26.02.2012

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

Es lamentable pero esta semana hemos sido sorprendidos por la desagradable noticia de la detención de 14 personas por corrupción. Algunos responsables de ONGs, otros asesores de las mismas y una gran parte funcionarios o personas de confianza del Gobierno Valenciano que otorgaban las subvenciones en connivencia. Dinero que tendría que haber ido a cooperación internacional con países en desarrollo se quedó en el patrimonio personal de desaprensivos, más bien, ladrones. Esperaremos finalmente a saber con detalle lo ocurrido, pero no creo que en mis afirmaciones hasta aquí haya errado. El que sí que yerra es el estado, pues es el que tiene responsabilidad por el uso fraudulento de fondos por parte de las ONGs y de quienes los asignan si son públicos, porque la tutela de las Fundaciones y Asociaciones con fines no lucrativos compete al estado. A la vista está que son imprescindibles auditorías profesionales para las ONGs, pues hay muchas posibilidades y oportunidades para los corruptos que asignan o administran fondos. ¡Qué lástima! demasiados nos engañan con las ONGs haciéndonos creer que son altruistas, cuando lo que hacen es aprovecharse para vivir, tener un trabajo, más bien una aventura, pues eso de viajar y quedar como bueno y fotografiarse con niños o mayores en estado de necesidad, desahuciados de la vida, da mucho caché. Demasiados nos engañan también con retribuciones que perciben de las organizaciones sin ánimo de lucro para ellas, pero sí para quienes las dirigen, o directamente robando fondos. ¿En qué deja a las personas verdaderamente altruistas y a las organizaciones que de verdad se preocupan por mejorar el mundo? En muy mal lugar, pues injustamente los donantes sinceros piensan que son todos iguales. Otra cosa, ¿quiénes son los que pedían el 0,7 % para ayuda al desarrollo? Los que se apuntaban al carro de la publicidad del altruismo, los que querían tener dinero para administrarlo de mejor o peor manera, los que con eso conseguían poder. Y también algunos honestos que se desvelan por otros. Pero dada la situación espero que nadie vuelva a hablar del 0,7 % para ayuda al desarrollo porque pensaré que quiere aprovecharse mediante la corrupción. ¿Entonces es que quiero decir que no hay que ayudar a los desfavorecidos? Ciertamente no, sino que hay que hacerlo, pero hacerlo de modo que nadie se aproveche incorrectamente. Por eso la ayuda al desarrollo de países extranjeros hay que hacerla de un modo que asegure el buen uso de los fondos, intergubernamentalmente o a través de la ONU. Aun así esto no asegura nada, pero parece que haya más control. Por otra parte, como he dicho, el estado tiene responsabilidad por el uso fraudulento de fondos por parte de las ONGs. No debe dejar de asumir su responsabilidad. La corrupción al asignar o administrar fondos en las ONGs es como la pederastia en la Iglesia. Nos desanima y desmoraliza profundamente. Habrá que hacer un esfuerzo para controlar y perseguir a los corruptos.

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