Las manifestaciones son un remedo de democracia

Las manifestaciones son un remedo de democracia

26.02.2012

Federico Rivas García. Doctor en Derecho

Ayer comencé diciendo en Twitter que Baldoví, diputado nacional por Compromís en el Congreso de los Diputados decía (traducido) “el pueblo ha salido a la calle y ha hablado. Ni recortes, ni corruptos, ni violentos” y yo le contestaba que lo que decía era “lógico pero sin sentido hoy día”. Posteriormente fui desgranando en frases cortas mis razones que aquí pongo en este artículo. Efectivamente, ¿quién no estará de acuerdo en que los recortes nos perjudican personalmente, que los corruptos y violentos también pueden perjudicarnos personalmente? Pero una cosa que distingue a los humanos es su capacidad de restringir el deseo o la necesidad de una satisfacción inmediata por conseguir un bien mayor a corto o a largo plazo. (Véase mi libro “La génesis de la justicia: entre la naturaleza y la cultura”, Tirant Lo Blanch). Por eso digo que la frase es también demagógica, porque demagógico es usar el egoísmo, la comodidad y el deseo de querer siempre más, para criticar las decisiones que intentan solucionar la crisis económica que comportan restricciones para hoy, para tener un bien mayor mañana. Y si uno no se cree que pueda ser cierto ese mayor bien mañana, debátanse en foros de expertos las vías para solucionar la crisis, los medios y las estrategias. No se use la calle para demagogia y mentira. La calle y la pancarta es un sucedáneo de la democracia. Los expertos (si acaso los hubo) que gobernaron y erraron, y los que nunca gobernarán no tienen credibilidad, y aunque tendremos que dejar que se desahoguen, la calle, las bocinas, los pitos y pancartas no son democracia, sino sucedáneo, un remedo. La democracia habló el 20 N. Y puesto que la regla es tener elecciones generales cada 4 años, lo que queda a quienes no ganaron es el control del gobierno en el Congreso y la crítica parlamentaria, perfecto, pero salir a la calle es un mal sucedáneo de la democracia, y todavía lo es más malo y poco serio cuando hace 2 meses que el nuevo gobierno ha tomado posesión. En España nos hemos dado una democracia parlamentaria, NO asamblearia NI procesional. La música o el ruido (depende del oído) se debe tocar en los auditorios y teatros, los gritos en ninguna parte. Manifestaciones de estudiantes que no lo son, de jóvenes que son mayores; verdaderamente intervienen y se incorporan muchos que no pretenden lo que inicialmente los convocantes de la manifestación demandaban. Aunque se diga, con razón, que la manifestación es un derecho constitucional hay que tener presente la falta de representatividad de los manifestantes; no hay seguridad de que las procesiones cívicas sean verdaderamente representativas, siempre se añaden profesionales del “bollo”. Solo con pensar en la guerra de cifras de los participantes ya se ve la deficiencia democrática de este modo de hacerse oír. Alguien dirá que no hay que temer las manifestaciones si son pacíficas. No, temerlas no, pero, en realidad, las manifestaciones actuales poco tiempo después de unas elecciones generales son publicidad, propaganda y una oportunidad para manipular la opinión pública. Es mucho mejor hablar, debatir, informar donde toca; en los plenos municipales, en las cortes o asambleas autonómicas y en el parlamento nacional o senado. Para mí, la democracia en su más alto sentido, es parlamentaria, para hablar y debatir. Después de haber leído varias veces este artículo me he dado cuenta que le falta la aceptación completa, amplia y sin paliativos de las manifestaciones como elemento de estrategia política cuando en el país no existe modo de hacer sentir la voz del pueblo. Un sistema dictatorial, un sistema pseudodemocrático o un sistema democrático empobrecido por la endogamia partidista y una lejanía de la expresión libre y real en las urnas, me parecen buenos ejemplos de la necesidad de manifestaciones cívicas pacíficas procesionales. Pero no os quiero cansar. Esto es un tema para debatirlo largamente y vosotros, de momento, sólo me podéis leer, aunque os animo a comentar.

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  1. #1 por David el 27 febrero, 2012 - 7:29

    Como dijo Churchill, la democracia es la menos mala de las formas de gobierno. Otra cosa curiosa es que los autoproclamados “progresistas” sean los que no quieren que cambie nada (no a las reformas)… Y por desgracia este pais necesita muchos cambios.

  2. #2 por montonm el 26 febrero, 2012 - 16:09

    Vale, estoy de acuerdo.
    Pero tampoco acaba de convencer que 10,8 mill. de votos, de un total de 35,7 eximan cualquier decisión del “debate parlamentario”, aunque es verdad que ese es otro asunto…

    • #3 por montonm el 26 febrero, 2012 - 16:21

      (o se me había pasado por alto el penúltimo párrafo, o lo has escrito despues de mi comentario)

      • #4 por Frederic Rivas el 26 febrero, 2012 - 20:22

        Como figura en mi muro de FB y en el propio texto, es fruto de una revisión

    • #5 por Frederic Rivas el 26 febrero, 2012 - 20:23

      Los que no votaron no cuentan, dejaron las cosas a los que sí votaron. Y de entre los que votaron fue una fuerte mayoría la que venció

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