Uno de cada cinco españoles son caraduras

Según Javier Elzo, reputado sociólogo, citado por El Mundo, uno de cada cinco españoles es “un caradura de toda la vida”. El artículo  se titula “Corrupción en España, once caraduras para el 2011” del número 844 de Crónica, del 18.12.2011.

Se señala que según una encuesta del canal Fox:

  • El 83,1 % miente al decir que están enfermo para saltarse el trabajo.
  • El 67,5 % se ha ido alguna vez de un bar sin pagar.
  • El 26,3 % consume productos en los supermercados sin abonarlos.

Si estos datos son exactos estamos ante una dura realidad. Me avergüenzo de que así sea. Me parece increíble que los españoles tengamos tanta “jeta”.

¿Nos hemos planteado alguna vez la fuerza y el valor de la honestidad; o la maldad y el daño que produce la corrupción? ¿Queremos ser dignos de confianza o ser desleales y mentirosos?

No estoy tratando de moralizar, ni de hablar de las bondades de la religión. Lo que digo es que en nuestra cultura judeo-cristiana el valor de la verdad, la honestidad y el esfuerzo ha llevado a occidente al estado del bienestar, a un lugar elevado de desarrollo y de justicia. Otras culturas que priman la trampa, el engaño, el regateo, el timo, ya veis dónde están.

No quiero decir que aquí no haya tramposos como el Lazarillo de Tormes.

Lo que digo es que aquí está mal visto: uno no debe mentir, ni engañar ni estafar, pues si lo haces y te descubren has perdido toda la credibilidad, además de la sanción, penal en su caso, o de retirarte la amistad y el extrañamiento (nadie quiere estar, ni hacer negocios, con un tramposo).

Y lo que digo también es que allá: la mentira, el engaño, la trampa y la estafa, les parece un signo que identifica al despierto, al listo, de modo que se valora.

¿Queremos ser un país tercermundista?

Pues apliquemos el ejemplo y tengamos en alta estima los valores de la honestidad, la veracidad, el esfuerzo; e inculquémoslos en nuestros hijos y nietos. Con ello nos iremos elevando, como nación, en la lista de Transparencia Internacional mundial. En 2004 estuvimos en el puesto 23 con una nota de 7,1 puntos; hoy estamos fuera de los 30 primeros con una nota del 6,2.

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  1. #1 por Ramón el 18 diciembre, 2011 - 14:38

    España muchas veces parece ser eso. Recientemente, se me comentaba, que en este pais, siguen los contactos, los amigos, las influencias, si realmente quieres hacer algo. No es lo mismo, alguien con amigos que sin “esos” amigos, donde al final, se aplica el dicho “al quien arbol se arrima, buena sombre le cobija”, o “quien tiene padrino, se bautiza”. No es lo mismo, hacer negocios, con alguien que te ampara y casi te sube, que el que no tiene esos contactos a igual producto.

    La moralidad personal, indica eso. Porque no puedes llegar hacia arriba, siende honesto, humilde, trabajador, responsable. Las envidias, los “trepas”, los que todo lo quieren para si, y los que ven el éxito de los demás, un fracaso personal, donde es mas rentable, nunca ponerlo de manifiesto, pues la naturaleza humana, es como es. Si una vez, hiciste algo, no sacrílego, por pecador te quedaste.

    Somo tercermundistas, pues no. Somos España, pues si.

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