Los acentos y el aprendizaje incorrecto del idioma

 

Artur Mas, el President del Govern de Catalunya ha tenido necesidad de quedar bien, envainándose el comentario en el que afirmó que los adolescentes catalanes salen de sus estudios conociendo el castellano, tan bien, como cualquiera de Salamanca, Valladolid y por supuesto de Andalucía o Canarias, que por cierto a algunos de ellos ni se les entiende (más o menos así lo dijo).

Para algunos esta afirmación no es de buen gusto, no es políticamente correcta, es ofensiva para andaluces y canarios, pues se ha hablado contra el acento de los andaluces y canarios; incluso ha tenido “efetos” (por efectos) en los gallegos, como dicen estos cuando hablan en castellano.

Pero del acento, en el Diccionario de la RAE se dice[i], entre otras cosas, que va sobre la vocal de la sílaba que se quiere enfatizar dando a entender que, en la práctica es una cuestión más de vocales que de consonantes, que es una cuestión de particularidades fonéticas basadas más en las vocales. Todos notamos la diferencia en la vocalización, pues algunos de los idiomas peninsulares no tienen sólo 5 vocales sino muchas más.

Hay que notar que, del acento, han hablado los respondones de Artur Mas, contrariamente a lo que probablemente quería decir Mas, pues creo que él quería enfocar el tema en el hecho de que cuando las consonantes dejan de pronunciarse, o se pronuncian de otro modo el lenguaje hablado cambia hasta tal grado que se convierte en ininteligible, en otro.

No me hagáis recordaros la diferencia entre el inglés escrito y el hablado, y no lo digo al nivel de quien no conoce dicho idioma, sino al nivel de quien sabe que puede, por mucho que busque, no encontrar norma alguna por la que un mismo signo, unas veces se pronuncia de un modo y otras de otro. Esa es la razón de que en USA haya tantos concursos de deletreo, para ellos se precisa memorizar (tal cual el chino) los signos, uno a uno, para saber escribir correctamente la palabra. No así en el castellano de un hablante estándar, que oyendo hablar sabe escribir. Igual ocurre en catalán, o en alemán dos de los idiomas en donde la pronunciación, la prosodia, está, con pocas reglas, claramente establecida.

Pues bien, si algún padre de niños andaluces o canarios se siente ofendido, lo hacen sin causa, porque, en efecto, el idioma que desde pequeños aprenden sus hijos no es el castellano estándar. Se comen consonantes y otras las pronuncian de distinta manera, solo falta un poco de tiempo para que el modo en que hablan (como lo hacen los argentinos con la y, la doble ele, ll, y la jota, j, así como con la conjugación de los verbos), haga que se convierta en otro idioma.

Ozé, zaca er zaco de la za para que ze ceque ar zo, es un ejemplo jocoso de ceceo. En cuanto al seseo, este es general, aunque no sea lo que más perjudica al entendimiento, porque casi es normativo.

La distinción entre el singular y el plural es la apertura mayor y alargamiento de la vocal final, porque la s final se la comen: là càsàa, por las casas, la r (erre) por la l (ele).

Decir estas cosas no es ofensivo. Lo ofensivo es que habiendo aprendido el idioma, de los padres y por la calle, que se habla así, en las escuelas no se consiga que hablen el estándar admitido y continúen no sólo seseando (pronunciando las c delante de e,i; las z delante de todas las vocales como s) sino pronunciando la doble ele, ll, como y griega, y, [chiquiyo] en el interior de la palabra y como ele, l, al final de ella, [Sabadel]); así como el dígrafo ch como sh inglés; la ele, l, como la ere, r; y muchísimos más.

No, no es ofensivo decir que los maestros que enseñan a los niños en dichos territorios, los cuales, probablemente, la mayoría de ellos, son también de los mismos territorios, no tienen éxito en enseñar a hablar correctamente el idioma estándar.

Nada que decir de que en casa hablen dialectalmente su andaluz o canario, pero de la escuela deben salir hablando, leyendo y escribiendo el idioma estándar. Y todos vemos y oímos que ministros y ex presidentes de gobierno y otras altas instancias hablan dialectalmente. ¿Cómo queremos que hablen inglés si ni su propio idioma lo conocen a la perfección?, e, insisto, nada que objetar que lo hablen a su manera dialectalmente en su círculo, pero deberían saber el estándar.


[i] ACENTO (Del lat. accentus, calco del gr. προσῳδία).

1. m. Relieve que en la pronunciación se da a una sílaba de la palabra, distinguiéndola de las demás por una mayor intensidad o por un tono más alto.

2. m. Tilde, rayita oblicua que en la ortografía española vigente baja de derecha a izquierda de quien escribe o lee. Se usa para indicar en determinados casos la mayor fuerza espiratoria de la sílaba cuya vocal la lleva, p. ej., cámara, símbolo, útil, allá, salió; y también para distinguir una palabra o forma de otra escrita con iguales letras, p. ej., sólo, adverbio, frente a solo, adjetivo; o con ambos fines a la vez, p. ej., tomó frente a tomo; él, pronombre personal, frente a el, artículo.

3. m. Modulación de la voz, entonación.

4. m. Conjunto de las particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región, ciudad, etc.

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