El drama del desempleo

 

Estaba ayer, día de la reflexión prevista en la legislación electoral española respecto de las elecciones locales y autonómicas en la mayor parte de España, metido en Facebook y compartiendo comentarios como estos:

  • ¿!Qué!, estáis reflexionando? yo sí, en que tenemos que trabajar más todos para ganarnos la vida, tener dinero para gastarlo, aunque sea menos que antes y así salir de la crisis.
  • Continúo reflexionando que si gasto un poco más, aumentará la demanda, si aumenta la demanda, para equilibrarla, aumentará la oferta, que es lo mismo que decir que aumentará la producción y, claro está, para producir se necesita mano de obra. ¡Oh, que bien! ya sé cómo acabar con el desempleo. Adelante pues, gastemos, gastemos lo poco de que podamos disponer más allá de sobrevivir.
  • No creáis que me equivoco ni que es broma. Algunos de nosotros hemos hecho eso. Hemos ido a comprar. Políticos incluidos. Y si no os lo creéis mirad el “estado” de mis amigos.
  • Como dice Nassim Nicholas Taleb en su libro El cisne negro, “lo que determina el sino de una teoría en la ciencia social es el contagio, no su validez”. Y esto es válido para el Movimiento 15 M, para la moda, para el voto en democracia o para el problema de los tipos de interés de la Deuda Soberana.
  • Vale, pues. Contagiémonos de las ganas de gastar, de consumir, para que aumentando la demanda aumente el trabajo para todos. El ‘sino’ de esta teoría además del contagio es su validez universal. No hay crecimiento en el conformismo, en la autosuficiencia; sólo hay crecimiento económico con el consumo y con la confianza de que se continuará consumiendo.

Como respuesta a mis comentarios Yago Ramos dijo: Realmente la solución Keynesiana sería el aumento del consumo, pero desde que estamos en la Unión Europea, ya no es tan sencillo: http://www.youtube.com/watch?v=mk6vgZGdar8 de modo que procedí a visualizar el enlace que me gustó; y poco después añadió: Y aquí continúa explicando la injerencia China en todo esto: http://www.youtube.com/watch?v=LLjFrZMNU2A&feature=related . ¡Excelentes lecciones ambas, que me encantaron!

De modo que continué reflexionando, y ¡mucho que lo hice!

Me puse a pensar en el drama que representa para todo el mundo el paro, el desempleo. Los proyectos de vida se vienen abajo: si me iba a comprar una casa, los muebles o un coche; si estaba proyectando unas vacaciones, cortas o largas; si me iba a casar; todo, todo se viene abajo pues no voy a poder contar con los ingresos previstos, una parte de los cuales iba a destinar a dichos proyectos. Hasta los gastos corrientes, el mantenimiento de mi vida tal cual era hasta hoy queda modificado: no voy a ir una vez a la semana al restaurante a comer o cenar con mi pareja y con los amigos; me va a ser muy difícil continuar cumpliendo con las obligaciones asumidas, los pagos periódicos de operaciones económicas previas. Voy a incumplir, yo que era tan serio, formal y cumplidor.

Observaréis que cuando eso pasa, independientemente de la causa inmediata para la decisión de reducción de plantilla, la actividad económica en general se reduce. Construcción, fabricación de muebles, de vehículos, hostelería y turismo, todo se ve afectado a la baja. La propia vida de uno cambia, ya no hay nuevas parejas que deseen convivir juntas y lo puedan hacer. Y los compromisos se incumplen pues no se pagan los plazos como estaban acordados, y las entidades financieras se resienten, el índice de morosidad de sus clientes aumenta y les es más difícil conseguir buenos resultados y nuevas fuentes de financiación para continuar sustentando el flujo de efectivo y crédito que precisa la actividad económica. De modo que se ha entrado en recorrer un camino en espiral hacia dentro, hacia la contracción, hacia la IMPLOSIÓN del sistema.

Si nos quedáramos sin trabajo, estimado lector, cosa que ha sucedido a casi 5 millones de personas en España, nuestra vida se vendría abajo. Y si esos parados representan el 20 % de la población activa quiere decir que, o una quinta parte de toda la población (pues de los parados dependían personas no activas) vive a costa de las otras 4/5 partes, o la estamos echando a la calle literal, a la mendicidad.

Me diréis que algo tendrán para ir tirando hasta que de nuevo encuentren empleo. En algunos casos así será. Lo que no es seguro es que les llegue hasta que la economía comience a crecer y se les incluya de nuevo en alguna plantilla.

También me diréis que en muchos casos hay picaresca, que muchos parados continúan trabajando haciendo “chapuzas”, que cobran, en un mundo de economía sumergida, compatibilizando con las prestaciones sociales que reciben.

Que es un drama todo el mundo lo sabemos. Lo que no sabe todo el mundo, y si lo supieron no lo recuerdan, es que:

  • No se puede gastar largo tiempo más que lo que se gana.
  • La mejor política social es el pleno empleo.
  • Para el pleno empleo se necesita tener una actitud de responsabilidad, de esfuerzo, de ahorro, especialmente de ahorro de gasto por parte del Estado,  pero también de CONSUMO.
  • No son ni han sido los gobiernos los que han tirado de la economía, sino los consumidores, y estos lo han hecho cuando han tenido un mínimo de CONFIANZA en el futuro.
  • Los gobiernos, incluso los supranacionales, lo único que pueden hacer es afinar y suavizar las relaciones de los intervinientes en la economía real mediante políticas fiscales, de gasto e inversión, así como financieras y de tipos de interés.
  • Pero los verdaderos ACTORES de la ECONOMÍA somos los consumidores.

Como actores, pongámonos a caminar en sentido contrario. Los que continúan teniendo empleo es necesario que dediquen de sus recursos, un poco más que ayer pero menos que mañana, al consumo. Si eso lo hacen las 4/5 partes de la población, estoy seguro que nos meteremos en el camino de una espiral en dirección hacia afuera, hacia la EXPANSIÓN, lo cual producirá incremento del consumo, por tanto de la demanda, por tanto de la producción, por tanto de la ocupación, por tanto de la riqueza, por tanto, de nuevo,  mayor incremento del consumo, de la demanda, de la producción, de la ocupación y de la riqueza, y así sucesivamente.

Pero si la cosa es tan fácil ¿por qué no se ha hecho ya?, si la receta es tan sencilla ¿por qué no se ha aplicado ya? Respuesta: porque no nos lo han dicho, ni repetido, como ahora hago yo; y si nos lo hubiesen dicho, quizás no hubiésemos hecho caso, porque ni tú ni yo hemos tenido la mínima confianza en el futuro, a pesar de que nos jugábamos poco, pues sólo se pide incrementar un poco (aunque sea muy poco) el consumo, aquellos que lo pueden hacer (funcionarios, pensionistas, trabajadores con empleo todavía), no dejar de ahorrar (que también es necesario) aunque nos hemos ido al extremo ahorrando más que nunca.

Que esto son recetas keynesianas, como me dijo Yago Ramos, estoy de acuerdo, pero ¿acaso es malo que lo sean? La prescripción de recetas varía con el tiempo y con la enfermedad. Así también las recetas económicas. Keynes fue bueno desde 1945 a 1973 y ¿después malo? No, lo que pasó es que después ocurrieron cosas como las diversas crisis de la energía que sin que, verdaderamente interviniera el mercado libremente se cambiaron las reglas del juego mediante la situación geopolítica y militar, y se incrementaron los precios de la energía. No está mal aplicar otras recetas para otras enfermedades así que Keynes, Hayek, Friedman o Samuelson hay que aplicarlos cuando toca.

Si todo el mundo leyera lo que he escrito estoy seguro que la mayor parte de las personas me haría caso y en el caso de los que pudieran, aunque fuera poco importe, aumentarían sus consumos en los bares, restaurantes, hoteles, vacaciones, comercios, bienes de consumo de menor valor; que llevaría, posteriormente, con el aumento del empleo, a aumentar la inversión y el consumo en bienes de mayor valor. Seguro que funcionaría.

La cuestión es, si estamos en un círculo estancados o estamos en una espiral (se ha demostrado que sólo la espiral funciona en la economía). El problema es confundir la dirección de la espiral, si vamos hacia adentro, hacia la contracción, o si vamos hacia fuera, hacia la expansión. Otro problema distinto, cuando ya estás en la espiral expansiva, es que las autoridades económicas permitan que el índice en que se aparta del círculo la espiral, yendo hacia la expansión, sea exagerado: si hacia adentro vamos a la contracción y hacia la implosión, hacia fuera vamos a la expansión, que si nos descuidamos, nos lleva a la explosión.

Este es el caso de la presente crisis. Las autoridades financieras no quisieron mirar al futuro y no vieron en la expansión sin fin del crédito la explosión en el horizonte, a pesar de saber de los inventos y mentiras que se vendían por parte de las entidades financieras, con tal que cobrar suculentas comisiones y conseguir rendimientos.

A modo de conclusión sólo me resta repetir que tenemos que gastar lo poco de que podamos disponer más allá de sobrevivir. Si como dice Nassim Nicholas Taleb en su libro EL CISNE NEGRO, “lo que determina el sino de una teoría en la ciencia social es el contagio, no su validez”, contagiémonos de las ganas de gastar, de consumir, para que aumentando la demanda aumente el trabajo para todos. El ‘sino’ de esta teoría además del contagio es su validez universal. No hay crecimiento en el conformismo, en la autosuficiencia, en la autarquía; sólo hay crecimiento económico con el consumo, y con la confianza de que se continuará consumiendo; y esto es una cuestión de voluntad.

  1. #1 por javier gil el 18 julio, 2011 - 19:04

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