Una mirada a la ciencia cognitiva, a la psicología evolutiva y a la prehistoria de la mente

¿Cómo pudo la mente humana crear arte, producir ciencia y creer en ideologías religiosas cuando no se ha encontrado ninguna traza de ello en los chimpancés, los seres vivos biológicamente más cercanos al hombre? La ciencia cognitiva, la psicología evolutiva y el estudio de la prehistoria de la mente tienen la palabra.

Los psicólogos han intentado acercarse a una respuesta al investigar el desarrollo mental de los niños, el malfuncionamiento del cerebro y la capacidad, si alguna, de los chimpancés en desarrollar el lenguaje. También los filósofos se han acercado al estudiar la relación entre mente y cerebro (el problema de la relación o existencia separada de la mente y del cerebro). Han trabajado en ello los neurólogos, los primatólogos, los bioantropólogos.

Dado que nuestro antecesor común[1] data de hace 6 millones de años, habríamos tenido que estudiar la mente de los Australopitecus ramidus de hace 4,5 millones de años; la de los Homo habilis de hace 2 millones de años; la del Homo erectus de hace 1,8 millones de años; el Homo neanderthalensis que sobrevivió en Europa hasta hace 30.000; y su contemporáneo durante mucho tiempo, desde hace 100.000 años, el Homo sapiens sapiens, es decir, nosotros mismos. Pero ¿cómo se puede estudiar, aprender; sí, cómo se puede conocer, cómo se puede investigar la prehistoria de la mente?

Desde las últimas 3 décadas los científicos han usado para ello la arqueología cognitiva, que no es la simple relación entre el tamaño del cerebro, la inteligencia y el comportamiento, porque aunque, en efecto, algunos relacionan el hecho de que entre hace 2 y 1,5 millones de años se produjo un crecimiento en el tamaño del cerebro que, parece coincide con el aparecimiento del Homo habilis, y otro, menos pronunciado, entre hace 500.000 y 200.000 años, y relacionan tentativamente el primero de dichos crecimientos con el desarrollo de las herramientas; en realidad, no han encontrado mayor cambio en la naturaleza del registro fósil con relación al segundo de los periodos de crecimiento del cerebro.

No obstante, las dos más dramáticas transformaciones en la conducta humana se han producido a lo largo de un periodo que transcurre después de que el tamaño del cerebro ya hubiera llegado al actual, relacionado exclusivamente con el Homo sapiens sapiens. Efectivamente, a pesar de que el Neanderthalensis tenía un cerebro del tamaño de los actuales, su cultura permaneció extremadamente limitada (entre hace 200.000 a 30.000 años). Pero se presenta una primera y dramática transformación entre hace 60.000 y 30.000 años cuando aparecen el arte, la tecnología compleja y la religión, en lo relativo, especialmente con el Homo sapiens sapiens. La segunda transformación importante se produce con el aparecimiento de la agricultura y la ganadería hace 10.000 años.

El relato consiste en que sin aumento aparente del tamaño del cerebro, de la forma o anatomía general, ocurre una explosión cultural que resulta en un cambio fundamental del tipo de vida. Hace 60.000 años en el sudeste de Asia el Homo sapiens sapiens construye barcos que le permiten llegar a Australia. Hace 20.000 años pasa de fabricar herramientas en piedra a fabricarlas en hueso y marfil, construye viviendas y pinta muros, fabrica arte, realiza figuras humanas de hueso y de marfil, cose vestimentas con agujas de hueso y Europa se llena de arte rupestre. Hace 10.000 años con la llegada del calentamiento global que marca el fin del periodo Pleistoceno y comienza el Holoceno, vemos en el Oriente Medio al hombre agrícola y ganadero que domestica animales, se reúne en poblados y funda ciudades; con ello comienza la andadura de los imperios en sucesión que llegan a ser siempre más potentes y dominantes, más diversos y complejos.

Pero ¿cómo entender la mente en sus inicios?, ¿cómo saber lo que fue la mente, lo que es actualmente la mente? ¿El entender el desarrollo de la capacidad mental podría ayudarnos a entender la generación y el desarrollo de la noción o concepto de Justicia? Para responder a esas preguntas, lo mejor que podemos hacer es observar las mentes más fértiles y extraordinarias que hay actualmente en existencia: las de los niños. Esta es una metodología adecuada que nos va a ayudar porque entenderemos lo que pasó para llegar al desarrollo del cerebro actual y al surgimiento de la mente.


[1] De los chimpancés y de los humanos.

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