Los acentos y el aprendizaje incorrecto del idioma

Los acentos y el aprendizaje incorrecto del idioma

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

2017.05.14 Publicado en el Periódico Mediterráneo de hoy

 

En su día, Artur Mas, el que fue President del Govern de Catalunya tuvo que quedar bien envainándose el comentario en el que afirmó que los adolescentes catalanes salen de sus estudios conociendo el castellano tan bien como cualquiera de Salamanca, Valladolid y por supuesto de Andalucía o Canarias, que por cierto a algunos de ellos ni se les entiende (más o menos así lo dijo).

Para algunos esta afirmación no fue de buen gusto porque no es políticamente correcta, es ofensiva para andaluces y canarios, pues se ha hablado contra el acento de los andaluces y canarios; incluso ha tenido “efetos” (por efectos) en los gallegos, como dicen estos cuando hablan en castellano.

Pero del acento, en el Diccionario de la RAE se dice[i], entre otras cosas, que va sobre la vocal de la sílaba que se quiere enfatizar dando a entender que, en la práctica es una cuestión más de vocales que de consonantes, que es una cuestión de particularidades fonéticas basadas más en las vocales. Todos notamos la diferencia en la vocalización, pues algunos de los idiomas peninsulares no tienen sólo 5 vocales sino muchas más, y el castellano hablado por algunos ciudadanos españoles que sólo tienen como propio ese idioma, lo hablan comiéndose las “s” o las “r”, y pronuncian las “s” (especialmente finales) como “j” y la doble “l” como “y” griega o como una “l” (ele) simple.

Los respondones quizás no notan que el castellano estándar no es, precisamente, el que hablan la mayoría de los andaluces, canarios, y deja mucho que desear en algunos casos el que hablan los gallegos, extremeños, madrileños y otros. Lo que hay que enfocar es la cuestión sobre la enseñanza del idioma en la escuela. No puede ser que se salga de la escuela hablando andaluz o canario, lo que no quita que en casa lo hagan. El problema consiste en que no pueden, no saben, hablar el idioma con la pronunciación estándar de España. Eso es un fracaso de la educación pública.

En efecto, el hecho es que cuando las consonantes dejan de pronunciarse, o se pronuncian de otro modo, el lenguaje hablado cambia hasta tal grado que se convierte en ininteligible, en otro idioma.

No me hagáis recordaros la diferencia entre el inglés escrito y el hablado, y no lo digo al nivel de quien no conoce dicho idioma, sino al nivel de quien sabe que puede, por mucho que busque, no encontrar norma alguna por la que un mismo signo, unas veces se pronuncia de un modo y otras de otro. Esa es la razón de que en USA haya tantos concursos de deletreo, para ellos se precisa memorizar (tal cual el chino) los signos, uno a uno, para saber escribir correctamente la palabra. No así en el castellano de un hablante estándar, que oyendo hablar sabe escribir. Igual ocurre en catalán, o en alemán dos de los idiomas en donde la pronunciación, la prosodia, está, con pocas reglas, claramente establecida.

Pues bien, si algún padre de niños andaluces o canarios se siente ofendido, lo hacen sin causa, porque, en efecto, el idioma que desde pequeños aprenden sus hijos no es el castellano estándar. Se comen consonantes y otras las pronuncian de distinta manera, solo falta un poco de tiempo para que el modo en que hablan (como lo hacen los argentinos con la y griega, la doble ele, ll, y la jota, j, así como con la conjugación de los verbos), haga que se convierta en otro idioma.

Ozé, zaca er zaco de la za para que ze ceque ar zo, es un ejemplo jocoso de ceceo. En cuanto al seseo, este es general, aunque no sea lo que más perjudica al entendimiento, porque casi es normativo.

La distinción entre el singular y el plural es la apertura mayor y alargamiento de la vocal final, porque la s final se la comen: là càsàa, por las casas, la r (erre) por la l (ele).

Decir estas cosas no es ofensivo. Lo ofensivo es que habiendo aprendido el idioma, de los padres y por la calle, que se habla así, en las escuelas no se consiga que hablen el estándar admitido y continúen no sólo seseando (pronunciando las c delante de e,i; las z delante de todas las vocales como s) sino pronunciando la doble ele, ll, como y griega, y, [chiquiyo] en el interior de la palabra y como ele, l, al final de ella, [Sabadel]); así como el dígrafo ch como sh inglés; la ele, l, como la ere, r; y muchísimos más.

No, no es ofensivo decir que los maestros que enseñan a los niños en dichos territorios, los cuales, probablemente, la mayoría de ellos, son también de los mismos territorios, no tienen éxito en enseñar a hablar correctamente el idioma estándar, porque ellos mismos tampoco lo saben hablar. Y ese no es el caso de los catalanes, mallorquines, valencianos y, por supuesto, de los castellanos.

Nada que decir que en casa hablen dialectalmente su andaluz o canario, pero de la escuela deben salir hablando, leyendo y escribiendo el idioma estándar. Y todos vemos que ministros y ex presidentes de gobierno y otras altas instancias hablan dialectalmente. ¿Cómo queremos que hablen inglés si ni su propio idioma lo conocen, no a la perfección, sino suficientemente?, e, insisto, nada que objetar que lo hablen a su manera dialectalmente en su círculo, pero deberían saber el estándar.

Y, por cierto, lo dicho aquí de los andaluces o canarios aplica a muchos más de otras autonomías de España cercanas a la andaluza, así como a muchos hispanohablantes de América (he dicho a muchos, no a todos)

[i] ACENTO (Del lat. accentus, calco del gr. προσῳδία).

  1. m. Relieve que en la pronunciación se da a una sílaba de la palabra, distinguiéndola de las demás por una mayor intensidad o por un tono más alto.
  2. m. Tilde, rayita oblicua que en la ortografía española vigente baja de derecha a izquierda de quien escribe o lee. Se usa para indicar en determinados casos la mayor fuerza espiratoria de la sílaba cuya vocal la lleva, p. ej., cámara, símbolo, útil, allá, salió; y también para distinguir una palabra o forma de otra escrita con iguales letras, p. ej., sólo, adverbio, frente a solo, adjetivo; o con ambos fines a la vez, p. ej., tomó frente a tomo; él, pronombre personal, frente a el, artículo.
  3. m. Modulación de la voz, entonación.
  4. m. Conjunto de las particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región, ciudad, etc.

 

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Los estados fallidos

Los estados fallidos.

Artículo publicado en el Periódico Mediterráneo

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

2017.04.29

Ya sé que no es el momento de hablar de ello. La crisis económica, que todavía perdura, el no tener para uno mismo, hace que uno se olvide de los demás, pero estamos en una época del año en que se habla mucho del amor fraterno, absolutamente necesario para cooperar y tener éxito como humanos.

Sí, nos olvidamos de los demás, y si no, mirad lo del 0,7 % del PIB para Ayuda oficial al desarrollo (AOD). Ni se habla de ello. Los responsables de Cooperación y Desarrollo de la Unión Europea, se comprometieron en mayo del 2005 a elevar la Ayuda Oficial al Desarrollo hasta el 0,56% del PIB comunitario en el año 2010 con el objetivo de alcanzar la cifra del 0,7% en el año 2015. Esto hubiese supuesto destinar al desarrollo 20.000 millones de euros más al año a partir de 2010. Sin embargo, el objetivo del 0,7 que fijó la ONU hace 35 años, sólo lo han cumplido en algún momento cuatro países: Dinamarca, Luxemburgo, Holanda y Suecia.

Por eso, hablar de los Estados fallidos quizá no sea el momento. Pero como consecuencia de las revueltas populares de Túnez, Egipto, Libia, Siria y … las que probablemente podrían llegar a venir, me interesa sacar a colación el tema de los Estados fallidos.

Son Estados fallidos, no hay duda, estados como Somalia, por ejemplo, u otros lugares en donde el monopolio del uso legítimo de la fuerza dentro de sus fronteras no está en manos del Estado, sino en las de los señores de la guerra o los grupos paramilitares.

Aunque el término también se emplea para referirse a otro tipo de Estados en donde hay altas tasas o registros de criminalidad, corrupción política, mercado informal, ineficiencia judicial, interferencia en la política de poderes fácticos con presupuesto y poder político, muy superiores al del Gobierno.

Por otra parte algunos consideran que el concepto no es del todo claro y es manipulable políticamente.

No obstante el centro de estudios estadounidense Fund for Peace emite anualmente el Índice de Estados Fallidos (Failed States Index) que se publica en la revista Foreign Policy. Clasifica a los países basándose en doce factores, como la presión demográfica creciente, movimientos masivos de refugiados y desplazados internos; descontento grupal y búsqueda de venganza, huida crónica y constante de población; desarrollo desigual entre grupos; crisis económica aguda o grave; criminalización y deslegitimación del Estado; deterioro progresivo de los servicios públicos; violación extendida de los Derechos Humanos; aparato de seguridad que supone un ‘Estado dentro del Estado’; ascenso de élites faccionalizadas e intervención, de otros Estados o factores externos.

En el año 2010 fueron incluidos 177 Estados, de estos 37 fueron catalogados como “en alerta”, 92 “en peligro”, 35 como “moderados”, 13 como “sustentable”. Los peores 10 son lo que alisto a continuación:

  1. Somalia
    2. Chad
    3. Sudán
    4. Zimbabue
    5. Rep. Dem. del Congo
    6. Afganistán
    7. Irak
    8. República Centroafricana
    9. Guinea
    10. Pakistán

¿A dónde me lleva esto? A lanzar lo que, incluso para mí, parece una peregrina idea, pues imaginad lo que se podría hacer con los 20,90 millones de parados de la Europa de los 28 estados a finales de 2016, la mayoría de los cuales han tenido algún tipo de prestación contributiva y ahora, quizás, tienen ayudas a cargo de los Presupuestos generales de su Estado.

En lugar de incentivar el venir al primer mundo, habría que incentivar el ir al tercer mundo a ayudar bajo el paraguas de la ONU a organizar el Estado para que dejara de ser fallido, incluyendo fuerzas del orden, funcionarios de todo tipo, pero sobre todo, ayudar a la prestación de los servicios básicos, entre ellos los de sanidad y educación.

No todos valdríamos, lo sé. Pero muchos estarían encantados de hacerlo, de hecho lo están y van altruistamente mediante colaborar o trabajar con alguna ONG.

Pero lo que digo es algo mucho mayor. Lo que sugiero es que hay que enviar Altos dirigentes para organizar y planificar el país, su economía, su vertebración social y territorial; Altos funcionarios para aconsejar a esos Altos dirigentes; Empleados de a pie que hagan el trabajo; y Fuerzas de seguridad que tengan a su cargo el mantenimiento del orden para que los demás trabajen. Algo así como una Administración temporal bajo el paraguas de la ONU. Incorporando, poco a poco, a los autóctonos que hayan aprendido (no a robar sino a gestionar bien la cosa pública) y posteriormente, en un acto trascendente, de legítima satisfacción moral mundial, ceder el control total.

Esto es un sueño, pero dejadme soñar. No parece serio lo que he dicho. Pero ¿por qué no?

Estamos manteniendo a gente que no tiene otra cosa para comer que lo que compran con las ayudas gubernamentales que reciben después de haber agotado la prestación por desempleo. Muchos de esos y otros, especialmente los jóvenes, estarían dispuestos a poderse ganar la vida en un país extraño, durante un tiempo, aprendiendo bien uno o dos idiomas, el inglés como idioma franco y el del propio país, aprovechando el que son JASPs, es decir, jóvenes aunque suficientemente preparados, poniéndose como reto histórico haber contribuido al éxito de un Estado previamente fallido.

 

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Bicicletas y circulación en la ciudad

BICICLETAS Y CIRCULACIÓN EN LA CIUDAD
Frederic Rivas. Doctor en Derecho
2017.02.25
¿Quién no se ha tropezado conduciendo un vehículo con ciclistas que van en dirección prohibida, o caminando por la acera con bicicletas que las invaden?

Hay riesgo en ello. Por eso es conveniente hacer un poco de docencia sobre la circulación de este elemento tan querido y aconsejado, tanto para la salud como para una economía de transporte sostenible.

Las bicicletas son vehículos, y deben circular por la calzada con el resto de vehículos, o por las vías especialmente creadas para ellas. En ningún caso deben circular por las aceras ni por los pasos peatonales para cruzar las calzadas.

El Ayuntamiento de Castellón, España, dispone de los datos de los golpes y accidentes que han provocado las bicicletas que no circulan de acuerdo con la normativa. Los viandantes, nosotros los peatones, no estamos nada de cómodos con ver lo que está pasando.

Excelentes son las bicicletas, pero cuando van por la calzada general o por la habilitada expresamente para ellas. Todo lo que no sea esto, es incumplimiento de normas que se tolera.

Las normas del Reglamento de Circulación de España, aplicables a las bicicletas indican que:

Artículo 121.- Circulación por zonas peatonales.
5. La circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales.

Artículo 122.- Circulación por la calzada o arcén.
5. La circulación por el arcén o por la calzada se hará con prudencia, sin entorpecer innecesariamente la circulación, y aproximándose cuanto sea posible al borde exterior de aquéllos. Salvo en el caso de que formen un cortejo, deberán marchar unos tras otros si la seguridad de la circulación así lo requiere, especialmente en casos de poca visibilidad o de gran densidad de circulación de vehículos.

Si estas son las normas ¿por qué hacen dejación de funciones los agentes de movilidad, o por qué no se toman medidas por parte de la Concejalía de Seguridad y Movilidad o, incluso, por parte de la Alcaldesa (en Castellón, España)? ¿Acaso ya se está pensando en las próximas elecciones? Ciertamente hacer dejación de funciones pudiera llegar a ser constitutiva de delito.

Es necesario siempre hacer docencia, cosa que, salvo error, no hace la web municipal cuando habla de BiciCas y el préstamo de bicicletas. Ese sería un buen sitio para informar a todos los que se dan de alta para usar el servicio de por dónde deben circular. Es curioso ver que dichos usuarios toman la bicicleta de los lugares de aparcamiento y control, que se hallan en zonas peatonales y desde allí, por encima de la acera marchan a sus destinos. En realidad, con este diseño lo que se está haciendo es estimular la circulación por la acera. Todas las zonas de aparcamiento de BiciCas debería conducir, señalizadamente (total es cuestión de pintar la acera) e inmediatamente a la calzada de vehículos (salvo que por allí pase un carril bici).

Sugiero que la web municipal, además de hacerse autobombo (cosa que sirve para nada a los ciudadanos) en el apartado de Movilidad, debería hacer brevemente docencia respecto de la circulación tanto de bicicletas como de peatones. Frases como “circula por la calzada o por el carril bici”, “no circules subido a la bici por los pasos de cebra”, “circula por tu derecha o por el arcén”.

Confío que las autoridades tanto de la Policía Local, de Movilidad o Políticas se conciencien de la necesidad de no actuar con lenidad en esta materia y de no lenificar nuestras normas de circulación (que las mismas busquen en el diccionario).

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Gobernando Europa

GOBERNANDO EUROPA

2017.02.02

Publicado en el Periódico Mediterráneo

Frederic Rivas Garcia. Doctor en Derecho

 

Alemania no estaba ni está por la labor de apoyar la creación de eurobonos porque la financiación de su controlado déficit se elevaría, pues en lugar de que todos los países consiguieran financiarse al tipo de Alemania, lo que ocurriría sería un aumento promediado o ponderado del tipo mínimo que es el que le aplican los inversores a ella.

Por otra parte, la “locomotora” no está dispuesta a que los Fondos estructurales sirvan para financiar los déficits de países que no equilibran sus presupuestos y no hacen políticas económicas, financieras y fiscales ordenadas.

Cuando estalló la crisis USA se apresuró con una política monetarista a poner dinero en circulación. Allí estuvo Keynes. Pero aquí estuvo Hayek; aunque sí pero no, pues el BCE no iba a financiar los déficits de los estados, pero sí; no iba a comprar deuda pública en las subastas del mercado primario, pero sí que lo hizo en el mercado secundario, así que los bancos de los estados deficitarios quedaban bien con el gobierno de turno comprando la deuda emitida (dejando de financiar a la economía real, a la empresarial) y poco después se desembarazaban de ella en el mercado secundario, en donde la compraba el BCE.

Y bien, aunque no se iba a monetizar la deuda pública en Europa, lo cierto es que no sólo se ha monetizado (en la parte necesaria) la deuda pública sino también se compran por el BCE títulos de deuda de empresas.

Así que en Europa todo es un sí, pero no. Un sí con un sistema democrático con el Parlamento Europeo, pero un no, por los poderes mermados del mismo y el sistema oligárquico del Consejo como de la Comisión. Es un quiero y no puedo.

Y ahora, los ciudadanos de algunos países (de casi todos) están desencantados. Una Europa que está a expensas de los referéndums de turno, sea en el UK o en Italia, o de las dificultades en el equilibrio de los gobiernos.

Para adelantar en mayor Unión Europea será preciso aceptar, no solo un sistema de financiación común sino muchas otras cosas más. Por ejemplo, para la gobernanza económica y fiscal de Europa es preciso que los países de la zona euro tengan políticas fiscales coordinadas.

Pero esto último es tanto casi como ignorar la realidad. Los países de la Unión Europea son diferentes, unidos pero diversos.

Algunos somos periféricos y tenemos más sol, más calor y costumbres que tardaremos tiempo en estandarizar con la UE, al menos hasta la tercera generación, lo que quiere decir otros 30 años, al menos. Tenemos actividades y áreas económicas que tradicionalmente tienen un peso específico mayor en un lugar que en otro e, incluso, en algún país no existen. El sector primario (la agricultura y la ganadería), el secundario (la industria) y el terciario (los servicios) están mas desarrollados en un país que en otro.

Es razonable preguntarse cómo se pueden coordinar políticas fiscales, si éstas dependen de la economía, tanto los tipos impositivos como los propios impuestos y la importancia de los mismos dentro de la cesta impositiva. Salvo que se quiera uniformizar, cosa que no creo.

¿Acaso la gobernanza económica que se pretende es poner seriedad en las políticas económicas, financieras y fiscales, que falta hace? O pudiera ser que se pretenda que los políticos no vendan la piel del oso a los votantes porque ni son cazadores los que la venden, ni hay oso, ni tiene interés alguno para los posibles compradores y, más bien, hay muchos problemas si se usan como abrigo.

Traducido, que no se puede tener un estado del bienestar que atrae y deja entrar a los sufrientes ciudadanos de países con estado fracasado o en guerra, o con gobiernos que se preocupan de perpetuarse en el poder como clase política en lugar de hacer algo por su pueblo. Y no se puede tener porque no se puede soportar, porque no hay suficientes trabajadores en la economía real para generar la riqueza que sostenga a los que viven de los impuestos, los funcionarios; a los inmigrantes con plenos derechos en asistencia sanitaria y educación; a los turistas de la salud que vienen a ser intervenidos quirúrgicamente y a que les implanten prótesis; porque tienen la posibilidad de tomar “café” porque algunos creyeron que había para todos.

Y mientras tanto, en un país o en otro, y en un momento presente o cercano, están las perspectivas de nuevas elecciones y, claro, hay que ser más contundente y decir lo contrario de lo que se hace, para poder ganar votos, aunque después se siga con lo de siempre. O prometer no elevar los impuestos, incluso bajarlos, o cuando después se tienen que subir, como ya sabían los que formulaban las falsas promesas. Aunque siempre se tiene la manida excusa de la falta de, o inexacta información, o de que las circunstancias son otras.

¿Parece que estoy un poco desmoralizado? Es lo que estamos todos, pero quizá la cuestión estriba en que hay que trabajar duro y más, ahorrar, invertir en la economía real para producir más, en lugar de vivir del Estado, del cuento, de la especulación, de aspirar a ser funcionario y de la falta de moralidad en la declaración, liquidación y pago de los impuestos. Y si quienes gestionan las finanzas públicas no lo hacen bien, cambiémoslos. El voto es el poder de los ciudadanos.

Pero como no estoy seguro, esperemos acontecimientos que nos lo aclaren.

 

 

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¿Por qué nos discriminan?

Por qué nos discriminan

28.12.2016

Frederic Rivas García. Doctor en Derecho

 

El director de este medio José Luis Valencia hablaba el pasado día 18 de diciembre de “La discriminación castellonense” haciendo referencia a una retahíla de deudas para con nosotros que lastran la economía, y manifestaba que la objetivación de la discriminación histórica valenciana, y castellonense en particular, en infraestructuras no es un argumento político, es económico. Y no le falta razón.

Vicent Soler, el Conseller de Hacienda y Modelo Productivo hablaba el mismo día en otro medio de que los “doscientos años de invisibilidad política no se curan en un santiamén”, y ello me recordaba el interesante artículo del profesor Vicent Baydal en el Blog Vent de Cabylia titulado “Els valencians, infrafinançats des de fa segles?“ en el que sostiene (http://www.ventdcabylia.com/2016/08/els-valencians-infrafinancats-des-de-fa.html) la secular infrafinanciación, en el sentido de que salía más dinero que entraba en inversiones e infraestructuras, de modo que el dinero de los valencianos servía para financiar a la corte o al Estado.

Vivo toda mi vida en Castellón, nací en un pueblo de la provincia, en Soneja, y desde la edad de dos años vivo en la ciudad de mis amores: un pueblo grande (lo era antes) ahora ya casi una capital suficientemente grande (para nosotros que la hemos conocido pequeña y en la que casi sabíamos quienes eran todos los vecinos) pues tiene 171 669 habitantes según datos de 2015. Pero la provincia entera sólo tiene 582.327 habitantes.

Castellón, ciudad liberal por excelencia, casi autárquica; con orgullo de su cultura, de su capitalidad cultural: aquí se habla más y mejorar la lengua propia, el valenciano (nuestra forma de decir catalán). Con iniciativa para la industria: es la provincia con mayor producción cerámica; para la exportación: véase nuestro mirar a Europa y al mundo desde el siglo XIX, e incluso antes, con su producción naranjera, vitivinícola (vino Carlón) y la suministradora de toda la cordelería, maromas y jarcias para todas las marinas de guerra del mundo.

¿Y qué quiere decir eso? Pues que Castellón se conforma consigo misma. Pero, ciertamente es la gran olvidada. Siempre nos han hecho llegar tarde a todas las cosas: a las infraestructuras modernas, a las rondas, a las autovías, al aeropuerto, al AVE, al Corredor mediterráneo.

El dinero que había, o que no había pero que se dispuso, se gastó para las obras faraónicas del Metro, de la Ciutat de les Arts i les Ciències, de l’Oceanogràfic, la nueva terminal del Aeropuerto de Manises, de la Fórmula 1, todo ello de Valencia; o de la Ciudad de la Luz (estudios de cine), del parque temático Terra Mítica, la nueva terminal del aeropuerto de Alicante el Altet, inaugurada y, por supuesto, en funcionamiento desde 2011. Y un largo sinfín de muchas cosas más.

Todo el tiempo que en Castellón ha gobernado el Partido Popular la reivindicación a favor de que se pongan al día en inversiones, infraestructuras y apoyo al desarrollo económico ha sido la bandera. Pero no gobernando o sí el mismo partido en la Comunidad autónoma o en el Estado, lo cierto es que la bandera de la reivindicación sólo ha sido eso, una reivindicación, una excusa para volver a prometer que se conseguirían las cosas necesarias, al final una reivindicación eterna porque nunca se conseguía lo reivindicado.

Lo curioso es que esa misma bandera reivindicativa la han usado los dos partidos mayoritarios, cuando han gobernado en la ciudad o no, cuando hacían campaña para las elecciones autonómicas o estatales. Pero Castellón siempre quedaba olvidada, sus infraestructuras si comenzaban, se dilataban en el tiempo durante varias legislaturas. Estímulos, dinamización económica: ninguna.

De entre los 582.327 habitantes, el 20 de diciembre de 2015, este medio decía, que “417.190 electores de Castellón eligen a sus representantes entre quince partidos” y éstos, digo yo, son pocos y no tienen suficiente importancia ni para unos ni para otros, pues sólo votaron 296.225, con una abstención del 26,20 %, de modo que los votos computables fueron al PP 106.566 con el 35,73 %, a PODEMOS-COMPROMÍS-EUPV 71.860 con el 24,09 %, al PSOE 65.911 con el 22,10 %, y a C’S 43.994 con el 14,75 %; el resto hasta el 100 % fueron pequeñas formaciones. Hay que señalar además que de entre de esos, cada partido mayoritario ya tiene los votantes de siempre, con lo que el vuelco hacia una parte u otra no va mucho más allá de 20.000 votos entre todos ellos (60.000 antes de la llegada de PODEMOS).

¿Para qué preocuparse, pues, por esos 20.000 o 60.000 votos?

Alguien puede sacar como consecuencia que, dado que nunca hemos conseguido que se acuerden de nosotros y, probablemente, nunca se acordarán, habría que hacer una reflexión profunda si son los partidos estatales mayoritarios los que, de verdad, aunque manden allá, en Valencia, o más allá, en Madrid, pueden acordarse de nosotros, porque finalmente escuchen a nuestros representantes elegidos (dentro de esos partidos) que sí se preocupan por su circunscripción. Pero este es otro tema que habría que estudiar separadamente.

Además, el hecho de que el BLOC se haya presentado en coalición electoral en COMPROMÍS (BLOC, INICIATIVA, VERDS) y, a su vez, conjuntamente con EUPV, ha difuminado completamente la posibilidad de que alguna organización política se identifique y se preocupe verdaderamente de nuestra tierra, más allá de promesas falsas electorales. Queda a salvo de este comentario el buen trabajo de Joan Baldoví y algún otro en el Congreso y en el Senado.

Aunque haya castellonenses en el gobierno de la Comunitat, la pobre financiación, mejor dicho, la infrafinanciación, impide que, en su caso, puedan hacer que Castellón y provincia no quede relegada como siempre. Todavía no ha llegado la hora, aunque parece que está claro que no llegará nunca, porque aquí no hay graneros de votos como en Andalucía, Castilla y Galicia.

De modo que esta es mi opinión de por qué nos discriminan. Pero ¿hay solución? Lo veremos.

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El empecinamiento ha dañado la “res publica”

EL EMPECINAMIENTO HA DAÑADO LA “RES PUBLICA”

04.11.2016

Federico M. Rivas Garcia – Doctor en Derecho

 

Referido a España, tiempo después del 20D, como ciudadano, me “mojé” y dije en las redes sociales que la única solución viable era la de un gobierno del PP en minoría.

A pesar de lo que dije y habiendo vivido lo que ha ocurrido, tengo que confesar que no creía yo que el entonces Presidente del Gobierno en funciones fuera tan empecinado. Tampoco creía que lo fuera también el entonces Secretario General del PSOE. Pero lo cierto es que o por uno o por el otro, o mejor, en plural, por unos o por otros, hemos visto que se ha perdido casi UN AÑO, tiempo que no volverá, poniéndonos los ciudadanos nerviosos y produciéndose un daño, veremos cuándo es reparable, a nuestra estimación de la actividad política, de los partidos y a nuestra valoración de las personas que se dedican a ella.

Si no había otra solución que aceptar que uno u otro cediera, para cualquier acuerdo de gobernanza, ¿dónde está el patriotismo de los que se les llena la boca cuando lo pronuncian? O ¿dónde está el poner por encima de todo el bien de los ciudadanos de los otros? O ¿dónde está la humildad, el deseo de trabajar en el gobierno o en la oposición para mejorar la patria, nuestra querida tierra?

Ciertamente los ciudadanos estamos muy dolidos. El curar estas heridas morales va a dilatarse en el tiempo. La “res publica” ha sufrido.

Sólo si, como consecuencia de ese gobierno en minoría, todos, el PP (cuyo presidente no quiso apartarse a un lado), el PSOE (cuyo Secretario General ha tenido que ser apartado), los aprendices de políticos (que no se conforman con que las cosas se queden como están y dicen que “pueden” cambiarlas saliendo a la calle) y los partidos más cercanos, en los territorios con algún sentimiento identitario, se ponen a trabajar y a colaborar, tomando decisiones sobre asuntos que previamente han sido debidamente estudiados por expertos (no por aprendices no competentes [que es lo que son la mayoría de los diputados]), debatidos en profundidad y consensuados, transformando en disposiciones legales ese trabajo, podremos perdonar tamaña vergüenza que hemos tenido que pasar.

Si son nuestros servidores ¿por qué no han servido al país y a sus ciudadanos? Más bien, se han servido a sí mismos en beneficio de los partidos que representan, o a sus propias personas, pensando en su poltrona o en las ventajas que dentro de su partido o en el gobierno de España podrían llegar a obtener.

Si sabemos en esta época de luces que nunca nadie tiene la verdad objetiva y que sólo existen aproximaciones a la verdad, a la expresión de la realidad. ¿Por qué todos han actuado “ex catedra” arrogándose infalibilidad? Por egoísmo. Porque pensaban que para sus intereses partidistas o personales les iba mejor.

¿A estos tenemos que dejar la gobernanza pública?

El privilegio de gobernar un país se debe dejar para los mejores y porque uno tenga las iniciales MRB no asegura que lo haga ni Muy, ni Requetebién, ni Bien.

Y los mejores no son los que “la” ven venir y esperan a que “escampe”, o a que se “pudra”, o a que se cure por sí sola la herida. Los mejores tampoco son los que no quieren pactar con los que más votos han obtenido, porque con ello han permitido una situación insostenible que iba a peor. Ni tampoco son los mejores los que “cuanto peor mejor “, porque así habrá excusa para la revolución de la nueva política y vendrá el cambio; habrá excusa para incitar a salir a la calle a hacer democracia de pancarta y manifestación, tratando hacer ver un poder que las urnas no les confirieron.

Después de la investidura todos debemos estar atentos a cómo se desarrollan las cosas pues la oposición, toda la oposición, tiene el deber de hacerla de modo responsable y razonable.

La solución a los problemas de España no tiene 17, ni 50 o 52 alternativas, sino pocas, pues vivimos en la UE con normas y Directivas que cumplir, en un mundo de libre mercado, con acento social, y para gobernarlo debemos preocuparnos por la economía del bien común y no por la que acentúa las diferencias. Evitando los grandes errores que todos conocemos y que llevan a una desigual distribución de la riqueza y que se resuelven con una acertada política fiscal que la redistribuye, la cual se tiene que desarrollar a nivel de la UE para que sea efectiva, al resto de cosas, de problemas, estoy seguro que todos darán una solución semejante.

Así que lo que hace falta es que no se enzarcen en discusiones peregrinas y se pongan a trabajar como si estuviéramos en una emergencia, colaborando todos, aportando ideas todos, respetando todos, las ideas de los demás. El tiempo perdido se tiene que recuperar. Se tiene que estimular el crecimiento mediante el consumo por medio de poner a disposición financiación adecuada y suficiente.

Hace falta tener confianza en el futuro. Si la hay también hay actividad, hay puestos de trabajo; si hay trabajo la recaudación fiscal crece y se puede dedicar mucha parte del presupuesto a otras cosas necesarias que no sean las prestaciones o ayudas por desempleo. Aunque el gasto público siempre tiene que ser eficiente. Los que lo deciden no pueden ser derrochadores manirrotos como lo han sido unos y otros.

Todos debemos ponernos las pilas, confiar en un cambio de actitud, en que tanto los sinvergüenzas, como los estafermos, así como los egoístas que piensan en su propio partido y sillón; los que mienten al pueblo ofreciendo cosas irrealizables (muchos son), los populistas, y todo el pueblo, nos vamos a poner a trabajar duro confiando en el futuro.

Sólo si los políticos hacen trabajo bien hecho, podremos perdonarles el daño que han hecho a la cosa pública.

Somos buenos, tenemos iniciativa, estamos preparados, somos trabajadores y hemos aprendido la lección y no vamos a consentir que la clase política eche a perder nuestro futuro. Nosotros pondremos todo nuestro corazón en ello, pero si fuera necesario, para eso están una moción de censura, los votos o los tribunales.

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Caminando por la calle

CAMINANDO POR LA CALLE

Frederic M. Rivas Garcia. Doctor en Derecho

11.10.2016

(Publicado en el Periódico Mediterráneo)

Con el deseo de mantenerme en forma a pesar de la edad, cada vez camino más por la calle; obviamente por las aceras de las calles. Y recuerdo eso que me enseñaron de pequeño en la escuela en la cartilla de “urbanidad” de: llevar a las señoras y a los mayores por el interior, es decir más cerca de las casas; ir siempre por la acera de la derecha según la dirección en la cual yo voy; y si acaso voy un tramo por la acera de la izquierda en el sentido de mi marcha, hacerlo por mi mano derecha, que siempre es la parte de la acera más cercana a la calzada, cuando voy por donde no debo (por la acera de la izquierda).

Y observo que todo ello no se practica. Incluso, haciendo eso, es decir, yendo tú por la acera de la derecha en el sentido de tu marcha, y por la parte de la derecha de la acera, es decir la parte más interior de la misma, más cerca de las casas, te desafían mirándote a la cara, los que vienen por delante, que van por la acera de su izquierda, y, además, por la parte izquierda de la misma, según su marcha, que es por donde tú vas a pasar, que es tu derecha: y… ¿a ver quién se aparta?

No sé si es mala educación, grosería, ganas de fastidiar o desconocimiento de las normas de circulación de peatones en la ciudad.

Bueno, pero, ¿qué hago, me aparto yo y dejo que gane el grosero, o insisto en caminar según las normas? Es necesario ser equilibrado incluso en estas cosas, pues depende de quién venga por delante, y así actúo. Hay que ceder, a veces, tu derecho para poder convivir mejor, haciendo lo bueno para con otros, haciéndoles más cómoda la vida, en lo que de ti dependa. ¿Quién sabe si se acordarán de mi cortesía y cuando yo precise de su ayuda me la darán? Eso no quiere decir que yo no deba caminar por donde toca.

Pero por hacer un poco de docencia y por si el que lee esto no lo sabe, así como también para evitar que esto que digo se confunda con una opinión mía, personal, copio a continuación las normas que aplican a la circulación peatonal por las ciudades y las aceras, extraídas del Reglamento de Circulación, texto consolidado del BOE que incluye la última modificación de 18 de julio de 2015 actualmente en vigor.

Artículo 121. Circulación por zonas peatonales.

Excepciones.

  1. Los peatones están obligados a transitar por la zona peatonal, salvo cuando ésta no exista o no sea practicable; en tal caso, podrán hacerlo por el arcén o, en su defecto, por la calzada, de acuerdo con las normas que se determinan en este capítulo (artículo 49.1 del texto articulado).
  2. Sin embargo, aun cuando haya zona peatonal, siempre que adopte las debidas precauciones, podrá circular por el arcén o, si éste no existe o no es transitable, por la calzada: a) El que lleve algún objeto voluminoso o empuje o arrastre un vehículo de reducidas dimensiones que no sea de motor, si su circulación por la zona peatonal o por el arcén pudiera constituir un estorbo considerable para los demás peatones. b) Todo grupo de peatones dirigido por una persona o que forme cortejo. c) El impedido que transite en silla de ruedas con o sin motor, a velocidad del paso humano.
  3. Todo peatón debe circular por la acera de la derecha con relación al sentido de su marcha, y cuando circule por la acera o paseo izquierdo debe ceder siempre el paso a los que lleven su mano y no debe detenerse de forma que impida el paso por la acera a los demás, a no ser que resulte inevitable para cruzar por un paso de peatones o subir a un vehículo.
  4. Los que utilicen monopatines, patines o aparatos similares no podrán circular por la calzada, salvo que se trate de zonas, vías o partes de éstas que les estén especialmente destinadas, y sólo podrán circular a paso de persona por las aceras o por las calles residenciales debidamente señalizadas con la señal regulada en el artículo 159, sin que en ningún caso se permita que sean arrastrados por otros vehículos.
  5. La circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales.

Resumiendo:

  • El peatón debe circular por la acera de la derecha en el sentido de su marcha y si temporalmente no lo hace, debe ceder el paso a los que lleven su mano derecha.
  • No hay que pararse en las aceras hablando, sin tener en cuenta que se impide el paso y que se hace bajar de la acera.
  • Los que van en monopatines, patines o aparatos similares, como no deben ir por la calzada, pueden circular por las aceras, pero a paso de persona.
  • Las bicicletas no deben circular por las aceras, pues es un vehículo, y la circulación de vehículos por ellas está prohibida.
  • Si llevo bultos o, empujo o arrastro un vehículo de reducidas dimensiones que, si voy por la acera constituye un estorbo importante para los otros peatones, puedo y ‘debo’ ir por la calzada, con las debidas precauciones.
  • Cuando vamos caminando un grupo dirigido por una persona (ejemplo un grupo de turistas conducido por un guía), que también suele molestar al resto de peatones, también pueden ir por la calzada, en lugar de por la acera.
  • Y también un impedido que vaya en silla de ruedas con o sin motor, a velocidad del paso humano, también puede ir por la calzada.

Espero no ver bicicletas por la acera, que nadie me desafíe a que me aparte cuando voy por mi derecha, no tener que bajar de la acera porque haya un grupo hablando en ella e impidiendo el paso, o porque haya un grupo de turismo sénior o júnior, o porque alguien lleve grandes bultos o arrastre alguna bicicleta o similar.

Si es así, me continuará encantando caminar por las aceras de la ciudad, para mi salud y satisfacción.

 

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